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68 Espectáculos VIERNES 10 12 2004 ABC VIERNES DE ESTRENO La semilla de Chucky Título: La semilla de Chucky Director: Don Mancini Actores: Jennifer Tilly, Redman, Hannah Spearrit Nacionalidad: Estados Unidos, 2004 Duración: 87 minutos Calificación: Nuestro entrañable Chucky siempre es un estupendo y sangriento regalo de Navidad. Ah, y nunca perece... cho ketchup. Jugando en el alambre que obliga el hecho de ser la quinta película del genial muñeco (lo que resta cierta frescura al trabajo) Mancini ha obrado con habilidad en el guión buscando correspondencias con la vida real: familia unida, familia con problemas, familia con metas dispersas y a veces contrarias, todo como la vida misma. El argumento es un tanto disparatado, rocambolesco, pero como la vía cómica le da autopista ancha, sale del atasco con cierta soltura y solvencia. Lo curioso del caso es que por muchos aditamentos que pongan en escena, nada ni nadie es capaz de sepultar el carisma tremendo del mismo Chucky, robando escenas (y vidas claro) adueñándose de la cámara, quitando presencias hasta a los actores reales, ocupando todo el corazón del espectador. Y es que nuestro entrañable Chucky siempre es un estupendo, y sangriento, regalo de Navidad. Ah, y nunca perece... Esta linda muñequita no anda más que poniéndole zancadillas a Chucky y metiéndole cucharadas de light en la boca Lindos muñequitos en Navidad JOSÉ MANUEL CUÉLLAR Estas fiestas son terribles. A todo el mundo le da por el alboroto, el jolgorio y el ruido. Los niños son los peores pues cuán gritan estos malditos, pero mal rayo me parta si en acabando esta carta no pagan caros sus gritos... Tal parece que estuvieran endemoniados y, de tal guisa, bien estaría darles una buena ración de este Chucky letal, a ver si cierran la bocaza. El problema es que nuestro icono de maldad, el verdadero culto del terror, se nos ha endulzado. Fue meter una linda muñequita en su vida La novia de Chucky y la tiparraca no anda más que poniéndole zancadillas y metiéndole cucharadas de light en la boca. Es por mor de la falta de sorpresa, como era la primera entrega; o la falta de originalidad, las siguientes dos secuelas; que los guionistas optaron por ponerle compañera y dar un giro más cómico a la historia. Es en esta última versión donde, además de añadirle descendencia (un pobre chaval, lógicamente esquizofrénico y sin un lugar en la vida) se pone más énfasis en la comicidad buscando el contrapeso con un terror muy histriónico, aderezado todo ello con mu- Clandestino Viaje muy solidario, pero soso E. R. MARCHANTE Desde que ganó hace unos años la Concha de Oro en San Sebastián con C est quoi la vie? François Dupeyron es más o menos un habitual de las salas españolas El pabellón de los oficiales El Sr. Ibrahim y las flores del Corán Ahora estrena Clandestino titulada originalmente Inguelezi que es más o menos el modo en el que el protagonista, un inmigrante sin papeles, señala el lugar al que se dirige: Inglaterra. Una imagen fría y sobresaltada (el vaivén de la cámara, el hielo vídeodigital, el clima áspero) recoge a los dos únicos personajes de la historia: una mujer joven que acaba de enviudar y un inmigrante ilegal al que se decide a ayudar en su obsesión por llegar a Londres. No hace falta ser un lince para ver la intención del director: dibujar dos situaciones muy distintas pero igualmente arrinconadas al límite; dos modos de buscar y darse apoyo; Título: Clandestino Director: François Dupeyron Actores: Eric Caravaca y Marie Payen Nacionalidad: Francia, 2004 Duración: 97 minutos Calificación: una relación basada en la necesidad y en la búsqueda de horizontes... La acción es diminuta, completamente íntima y se reduce a algunos aspectos del viaje (el viaje hacia Ingueleze y el viaje hacia el interior de ellos mismos) Tampoco hay apenas diálogos, pues está muy subrayada en la película la imposibilidad entre ambos de entenderse mediante las palabras. Total, que con la acción tasada y los diálogos inexistentes, ha de agarrarse el espectador a las prometedoras posibilidades de la historia que parece nacer entre ellos, que no es romántica (al menos en el sentido tópico Eric Caravaca y Marie Payen a veces atraviesan la coraza de hielo de sus personajes de la palabra) sino más bien humana y llena de pliegues no del todo comprensibles. Entre los silencios y los tiempos lánguidos se cuela, a veces, algún que otro momento de calidez entre los dos personajes cargado de inexplicable emoción, como si además de entenderse entre ellos nos hicieran partícipes a los demás. La sensación de tristeza, de batalla perdida sin ni siquiera lucharla, en escenas como en ésa en la que tienen que compartir una cama helada, le dan a Clandestino esa aspereza extraña mezclada con suavidad que la hacen distinta a lo previsible. De todos modos no se puede ocultar que tiene peso plomizo, un transcurrir lento, soso, que quizá no apure las irisaciones de la historia y que la mordaza sentimental sea un puro gatillazo. Ellos, Eric Caravaca y Marie Payen, consiguen a veces atravesar la coraza de hielo de sus personajes.