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ABC VIERNES 10 12 2004 Madrid 39 Los pacientes podrán dar instrucciones previas sobre cuidados y tratamientos La Comunidad regula el testamento vital, que excluye la eutanasia de que la voluntad expresada por los ciudadanos no sea aceptada por los profesionales de la sanidad, según su código deontológico MARIANO CALLEJA MADRID. Cualquier paciente en la Comunidad de Madrid, mayor de edad, capaz y libre, con anterioridad a una intervención médica, podrá manifestar su voluntad, para que ésta se cumpla en las circunstancias en que no sea capaz de expresarla personalmente, sobre los cuidados y el tratamiento de la salud que desea recibir, o una vez producido su fallecimiento, sobre el destino de su cuerpo y de sus órganos o piezas anatómicas. Es lo que se conoce como testamento vital que desde ayer está regulado en un proyecto de ley, aprobado por el Gobierno regional y enviado a la Asamblea. En el proyecto, que cuenta con el informe favorable de las sociedades científicas a través del Consejo Superior de Medicina, establece que el interesado puede asignar uno o varios representantes para que, llegado el caso, sirvan como interlocutores suyos con el médico o el equipo sanitario, con el fin de procurar el cumplimiento de las instrucciones previas. Estas instrucciones se dirigen a tres tipos de situaciones diferentes: urgencia vital, incapacidad y post mortem. La primera se refiere a la voluntad que se expresa para ser tenida en cuenta en situaciones urgentes, críticas, vitales e irreversibles respecto a la vida. La segunda hace referencia a los posibles padecimientos de enfermedades que produzcan incapacidad, como puede ser el alzheimer. En el último caso, se dan instrucciones sobre la donación de los órganos, para fines terapéuticos, docentes o de investigación. b Cabe la posibilidad Madrid, pionera La Comunidad de Madrid es la primera Autonomía que dedica una regulación específica al testamento vital. Cataluña, Galicia y Navarra dedican tan sólo un artículo a este asunto dentro de una ley más amplia, en materia de gestión de la asistencia sanitaria. El País Vasco, por su parte, dedica siete breves artículos en otra ley, y Andalucía, nueve. El Registro de Instrucciones Previas de la Comunidad de Madrid se adscribe a la Consejería de Sanidad. El proyecto de ley se remite ahora a la Asamblea. La ley entrará en vigor tres meses después de publicarse en el Boletín Oficial de la Comunidad. gún su código deontológico. Por eso, si alguien pide, en un caso extremo, que se le extirpe un órgano porque cree que así va a estar mejor, y los doctores que le atienden no están de acuerdo, ellos tendrán la última palabra, siempre que lo justifiquen. En situaciones límite, cabe la posibilidad de consultar al Comité Asesor de Bioética. El consejero explicó que este derecho permitirá a los ciudadanos tomar medidas para evitar el sufrimiento, aunque se acorte la vida pero en ningún caso se podrá interrumpir el proceso vital de forma automática. Además, un ciudadano podrá pedir que no se le informe de determinados procesos de resultado final entre otras opciones. Ante tres testigos Quien quiera hacer uso de este derecho tiene tres alternativas: dar sus instrucciones ante notario, sin necesidad de testigos; en las oficinas habilitadas en los hospitales, o bien ante tres testigos mayores de edad y con plena capacidad de obrar, de los cuales dos, como mínimo, no han de tener relación de parentesco hasta el segundo grado con el otorgante ni estar vinculados a él por alguna relación patrimonial, según explicó el consejero de Sanidad, Manuel Lamela. Pero el testamento vital también tiene sus límites legales. Así, no serán aplicadas las instrucciones previas que sean contrarias al ordenamiento jurídico- -por ejemplo, la eutanasia- ni las que no se correspondan con el supuesto de hecho que el interesado haya previsto en el momento de manifestarlas. Los médicos, además, velarán siempre por la salud del paciente, se-