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52 Sociedad JUEVES 9 12 2004 ABC Cinco millones de niños mueren cada año por falta de alimentos, según el último informe de la FAO Los expertos aún creen posible reducir el hambre a la mitad para 2015 b El Informe sobre Inseguridad Alimentaria 2004 destaca los costes económicos de la malnutrición, que merma para toda la vida los ingresos de quien la padece JUAN VICENTE BOO, CORRESPONSAL ROMA. En un cambio de tendencia respecto al progreso de los últimos años, el número de personas que sufren hambre en el mundo está volviendo a aumentar, según se desprende de los datos del Informe de la FAO sobre Inseguridad Alimentaria en el Mundo 2004, presentado ayer en Roma. El total de víctimas de la malnutrición subió hasta la cifra de 852 millones entre el 2000 y el 2002, lo cual significa un aumento de 18 millones de personas respecto a las registradas en el año 1996, momento en que la Cumbre Mundial de la Alimentación fijó como objetivo reducir a la mitad el número de afectados no más tarde del 2015. Según el director general de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) Jacques Diouf, los esfuerzos realizados hasta la fecha para disminuir el hambre crónica están muy lejos de alcanzar el ritmo necesario para reducir a la mitad el numero de personas que la padezcan en el año 2015 Aun así, los expertos subrayaron que el objetivo de reducir el número de víctimas del hambre crónica a sólo 400 millones dentro de 11 años sigue siendo perfectamente factible. El hambre afecta en estos momentos a 852 millones de personas, de las cuales la inmensa mayoría, 815 millones, viven en países en vías de desarrollo, 28 millones en países en transición y 9 millones en países industrializados. La malnutrición infantil es la causa directa de la muerte de cinco millones de niños al año, así como de diversos daños físicos a otros 20 millones de niños que nacen con insuficiencia de peso. Entre los datos más llamativos del Informe destaca el elevadísimo coste de la malnutrición infantil puesto que, según Jacques Diouf, cada niño que sufre un retraso en su desarrollo físico o cognitivo debido al hambre y la malnutrición corre el riesgo de perder entre el 5 y el 10 por ciento de los ingresos que habría tenido a lo largo de toda su vida El coste del hambre En algunos casos, como el de las minusvalías, la pérdida económica es muy superior, pero lo más alarmante es el gigantesco coste que el problema de la malnutrición infantil impondrá a muchos países: más del 10 por ciento del PIB en China, Tanzania y Burquina Faso. Más imperdonable todavía resulta el precio que se paga debido a la carencia de yodo, un problema muy fácil de resolver y que, a pesar de ello, supera el 10 por ciento del PIB en países africanos como Tanzania, Uganda, Mozambique o Mali. El dato mas esperanzador del Infor-