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42 Madrid JUEVES 9 12 2004 ABC MADRID AL DÍA RECAUDACIÓN LUIS PRADOS DE LA PLAZA H ace tiempo que la autoridad municipal intenta compensar la invasión del coche en la ciudad con medidas más o menos afortunadas: la mayoría de ellas, llenas de buena voluntad, sin duda, aunque no siempre acompañadas del necesario rigor de los especialistas en una materia tan difícil para el equilibrio entre las necesidades y los intereses encontrados. Suelen primar los gestos políticos por encima de las recomendaciones técnicas y, por ello, lo que se gana de una parte se desaprovecha de otra, tal que si los trasvases de agua, un suponer, se abordaran con mangueras de agujeros, o así... Por cierto, que el acuerdo con el Cuerpo de Bomberos- -después de tanto tiempo y tanto quebranto innecesario- -es noticia superior a otras que suelen jalearse con menor causa. Los hilos de la propaganda, ¡qué le vamos a hacer! Los errores nunca se reconocen del todo y, en cambio, las previsiones de los éxitos (aunque sea contra vientos y mareas) se defienden hasta sus últimas consecuencias... Diga lo que diga la calle y los verdaderos expertos, el recado oficial es el que tiene razón, al menos, para presumir. De ahí que, cuando se recuerda la disparatada desidia en la defensa de una ley de capitalidad, el empeño municipal consista en disimular su error (hacer de su indiferencia, virtud) independientemente de que suspire por ella y la ande disfrazando de nombre. ¡Con lo bueno que hubiera sido promocionarla en tiempo y forma! No hemos tenido demasiada suerte en asistirnos de personas con capacidad investigadora y conocimientos urbanos profundos para reparar uno de los problemas de mayor dificultad de nuestro tiempo: la circulación rodada y sus efectos en la ciudad. Se podría decir que desde hace tiempo Madrid está en manos de aficionados, que manejan los tópicos y que se guían nada más y nada menos que del instinto, además de la furia por recaudar euros, en un abuso desconsiderado del espacio público. Sin eliminar primero las placas que sobran, el desorden de la circulación de vehículos y otros vicios se van extendiendo las reservas de zonas azules y verdes en medio de un paisaje urbano cuajado de obras. Imperio de las multas, recaudación pura y dura, que por lo visto son muy rentables. DIMES Y DIRETES CONCEPCIÓN DANCAUSA PRESIDENTA DE LA ASAMBLEA DE MADRID ESPAÑA OLÍMPICA uando en Enero de 1981 Barcelona se propuso conseguir los Juegos Olímpicos de 1992, los líderes socialistas catalanes, Narcís Serra y Pascual Maragall, no lo plantearon como una bandera catalana frente al resto de España. Al revés, comprometieron a toda España en la candidatura olímpica de Barcelona. Pascual Maragall como alcalde de Barcelona pretendió en todo momento compartir un proyecto colectivo con todos los españoles. Es más, nos ofreció la idea de que las Olimpiadas podían ser una gran ocasión para que los catalanes y el resto de los españoles compartiesen de forma fraternal la voluntad de superar retos, hermanando en una causa comúnlas banderascatalanay española. Ylociertoesque, másalládelas operaciones tejidas por las juventudes nacionalistas, en torno al autodenominado ComitéOlímpicoCatalán yalacampaña Freedom for Catalonia la realidad no fue otra que la magnífica confluencia de catalanes y del resto de españoles en defensa de los colores de los deportistas que representaban a todos, independientemente del punto de España del que procedieran. Cada vez que la selección española logró premios, el apoyo y el calor fraternal del público catalán superó con creces los intentos de boicot por parte de los nacio- C nalistas. Dehecho, trasel espectáculodel abucheo a Su Majestad el Rey en la inauguracióndelEstadioOlímpico, el gobiernocatalándeaquellaépocadecidióadoptar un perfil más bajo y supo convencer a los elementos incontrolados e independientes para que redujesen al mínimo su campaña de actos de boicot. Los Juegos Olímpicos de Barcelona fueron una muestra de hermanamiento entre todos los ciudadanos de España. Nos volcamos en Barcelona y en el éxito de los Juegos, como algo nuestro. Como lo era- -coincidiendo en el tiempo- -la Exposición Universal de Sevilla. Barcelonacuentaconelafectoyelcariño de todos los españoles. Su Ayuntamiento sabe que ha podido contar con el respaldo de toda España en los Juegos Olímpicos y tras estos. Un ejemplo bien patentedeello fueelForumUniversalde las Culturas, donde los gobiernos de José MaríaAznarmostraronsurespaldopolítico y económico al alcalde Joan Clos Desgraciadamente algunos políticos tienen la memoria frágil y en los últimos días hemos visto y oído al señor CarodRovira pidiendo a los catalanes que se opongan a que Madrid consiga la candidatura olímpica para el 2012. Alega que el gobierno español ha presionado para impedir la independencia deportiva de Cataluña. Cabe preguntarse qué puede hacer un gobierno español sino defender la legalidad vigente en España- -y por cierto en Cataluña- Cabe también sospechar que lo que querría el señor Carod- Rovirano eraotra cosaque el gobierno español no hubiese defendido lo que marcannuestrasleyes, enunactodeomisión cuya calificación dejo a los lectores. Pero no voy a entrar en este debate, porque más allá de las diferencias que podemos tener- -y que de hecho tienen los propios catalanes entre sí- -lo que no puede olvidar el señor Carod- Rovira es que Cataluña y Barcelona tienen una deudahistóricaconMadrid enel terreno olímpico. Deudaque explica queel President de la Generalitat, Pascual Maragall ratificaseelapoyodeCataluñaalacandidatura de Madrid, dejando en evidencia a su socio de gobierno. Estoy convencida- -como afirmó Jaime Lissavetzky, Secretario de Estado para el Deporte, en el Senado- -de que la inmensa mayoría de los catalanes, por no decir todos, están a favor de que Madrid organice los Juegos Olímpicos de 2012, lo mismo que en Madrid todos estuvimos a favor de que Barcelona acogiese los Juegos de 1992 Quienes no dudamos que España existe y que existe una Nación Española- -pluraly diversa, peroúnica ensu soberanía- -estamos en todo el arco político democrático. Unagranmayoríadelosvotantes del partido socialista tienen estas mismas creencias. Es hora de que algunos abandonen su complicidad con el independentismo y reafirmen los valores que compartimos y que deben estar por encima de la legítima discrepancia entre partidos. Sólo así podremos hacer realidad un proyecto tan ilusionante como Madrid 2012. Un proyecto que merecemos los madrileños y el conjunto de los españoles, entre los que incluyo también al señor Carod- Rovira.