Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC JUEVES 9 12 2004 Opinión 5 ERC ayuda a EE. UU. Lealtad sin límites la demostrada por el portavoz de ERC en el Ayuntamiento de Barcelona, Jordi Portabella, que ha ejercido de asesor para garantizarel éxito de la candidatura olímpica de... ¡Nueva York 2012! Disciplinado, el concejal socio del PSC en el Consistorio, ha ejecutado las órdenes de Carod- Rovira sobre el boicot a Madrid. Con tal de perjudicar a España, ERC se vuelve proamericana. El gigante se despereza La empresa china Lenovo acaba de comprar la división de ordenadores personales de IBM por 1.750 millones de dólares. Desconocida para el gran público fuera del ámbito asiático, esta compañía se convierte así en el tercer fabricante mundial, tras Hewlett Packard y Dell, que encabeza la lista. Nuevo ejemplo de qué manera y a qué velocidad (la empresa en cuestión fue fundada hace apenas veinte años) se despereza el gigante oriental y de cómo el pez chico se puede comer al grande, cuando hasta hace bien poco, trabajaba para él. No le será fácil Según el acuerdo firmado entre el Estado y la Comisión Islámica Española de 1992 (gobernaba el PSOE, como ahora) los centros concertados pueden negarse a impartir religión islámica. Tal y como están las relaciones Gobierno- Iglesia, parece que a la directora de Asuntos Religiosos, Mercedes Rico, no le será sencillo que se cumpla la promesa de las clases de Islam. Voló la insignia. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, presidió ayer la celebración de la festividad de la Inmaculada Concepción en la Academia de Infantería de Toledo, donde el ministro de Defensa realizó una encendida defensa de la vigencia de la Constitución y de la nación española. España- -dijo Bono- -es la patria común e indivisible de todos los españoles para recordar en otro momento de su intervención que las Fuerzas Armadas tienen la función de garantizar bajo mandato del Gobierno su soberanía, independencia e integridad territorial En esta ocasión, Rodríguez Zapatero no llevaba en su solapa ninguna insignia, a diferencia de lo ocurrido durante la cumbre hispano- francesa celebrada anteayer en Zaragoza, donde Pasqual Maragall prendió en su chaqueta una insignia de la Generalitat de Cataluña. A la izquierda, Zapatero y Bono en la foto de familia tomada en la escalinata de la Academia de Infantería. des acaba dejándolo a uno en una posición bastante incómoda. En efecto, ¿qué pensaría ayer José Luis Rodríguez Zapatero al oír las palabras que su ministro de Defensa, José Bono, pronunció en la Academia de Infantería de Toledo? ¿Qué pensaría al oírle decir que los términos nación patria o Constitución expresan sentimientos o proyectos colectivos, o que es paradójico el antiespañolismo dentro de una nación, o que hay que defender que hoy en España, no cabe más que lo que cabe en la Constitución Como mínimo, que habrá que reunir a los barones del partido para aclarar tanta paradoja. Eso sí, sin que nadie se sienta incómodo. ÓSCAR HUERTAS LA COMODIDAD NACIONAL XAVIER PERICAY U NA de las máximas preocupaciones del presidente del Gobierno parece ser la de que todos los ciudadanos españoles nos sintamos cómodos. Loable empeño, sin duda. Sobre todo porque España es una realidad muy diversa- -como recoge fielmente la Constitución, de la que acabamos de celebrar el 26 cumpleaños- -y la comodidad, algo muy particular. Así, y por no salirnos de la actualidad reciente, para que Pasqual Maragall se halle a gusto en España se necesitan probablemente muchos más aderezos de los que se precisan para que Marcelino Iglesias o Miguel Sanz encuentren un encaje parecido. Se necesita, por ejemplo, que el presidente del Gobierno español acepte lucir en la solapa, en una cumbre en la que también figuran el presidente de la República francesa y su primer ministro, un escudo de la Generalitat de Cataluña que el máximo representante de esta autonomía le ha colocado aquella misma mañana no se sabe a santo de qué. O que este mismo presidente del Gobierno acepte equiparar públicamente los términos nación y nacionalidad -perfectamente delimitados en el ordenamiento constitucional- y justificar luego semejante equiparación en el Senado apelando a la libertad intelectual de discutir lo establecido, con el único fin de que su compañero de partido pueda introducir en el nuevo Estatuto catalán el término nación y sentirse, por fin- -él y sus socios de Gobierno autonómico- a sus anchas. Claro que, a veces, eso de procurar a todo el mundo las máximas comodida-