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ABC MIÉRCOLES 8 12 2004 Cultura 59 AP La Scala recuperó la voz después de casi tres años de silencio Después de dos años y medio cerrado por reformas, el templo operístico por excelencia, la Scala de Milán, recuperó ayer la voz con una gala de reapertura en la que sonaron las notas de la ópera Europa riconosciuta de Antonio Salieri. Fue este mismo título el que sirvió para inaugurar el teatro el 3 de agosto de 1778. La reapertura de la Scala se convirtió ayer en el gran acontecimiento cultural del año en Italia. La gala estuvo presidida por el presidente del Gobierno italiano, Silvio Berlusconi, y reunió a numerosas personalidades italianas. La reforma del teatro, convertido ahora en uno de los escenarios operísticos más modernos del mundo, ha costado más de sesenta millones de euros, y ha corrido a cargo del arquitecto Mario Botta. Una de las características más destacadas de la nueva Scala es su acústica, recuperada gracias al español Higini Arau. Ninguna de las veladas artísticas celebradas en la Casa Blanca, la residencia del presidente de Estados Unidos, ha tenido tanta repercusión como el concierto que ofreció el violonchelista español Pau Casals el 13 de noviembre de 1961 ante John F. Kennedy y sus invitados TEATRO El hundimiento del Titanic Autores y directores: Dunia Ayaso y Félix Sabroso. Escenografía: Ricky Moreno. Vestuario: David Delfín. Iluminación: Gloria Montesinos. Compañía: QuésQuísPás. Intérpretes: Ángel Ruiz y Mariano Marín. Lugar: Teatro Arlequín. Madrid. Pau Casals en Camelot TEXTO: JULIO BRAVO MADRID. El 13 de noviembre de 1961 es una de las fechas señaladas en la trayectoria de Pau Casals, una de las más importantes figuras de la música española. Aquel día ofreció un concierto en un escenario poco habitual: la Casa Blanca. Su ocupante era en aquellas fechas John Fitzgerald Kennedy, admirador del violonchelista y director de orquesta catalán. Aquel concierto pasó a la historia gracias a la retransmisión realizada por las emisoras NBC y ABC. Poco después la grabación se comercializaba y se convertía en disco, que ahora reedita Sony para conmemorar el trigésimo aniversario de la muerte del violonchelista. Históricamente, la Casa Blanca ha albergado siempre veladas culturales de diverso signo. Pero fue John F. Kennedy quien institucionalizó los conciertos desde su llegada a la presidencia. El 21 de enero de 1961, Leonard Bernstein había estrenado su Fanfare for JFK más trade acudirían al 1600 de la Avenida de Pensilvania, convertido ya en Camelot, Morton Gould (al frente de la National Symphony Orchestra) Igor Stravinski, Grace Bumbry o Paul Winter. Ningún concierto tuvo tanta trascendencia pública como el que ofreció Casals. El músico español llevaba más de veinte años sin tocar en Estados Unidos. Era su protesta por el reconoci- Pau Casals miento del régimen de Franco por parte de Washington. Sin embargo, la invitación de Kennedy- -y el hecho de que su actuación sirviera para agasajar al gobernador de Puerto Rico, donde residía el músico- -convenció a Casals, que el día antes del concierto acudió a la Casa Blanca para conversar con el presidente estadounidense. Casals tocó acompañado por el violi- nista Alexander Schneider y el pianista Mieczyslaw Horszowski. Junto a ellos tocó el Trío en Re menor, Op. 49 de Mendelssohn; el Adagio Allegro en La bemol mayor, Op. 70 para violonchelo y piano de Schumann; piezas de Couperin y, ya solo, su adaptación de la canción popular catalana El cant dels ocells que se había convertido para Casals en su particular himno a favor de la paz. Al día siguiente del concierto, Casals recibió en su hotel un ramo de flores y una carta de agradecimiento de John y Jacquelinne Kennedy. El músico contestó así al presidente norteamericano: la noche del lunes toqué con todo mi corazón y me sentiré recompensado si mi humilde tributo ha contribuido en alguna medida a la música y a la cultura. El 13 de noviembre tendrá siempre un significado especial para mi. Mi visita y la conversación que mantuve con usted fortalecieron y confirmaron la esperanza y la fe en nuestros ideales de Paz y Libertad. Gracias, señor presidente Casals volvería a la Casa Blanca casi dos años después. Hacía tan sólo unos días que Kennedy había sido asesinado, y el 6 de diciembre de 1963 el violonchelista recibió, junto con la contralto Marian Anderson y el pianista Rudolf Serkin, la medalla de la Libertad, que el propio presidente le había concedido. UN MUSICAL DE BOLSILLO JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN n pianista y un cantante. Sólo eso. Y un buen puñado de humor e imaginación. El pretexto: montar un musical sobre el hundimiento del Titanic. La falta de presupuesto y otras catástrofes hacen que un único y neurótico intérprete con el acompañamiento de un pianista campeón del estoicismo deba arrostrar la titánica- -en el doble sentido- -empresa. Mariano Marín se encarga con soltura del teclado y Ángel Ruiz da todo un recital de expresividad, capacidad gestual y recursos vocales. Un espectáculo muy divertido en el que se efectúa, al hilo del argumento, un pequeño repaso a grandes temas del musical, de la zarzuela Las bodas de Luis Alonso a Cabaret pasando por El fantasma de la ópera con momentos verdaderamente desopilantes, como la inenarrable versión baturra del Memory de Cats El hundimiento del Titanic es un musical de bolsillo ideal para pasar un buen rato. U