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ABC MIÉRCOLES 8 12 2004 55 Cultura y espectáculos El teatro de La Scala de Milán recupera la voz después de casi tres años de silencio En Austria, Haider la critica; Fisher la defiende ANTONIO SÁNCHEZ SOLÍS CORRESPONSAL VIENA. La derecha populista austriaca, enfrentada a Jelinek desde hace tiempo, ha vuelto a cargar contra la premio Nobel de Literatura. El lunes, Jörg Haider, hombre fuerte del gubernamental FPÖ, acusó a Jelinek de haberse hecho famosa a costa de echar pestes contra Austria. En declaraciones al espacio Treffpunkt Kultur de la televisión pública austriaca, Haider aseguró que esos ataques contra el país alpino se encuentran entre los motivos por lo que se le ha concedido el Nobel, por lo que calificó el odio de Jelinek hacia Austria como enormemente sospechoso Por ello, el dirigente del FPÖ aseguró que el galardón no tiene para él ningún valor literario Por su parte, el presidente de Austria, el socialdemócrata Heinz Fischer, defendió a la autora afirmando: La intransigencia de Jelinek merece nuestro respeto. Lo que para esta autora es importante, lo expresa sin rebajas y sin concesiones Jelinek, frente a un atril lleno de partituras musicales, leyó un discurso abstracto sobre el lenguaje REUTERS El vídeo de Jelinek contenía un bello y críptico discurso sobre el lenguaje y el escritor, titulado En mi ausencia La Nobel ha pedido que la entrega del premio se celebre en su domicilio b La polémica autora austriaca fue descubriendo de forma muy velada sus odios cervales uno a uno y cada una de sus complicidades secretas CARMEN VILLAR MIR CORRESPONSAL ESTOCOLMO. Bajo la sonrisa benevolente del rey Gustavo III, fundador de la Academia Sueca, y a la luz de cientos de velas, ayer tuvo lugar la tradicional Conferencia Nobel. Una lectura atípica, transmitida por medio de tres pantallas que proyectaron un vídeo grabado por la televisión sueca en casa de Elfriede Jelinek. Una gran pantalla central y dos laterales, pedestales desde los que la autora se dirigía a la audiencia sin verla. De apariencia tranquila, con la melena pelirroja lisa y vestida de gris azulado; con aire arrogante, fría, pero cercana, Jelinek fue descubriendo de forma velada uno a uno sus odios cervales y sus complicidades secretas en un discurso muy críptico que estuvo dedicado al lenguaje. La audiencia- -como en misa, en absoluto silencio- -acusó el impacto de sus palabras, pronunciadas en un alemán elegante y elitista. La escritora comenzó con unos pensamientos, mecidos melódicamente, como si de música se tratara y que anticipaban lo que iba a ser la tónica general de su conferencia, a la que tituló: Im abseits que significa en mi ausencia o al lado de la vida Primero, se preguntó si escribir es la propiedad de adaptarse a la realidad, una realidad que no existe y que es complicada: Una realidad que es como un peinado que adoptan los poetas aunque ningún peine sea capaz de desenredarlo y les martiriza durante la noche Siguió refiriéndose al tiempo que nunca se vive, pero que penetra en la obra de todos los escritores A un camino imaginario azotado por el viento de la rabia y de la radioactividad, un camino que descubre las caras cubiertas de sangre que vemos por tele- visión, las caras de las mujeres que no tienen voz, un camino que es la escena indiferente de tantos pecados, y que está cerrado para mí, porque me encuentro a un lado de la vida Comparó el lenguaje con un perro que la debería proteger, pero que también la acosa y persigue como una máquina de fotos: Tiene muchos nombres y desaparece a veces Habló sobre su lengua materna de la que no esta orgullosa; una lengua que no atrae y de la que es prisionera. Sin sermones agresivos ni provocaciones innecesarias (se esperaba que arremetiera contra su Gobierno, contra la élite cultural de su país y de la que es su mejor representante, y contra la Iglesia Cató- Jelinek comparó el lenguaje con un perro que la debería proteger, pero que también la acosa y la persigue lica) esta feminista radical, Casandra moderna que se califica a sí mísma como el catalizador de la sociedad terminó su conferencia aludiendo a los muertos de forma tan críptica como empezó: Nada, nadie llegó. Lo que queda del lenguaje no lo deciden los autores. Lo que queda, ha desaparecido. Contra toda lógica, lo que nunca llegó quiere quedarse un rato. Lo más pasajero- -el lenguaje- -se ha desvanecido. Aquello que debería permanecer, siempre está lejos o, por lo menos, no está aquí Y acabó preguntándose, sin dar énfasis alguno a su pregunta: Was bleibt einem also libring ¿Qué nos queda? Como suele decirse: Bien está lo que bien acaba Elfriede Jelinek, moneda literaria de valor discutido, a pesar de su ausencia es la estrella que más brilla durante esta Semana Nobel Todo el mundo habla de ella. No solamente de sus méritos como escritora, sino de sus pretensiones sobre la entrega del Premio. Se aseguró en un principio que la ceremonia tendría lugar en la Embajada de Suecia en Austria pero ayer corría la voz de que la vienesa ha pedido que el acto sea en su propia casa. También se dice que la Reina Silvia, y no la Princesa Victoria, podría ser quien le entregue el galardón. Aunque sus libros no han alcanzado demasiado éxito, Elfriede Jelinek, maga sin chistera, ha escrito una de las páginas más divertidas de la ya centenaria Academia Sueca y ha conseguido el dudoso honor de haber hecho bailar a los premios Nobel a su aire.