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ABC MIÉRCOLES 8 12 2004 25 Ex presos políticos chilenos publican una lista con los nombres de 2.000 antiguos torturadores Holanda detiene a un empresario que vendió miles de toneladas de productos químicos a Sadam Husein Ficha de Afganistán TAYIKISTÁN CHINA UZBEKISTÁN TURKMENISTÁN Afganistán fue un vergel... hace años El fanatismo y la guerra han destruido al país y a sus habitantes b Si Occidente no está dispuesto a pagar el precio de poner orden, nadie debería extrañarse de que Afganistán no tarde en volver a ser un país fracasado ENRIQUE SERBETO. CORRESPONSAL BRUSELAS. Una vez hubo un sello de correos afgano (hay que empezar explicando que en Afganistán hubo una vez servicio de Correos) en el que se podía ver, escrito en dari y en francés, el lema de la fiesta del profesor y se ilustraba con una dulce estampa de dos niños- -niño y niña- -que le entregaban educadamente un ramo de flores a su maestro, con el lustroso edificio de la escuela al fondo. La niña vestía falditas de niña y coletas de niña, el niño sus pantaloncitos cortos y su jersey y el maestro, naturalmente, traje y corbata. Tal vez todo lo que queda de aquella época feliz sea ese sello olvidado, y los campesinos pashtunes que lo viesen ahora tendrían dificultades para entender que se trata del mismo país donde ahora crece sin límites el opio y mandan los señores de la guerra Incluso puede que ignoren que en otros países sigue habiendo Correo. Hamid Karzai acaba de jurar su cargo como el primer presidente electo de la historia de este atormentado país, y probablemente no le queda ni siquiera el recurso de mandar imprimir su rostro en los sellos, aunque fuera vestido con su célebre kaftán. Karzai vive en el mismo palacio donde creció el viejo Rey Zahir Sha, el mismo donde su primo Daud le dio un golpe de estado y donde éste y su familia fueron a su vez masacrados por militares rebeldes. Su domicilio tampoco está muy lejos de la marquesina donde los talibanes ahorcaron al último presidente comunista, Nayibulah. Peshawar IRÁN Harat Cagcarán Kabul AFGANISTÁN Quetta N Farah Kandahar 100 200 km 0 PAKISTÁN Nombre: Estado Islámico de Afganistán. Capital: Kabul. Superficie: 647.500 kilómetros cuadrados. Población: 27,6 millones de habitantes. Idiomas: Afganopersa, 50 pashtún, 35 lenguas turkic 11 otras lenguas, 4 Religión: musulmanes suníes (mayoritaria) 84 musulmanes chiíes, 14 otras religiones, 1 Moneda: Afgani. Sistema político: Democracia de partidos, recién nacida tras las elecciones del pasado 9 de octubre, al amparo de la coalición internacional que derribó a finales de 2001 al régimen talibán. La Cámara o Loya Jirga acoge a representantes tribales y de partidos políticos. Presidente: Hamid Karzai, que ayer juró su cargo tras ejercer como presidente interino desde diciembre de 2001. Islam, respetar y supervisar la aplicación de la Constitución y de las demás leyes, salvaguardar la independencia, la soberanía nacional y la integridad territorial de Afganistán Esta ceremonia se produce exactamente tres años después de la conquista de Kandahar, la gran ciudad del sur de Afganistán y antiguo feudo del régimen fundamentalista de los talibán. Hamid Karzai, un dirigente pashtún con un fuerte respaldo en la región sur de Afganistán, se convirtió en presidente interino en diciembre de 2001. Durante este tiempo, el mandatario ha sobrevivido a un intento de asesinato y a los conflictos constantes entre los distintos grupos étnicos del país. Dick Cheney, vicepresidente de EE. UU. charla con el presidente afgano REUTERS El medievo Desde hace mucho tiempo, los niños no van a la escuela ni entregan ramos de flores a sus maestros, porque en los campos resecos y plagados de minas no crece prácticamente nada. Las niñas y sus madres visten burkas, porque las conquistas del oscurantismo y la brutal inmersión de los afganos en el medievo ha devastado el país. Ahora, harán falta mucho más que urnas y antenas parabólicas para sembrar una nueva sociedad democrática en aquellas montañas agrestes y extrañas. Cuando hay más balas que bolígrafos y el fanatismo religioso ha hecho de las suyas durante más de veinte años, un presidente bienintencionado necesita un milagro cotidiano sólo para seguir con vida. Antes, mucho antes de que la CIA decidiera ayudar a mezclar los senti- Conciliador Karzai fue sólo elegido como presidente interino tras el derrocamiento del régimen talibán, pero a la postre ha conseguido que sus compatriotas le contemplen como el hombre más oportuno para acabar con decenios de guerra civil. El presidente tuvo así palabras de conciliación para todos y de alabanza para el proceso electoral: Cada voto representó un voto para Afganistán, tanto si fue para cualquiera de los otros candidatos como si lo fue para mí manifestó. Cada elector tenía en mente los intereses de Afganistán. Estoy seguro- -y estoy orgulloso de saberlo- -de que sus habitantes están determinados a reconstruir Afganistán, y a reconstruirlo deprisa con el fin de vivir en seguridad añadió. Karzai sostiene el Corán, y jura respetar el Islam y la Constitución AP Karzai, un presidente bienintencionado, necesita un milagro cotidiano para seguir con vida Kabul no es más que un montón de ruinas laboriosamente destruidas a base de pertinaces bombardeos mientos religiosos con la guerra contra el invasor soviético, Afganistán era un vergel de frutas dulces y gentes acogedoras. Ahora, la inestabilidad asusta hasta a los militares occidentales, que tienen que vivir atrincherados y en vigilancia permanente frente a la amenaza de los grupos de Al Qaida. Si Occidente no está dispuesto a pagar el precio de lo que puede costar poner en orden el país, nadie debería extrañarse de que no tarde en volver a ser una nación fracasada. Otro Estado fallido. Kabul es en realidad un montón de ruinas laboriosamente destruidas a base de pertinaces bombardeos. De las ruinas salen escombros y, de los escombros, basura. Si no se lleva alguien la basura o pone dinero para construir nuevas casas, lo más probable es que la gente acabe acostumbrándose a vivir entre los escombros, pero resulta ilusorio pensar que de allí salga una sociedad moderna. Tal vez, la fecha de la irrupción de la democracia apadrinada por Estados Unidos y la OTAN esté algún día en los libros de historia que estudien los afganos en las escuelas, y hasta puede que en los sellos de correos. Pero en muchos de los bazares de Kabul también se pueden comprar estatuas griegas auténticas, talladas con los más estrictos cánones clásicos, tal como las esculpían los griegos que llegaron hasta allí en tiempos de Alejandro Magno. Y ya nadie sabe en Kabul quién fue Alejandro Magno.