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24 MIÉRCOLES 8 12 2004 ABC Internacional Hamid Karzai camina junto al Rey afgano, Zahir Sha (a su derecha) en la ceremonia de su jura como presidente, celebrada ayer en Kabul AFP Karzai, primer presidente electo, promete la paz y erradicar el narcotráfico en Afganistán Jura su cargo ante la tutelar presencia de los halcones Dick Cheney y Donald Rumsfeld b La Administración norteamerica- na espera que Afganistán- -y sus recientes elecciones- -se convierta en un modelo para Irak, pero la situación de este país es diferente ABC KABUL. Hamid Karzai prestó ayer juramento como primer presidente afgano libremente elegido en las urnas, en una ceremonia que contó con la notoria presencia del vicepresidente norteamericano, Dick Cheney, y del secretario de Defensa de EE. UU. Donald Rumsfeld. Y en la que el nuevo jefe de Estado prometió traer la paz y acabar con la dependencia económica del narcotráfico que aqueja al país. Con la cooperación internacional podemos acabar con el terrorismo afirmó Karzai en un acto de investidura desarrollado con muy fuertes medidas de seguridad, pero que transcurrió de forma pacífica, pese a las amenazas que previamente habían lanzado los talibanes. Ataviado con su tradicional kaftán verde, el presidente afgano insistió en que la erradicación de las plantaciones de droga y la lucha contra el narcotráfico serán algunas de las principales prioridades de su mandato. La relación entre el terrorismo y el narcotráfico es fuente de constante preocupación señaló en referencia a la realidad de que Afganistán se ha convertido en el principal suministrador mundial de heroína. El desarme de las milicias privadas al servicio de los señores de la guerra la lucha contra la corrupción y la unidad entre los muy diversos- -y a menudo enfrentados- -grupos étnicos y tribales del país fueron citados también como otros tantos objetivos primordiales. do y centralizado como para combatir el narcotráfico y evitar que el país vuelva a caer en otro inacabable enfrentamiento entre señores de la guerra Un objetivo casi imposible a la vista de la atomización del país. Durante la ceremonia, Karzai estuvo sentado junto al Rey afgano, Zahir Sha, que permaneció en el exilio tras haber sido expulsado por un golpe militar en 1973 y que sólo pudo regresar al país tras la caída de los talibanes. Pero Su primera tarea será formar un gobierno fuerte, pero equilibrado en su composición entre diferentes etnias Hamid Karzai se ha convertido en una figura respetada, aunque aún sean muy fuertes los señores de la guerra Fortalecimiento del Estado La atención se centra ahora en la composición de su nuevo gobierno, en el que tendrá que cumplir el delicado objetivo de equilibrar las diferentes etnias del país y, a la vez, ganar la autoridad precisa para fortalecer el Estado mediante un gobierno lo bastante sóli- la presencia más notoria- -o tutelar- -fue la de Cheney y Rumsfeld, dos de las figuras que más han hecho para facilitar la llegada de Karzai a la presidencia. De hecho, la Administración norteamericana sueña con la posibilidad de que las elecciones afganas se conviertan en un ejemplo para Irak. Aunque la realidad de estos dos países es muy distinta. Y por lo pronto, parece muy difícil que el primer ministro iraquí interino, Iyad Alaui, pueda convertirse en una figura popular y de consenso como Karzai, en una Mesopotamia donde la violencia es una pesadilla que empeora de día en día. En todo caso, y con todos sus problemas, ahí quedan Afganistán y sus elecciones casi como un modelo soñado para Irak. Ante la presencia de más de 150 dignatarios internacionales, Karzai puso su mano sobre el Corán para jurar su cargo y aseguró que el Islam no está en contradicción con un régimen abierto como el que espera para su país: Juro en nombre de Dios Todopoderoso respetar y proteger la religión sagrada del