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ABC MIÉRCOLES 8 12 2004 11 La Audiencia Nacional condena a Josefa Charlín a 17 años de prisión por un alijo de 600 kilos de cocaína Los presidentes autonómicos presentes ayer en Zaragoza en la cumbre hispano- francesa fueron meros convidados de piedra. A pesar de ello, Pasqual Maragall salió en defensa del presidente del Gobierno e, incluso, le bautizó como primer titular de una curiosa dinastía Zapatero I, el Innovador TEXTO. L. A. M. T. FABIÁN SIMÓN baluarte del europeísmo contará con el presidente francés y el canciller alemán en un acto en Barcelona, el próximo 11 de febrero, en apoyo de la Constitución Europea. Más allá de estos asuntos, la Cumbre sirvió para constatar, de nuevo, la disposición de ambos gobiernos a mantener e intensificar la cooperación en materia de lucha antiterrorista, que Zapatero agradeció a Chirac, indicando que los últimos éxitos son, en gran medida, fruto de la solidaridad de Francia Además, anunció que se extenderá la cooperación a la lucha contra el terrorismo internacional y que habrá equipos policiales conjuntos de investigación para combatir el crimen organizado y el narcotráfico. A preguntas de los periodistas en relación con los recientes atentados de ETA, Zapatero insistió en que la banda terrorista aunque está mucho más débil, puede tener capacidad para actuar en cualquier momento pero subrayó que sólo puede tener un destino: la derrota, poner fin a la violencia, abandonar las armas. Aprovechó para lanzar un mensaje a la ilegalizada Batasuna y a sus pretensiones de volver a la arena política Para estar en el juego democrático, para estar en las instituciones, hay que condenar y reprobar el terror Y enfatizó: Que tengan la valentía de decir a ETA que acabe con la violencia ZARAGOZA. Por más que Pasqual Maragall se esforzara ayer en elogiar la decisión del Gobierno de incorporar a las cumbres bilaterales con los países vecinos a los presidentes de las Comunidades autónomas fronterizas, la iniciativa no parece ir más allá de una pura fórmula protocolaria como se ha visto en las dos reuniones celebradas: El 1 de octubre, con Portugal, en Santiago de Compostela, y ayer, con Francia, en Zaragoza. El presidente de la Generalitat, que llegó a calificar al jefe del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero I, el innovador inaugurando así una nueva dinastía de dudosa continuidad, dijo que se hace camino al andar en un implícito reconocimiento de que, por ahora, hay poca eficacia en las reuniones. El lendakari, Juan José Ibarretxe, vio la jugada con antelación, y como percibió que iba a estar en las reuniones como los búhos, fijándose mucho pero sin poder hablar de lo suyo, decidió no acudir a la capital aragonesa. Por el contrario, junto a Maragall estuvieron el presidente navarro, Miguel Sanz, que asistió por aquello de ser cumplido, y el presidente de la Diputación General de Aragón, Marcelino Iglesias, que actuó como anfitrión. Baño de saludos Los tres presidentes autonómicos saludaron a Zapatero durante cinco o seis minutos, antes de que el presidente del Gobierno se diera un baño de saludos de zaragozanos, junto a Chirac, a las puertas de una Basílica del Pilar, que no visitaron, tal vez por temor, como dijo alguno de los presentes, a que se repitiera la copla de La Virgen del Pilar dice que no quiere ser francesa... El presidente francés, por cierto, que agradeció la acogida de los zaragozanos, elogió los méritos de la capital aragonesa para ser sede de la Exposición Internacional de 2008, para la que le pidieron su apoyo tanto Zapatero como Iglesias, como el alcalde, Juan Alberto Belloch. Mientras, Maragall, Sanz e Iglesias esperaron la llegada de Zapatero y Chirac para el almuerzo en el Palacio de la Aljafería, tras una visita a la Seo. Después de un aperitivo en el que pudieron hablar brevemente, de nuevo, con Zapatero, cada uno de los presidentes autonómicos ocupó una mesa en compañía de alguno de los ministros. Incluso, el presidente de la Generalitat aprovechó para colocar a Zapatero una insignia con las Maragall coloca ayer a Zapatero una insignia con el escudo de la Generalitat cuatro barras que comparten Cataluña y Aragón, y que el jefe del Ejecutivo lució hasta el final de la reunión. Terminado el almuerzo, los presidentes autonómicos posaron en la foto de familia y se incorporaron a la sesión plenaria, en la que escucharon atentamente las exposiciones de los ministros, pero sin poder hacer ningún comentario sobre los asuntos que allí se trataban. El protocolo establecido para su presencia en las cumbres indica que sólo uno de ellos habla en nombre de todos, y, lo lógico es que lo haga el anfitrión, de forma que si en Galicia fue Manuel Fraga quien pronunció un discurso, aquí lo hizo Marcelino POOL Iglesias. Maragall y Sanz tuvieron que contentarse con hablar ante los periodistas, una vez concluida la cumbre. Los interlocutores, sorprendidos El esquema de la participación de los mandatarios autonómicos en las cumbres, como auténticos convidados de piedra, no deja de sorprender a los interlocutores de José Luis Rodríguez Zapatero que, al no tener un sistema de administración territorial como el español, consideran poco menos que folclórica su presencia. Ya los portugueses plantearon su incomprensión y ahora también el presidente Chirac hizo saber que no tenía intención de hablar con dirigentes locales en estas cumbres convocadas para reunir a los dos Gobiernos, aunque tanto Lisboa como París terminaron por aceptar los deseos españoles. Otra cosa puede ser el año próximo, cuando las cumbres se celebren en suelo portugués o francés. Los interlocutores del Gobierno ven casi folclórica la presencia de presidentes autonómicos