Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
4 Opinión MIÉRCOLES 8 12 2004 ABC Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca Jefes de área: Jaime González (Opinión) Alberto Pérez (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Mayte Alcaraz (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Pablo Planas (Reportajes- corresponsal político) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA PRESIDENTE DE HONOR: DIRECTOR: Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Ignacio Sanz IGNACIO CAMACHO LECCIÓN FRANCESA SOBRE YA ES COSA LA EUROPA DE LOS ESTADOS NOSTRA L presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no está teniendo mucha fortuna con la exportación a Europa de su visión sobre la España autonómica. Primero quiso que el Tratado constitucional de la Unión Europea recogiera las lenguas cooficiales reconocidas en los Estatutos de Autonomía, y se encontró con una negativa general de los demás Estados miembros, especialmente de aquéllos que no están dispuestos a que se abran en su seno polémicas lingüísticas. La segunda decepción ha venido de la mano del Gobierno francés, que advirtió al español de que en las cumbres bilaterales, como la que ayer tuvo lugar en Zaragoza, sólo admite la interlocución entre ministros, pero no con autoridades locales, como los presidentes autonómicos de Aragón, Navarra y Cataluña, a los que Zapatero invitó (Ibarretxe no fue) como integrantes de la delegación española. Para ser el corazón de Europa, al que tanto admira el jefe del Gobierno, el trato dispensado por Chirac a su iniciativa no ha sido precisamente cordial. Pese a ello se apoyó en él para, como mayor rédito de la cumbre, seguir marcando diferencias enojosas con Estados Unidos. Con dos advertencias, Zapatero ya tiene datos suficientes para saber que Europa no es el campo de juego adecuado para transferir sus precarios equilibrios internos, sostenidos a costa de un alambicado entramado de negociaciones y cesiones con minorías nacionalistas y el tripartito presidido por Maragall. Es posible la cooperación regional entre territorios colindantes de diversos Estados, incluso que cada Gobierno componga sus delegaciones como quiera. Sin embargo, lo que el E Gobierno español pretende- -que la representación del Estado esté sometida a una fórmula mancomunada frente a terceros países- -simplemente no tiene encaje en las relaciones interestatales europeas. El efecto de este fracaso europeo de la política autonómica de Rodríguez Zapatero también alcanza el ámbito nacional, porque si las comunidades autónomas obtuvieran carta de naturaleza europea, por vía de hecho, el presidente del Gobierno tendría una mejor coartada para justificar sus apoyos a la novedosa doctrina de las comunidades nacionales impulsada por el presidente del Consejo de Estado y el presidente del tripartito catalán. Pero el frenazo europeo y francés a los dos intentos de Rodríguez Zapatero pone las cosas en su sitio, que no es más que la estrategia del PSOE de amarrar el respaldo de los nacionalismos para asegurarse la permanencia en el poder. La lección francesa sobre la Europa de los Estados no ha podido ser más oportuna para el Gobierno español y para los que creen que el futuro europeo va a debilitar las realidades estatales. Hay quien, como el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, pide el voto favorable de las bases nacionalistas para el Tratado constitucional con la afirmación de que a más Europa, menos España Van a sentirse defraudados el moderado Imaz y todos los que aspiran a diluir los Estados en el magma de una Europa ficticia, que no es ni la que hoy existe, como ha demostrado el Gobierno francés, ni la que existirá con el nuevo Tratado constitucional. Europa no va servir de conjuro para aceptar resignadamente la España plurinacional por la que avanza el discurso del jefe del Ejecutivo. BAJO NIVEL EDUCATIVO M ALOS resultados, una vez más, para el sistema educativo español en el ámbito internacional. El informe Pisa sitúa a España en el puesto 23 sobre un total de 29 países miembros de la OCDE. El mal ajeno no debe servir de consuelo, aunque es llamativo que Estados Unidos o Italia figuren por debajo de España. El informe demuestra, además, que estamos en presencia de un sistema estancado, más bien con tendencia a empeorar en ámbitos tan relevantes como las matemáticas o la comprensión lectora. Salvo excepciones, los niveles de excelencia están fuera del alcance de nuestros adolescentes y, en el otro extremo, un 20 por ciento de ellos no llega al promedio exigido para el conocimiento mínimo Al contrario, parece que la tendencia a igualar a los distintos tipos de alumnos es una característica peculiar, no precisamente positiva. Más datos significativos: la situación es algo mejor en la enseñanza privada que en la pública y las mujeres ganan terreno sobre los varones en diversos sectores. La educación es, tal vez, el principal reto que se plantea a la sociedad española en un futuro a medio plazo. El enfoque partidista alcanzó su culminación con la Logse y se refleja de nuevo en la brusca ruptura por parte del Gobierno socialista con la tímida y tardía reforma impulsada por el Partido Popular a través de la Ley de Calidad. En general, hay demasiadas leyes y normas de todo tipo, así como un protagonismo excesivo de algunos responsables autonómicos, más preocupados por fomentar una visión localista que por la formación integral de los alumnos. La educación es el fundamento de una sociedad vertebrada y sólida, capaz de adaptarse a las nuevas exigencias tecnológicas y de practicar la virtud cívica que sustenta la democracia política. Los grandes perjudicados del sistema, al margen de demagogias, resultan ser los menos favorecidos social y económicamente. Ojalá triunfe el sentido común sobre el oportunismo coyuntural y podamos ver a España en un lugar digno en los próximos informes internacionales. L tiroteo mafioso ocurrido en una barbería de Marbella, que se llevó por delante las vidas de un niño y de un ciudadano italiano, nos evoca todos los tópicos que nutren en el cine al género negro. Al tiempo, el brutal suceso- -se recogieron más de 50 casquillos de bala- -pone de manifiesto que la Costa del Sol se ha convertido desde hace tiempo en una especie de paraíso de hampones. Allí operan decenas de grupos mafiosos llegados desde todo el mundo, que han encontrado en las peculiares características de la zona- -próxima a ese edén de opacidad fiscal llamado Gibraltar- -el sitio ideal donde instalar la base de operaciones y blanquear el dinero procedente de su maquinaria delictiva: tráfico de drogas, vehículos de lujo y obras de arte, redes de prostitución... Sólo en 2003, la Unidad de Drogas y Crimen Organizado de la Policía (Udyco) detuvo a un millar de sicarios y cabecillas. El problema es grave y requiere soluciones urgentes. Y la posible solución no pasa tanto por si debe ser la Guardia Civil o el Cuerpo Nacional de Policía quien se ocupe de la persecución de estos criminales, sino por la revisión del modelo actual, que permite acoger, sin más, a todo aquel que llegue con dinero para comprar propiedades. Naturalmente, no se trata de frenar la expansión residencial de una zona que vive sustancialmente del turismo, sino de que existan unidades policiales con capacidad de investigar, al estilo de la Udyco, pero con muchos más medios personales y materiales para poder drenar el elenco de inversionistas Una más fluida comunicación de datos con las Policías de otros países ayudaría bastante en una tarea innegablemente difícil, pues muchas de las sociedades que están invirtiendo en la Costa del Sol están protegidas por el blindaje secreto gibraltareño. Tan lucrativo es su negocio que la necesidad de mantenerlo va extremando el nivel de brutalidad con el que dirimen sus ajustes de cuentas. Por eso los hampones no miran si un niño u otros inocentes se pone entre sus subfusiles y el objetivo a liquidar. No es un asunto que sólo incida en la Costa del Sol. El litoral español está viviendo un progresivo aumento de la inseguridad. El caso de Levante es paradigmático, siendo Torrevieja y Bernidorm, en Alicante, las ciudades que encabezan las estadísticas de número de delitos por cada mil habitantes. En las grandes ciudades, otro fenómeno de tintes mafiosos, ligado en ocasiones a la esfera juvenil, está cogiendo hechuras de problema mayor: las maras, o gangs iberoamericanos de crueldad superlativa, se han hecho sitio en la tarta del crimen. La aplicación expeditiva de la Ley de Extranjería y la expulsión inmediata de los delincuentes conforman la parte esencial de la receta para paliar lo que ya es una cosa nostra que amenaza la tranquilidad y el progreso de la sociedad. E