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ABC MARTES 7 12 2004 Sociedad 51 Educación Un cambio polémico Cambio de fechas. El curso comenzaría el 1 de septiembre y terminaría a principios de junio. Sin exámenes en septiembre. No habría exámenes extraordinarios en septiembre sino en julio. Vacaciones. Los estudiantes que aprueben en primera convocatoria podrían disfrutar de vacaciones desde junio. Recuperación. A lo largo del mes de junio, los suspensos tendrían tutorías para afrontar la repesca. Agosto. Mes de vacacioens para todos. Cuatrimestres. El primer cuatrimestre abarcaría de septiembre a diciembre, este mes para exámenes. El segundo de enero a abril, con exámenes en mayo. Ahora el primer semestre abarca hasta enero, y febrero y se dedica a exámenes. El segundo de marzo a mayo. Otros países. En Estados Unidos, el sistema es muy parecido al que se propone. En Francia, el curso comienza a primeros de septiembre pero incluye diversos parones a lo largo del año. En Italia, el 15 de septiembre y en Gran Bretaña, el 1 de octubre. Selectividad. Uno de los argumentos en contra de adelantar el inicio de las clases en la Universidad es la convocatoria de Selectividad en septiembre, examen que en alguna Autonomía ya se celebra en julio. Prácticas. Los estudiantes pretextan también que julio y agosto son meses en los que se realizan las prácticas de las carreras correspondientes y el nuevo calendario dificultaría el establecimiento de convenios. Las autoridades académicas de otros distritos también han valorado esta posibilidad, pero todos coinciden en que debe ser un decisión común. El rector de Sevilla, Miguel Florencio, considera que es una cuestión delicada y polémica porque son muchos los sectores involucrados. No obstante, reconoce que el curso comienza muy tarde pese a que vamos ganando etapas En su opinión y entre los pros destaca el que se podrían distribuir de forma más natural los cuatrimestres. Las organziaciones sindicales y profesionales no han tercidado todavía en el debate. Oficiosamente, en algún caso se esboza cierto temor a plantearlo. Los alumnos no están mayoritariamente a favor del cambio, ya que piensan que dificultaría las prácticas. Los estudiantes consideran que la medida dificultará las prácticas JAIME GARCÍA Rectores de universidades públicas proponen adelantar el comienzo del curso al 1 de septiembre La iniciativa se enmarca en la construcción del Espacio Europeo de Enseñanza Superior que facilitará la convergencia de títulos en la UE b El cambio de calendario no es mal visto en los campus pero ni el Ministerio ni la CRUE se han pronunciado de manera oficial a favor o en contra de la propuesta M. ASENJO MADRID. La adaptación del sistema universitario español a los principios de la Declaración de Bolonia, es decir, al Espacio Europeo de Enseñanza Superior, encierra drásticos cambios y plantea numerosos interrogantes. El paso de un modelo de enseñanza basado en la lección magistral a otro en el que el trabajo personal será dominante y que precisará de tutores con gran dedicación altera tanto el papel del docente como la propia organización académica y la planificación horaria, incuido el cambio de fechas del comienzo del curso. Ahora y con carácter general, el curso comienza a primeros de octubre, si bien se está extendiendo la práctica de abrir las aulas a finales de septiembre para ganar espacio al programa y cubrir con más holgura los cuatrimestres. Ante la incorporación al espacio Europeo- -la fecha límite se ha fijado en 2010- -algunos rectores han suscitado ya el debate sobre la necesidad de adelantar el comienzo de las clases al 1 de septiembre o, cuando menos, a los primeros días de este mes. En efecto, los rectores de la Autónoma de Madrid y de Vigo, Ángel Gabilondo y Domingo Docampo, respectivamente, han lanzado la idea de que el curso debe comenzar el 1 de septiembre. Se da la circunstancia de que Ángel Gabilondo (vicepresidente también de la Conferencia de Rectores) incluyó esta propuesta en el programa electoral que le llevó, en mayo de 2003, al Rectorado de una de las más prestigiosas universidades españolas. Por su parte, Domingo Docampo es responsable del área de convergencia europea en la CRUE, organización que no se ha manifestado oficialmente sobre la posibilidad de que el inicio del curso en la Enseñanza Superior se adelante un mes. El Ministerio de Educación y el Consejo de Coordinación Uni- versitaria tampoco se han manifestado al respecto. Los rectores se muestran cautos, aunque en los campus existe una corriente favorable a que el inicio de la actividad académica se anticipe. Las instituciones catalanas, que son las primeras en abrir sus aulas, entienden que deben ser los centros los que decidan. Así, Josep Ferrer, rector de la Politécnica de Cataluña argumenta que es una cuestión que cada universidad debe resolver de acuerdo con sus necesidades y recuerda que su propia institución tienen horarios diferentes según de qué centros se trate. Otros campus como el de la Rovira i Virgili, de Tarragona, ya han aprobado la posibilidad de que cada centro ajuste sus horarios a las necesidades del Espacio Europeo. Los decretos de Grado y Posgrado en la recta final El largo y casi tortuoso camino hacia la organización del nuevo sistema universitario para competir en la Europa de los 25 parece haber enfilado ya su recta final. Así se desprende del informe presentado por la titular de Educación, María Jesús San Segundo, al Consejo de Ministros. Nada parece haber cambiado respecto de los últimos borradores. El sistema se estruturará en titulaciones de Grado y de Posgrado. Las primeras tendrán una carga de entre 180 y 240 créditos (entre 3 y 4 años) y capacitarán para integrarse en el mercado laboral. Las segundas, también se estructuran por créditos y conducen a la obtención del título de Máster (entre uno y dos años) -por primera vez oficial- -y encaminan hacia el Doctorado, máximo nivel de la Educación Superior. Con la reforma, se quiere garantizar la convergencia de los títulos españoles en la UE y facilitar la movilidad de alumnos y profesores. El aprendizaje del alumno será el eje del proceso de enseñanza, lo que exigirá a los profesores aplicar una metodología más activa y participativa. Una vez aprobados los decretos, deberán dictarse las directrices propias de cada carrera y modificar el catálogo oficial, tarea complicada ya que algunos títulos pueden incluso desaparecer.