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ABC MARTES 7 12 2004 Internacional 29 Los demócratas amenazan con bloquear en el Senado la línea legislativa de Bush La composición del Supremo, en el ojo de la tormenta parlamentaria b Los republicanos carecen de los sesenta escaños necesarios en la Cámara Alta de Estados Unidos para superar maniobras de filibusterismo por parte de la oposición PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Aunque el Partido Demócrata ha perdido todo lo que podía perder en las pasadas elecciones del 2 de noviembre, las esperanzas más realistas para ejercer una oposición eficaz durante los próximos cuatro años se centran en las peculiares reglas parlamentarias del Senado de los Estados Unidos. Es una institución legislativa que requiere el consenso de sesenta de sus cien miembros para superar la peculiar práctica de bloqueo minoritario conocida en la jerga política de Washington como filibusterismo De cara a la explosiva legislatura que comenzará el próximo mes de enero, los conservadores en la Cámara Alta disponen de una mayoría nominal de cincuenta y cinco senadores, insuficiente para romper posibles bloqueos de la oposición. El nuevo líder de la mi- noría demócrata, Harry Reid, ya ha advertido de que sus correligionarios lucharán vigorosamente en el Senado contra los puntos más radicales de la agenda legislativa prevista para el segundo mandato del presidente Bush. Un rechazo que abarca desde las propuestas de la Casa Blanca para privatizar una parte de las aportaciones a la Seguridad Social hasta la planteada reforma constitucional para prohibir en todo el país los matrimonios gays. Pero, con diferencia, el capítulo más contencioso será la composición del decisivo Tribunal Supremo federal, donde se esperan una serie de bajas a corto plazo, empezando por el puesto de magistrado jefe, ocupado por el conservador William Rehnquist, que desde hace más de un mes se enfrenta a un agresivo cáncer de tiroides. Rechazo demócrata al juez Thomas El portavoz demócrata, Harry Reid, veterano legislador de Nevada, ha expresado de antemano su rechazo a la posibilidad de que el juez Clarence Thomas, el afro- americano acusado de acoso sexual durante su confirmación parlamentaria, sea ascendido para ocu- par la plaza de magistrado jefe. Según ha declarado Reid este fin de semana, Thomas es una vergüenza como ha quedado demostrado en la pobre redacción de sus pronunciamientos desde la cúpula judicial de Estados Unidos. Para evitar una batalla épica en la Cámara Alta, el líder de la minoría ha solicitado por escrito a la Casa Blanca que haga un esfuerzo de consenso y de búsqueda de candidatos respetados. Reid ha dejado incluso entreabierta la puerta para que Antonin Scalia, con diferencia el juez más ideológico del Tribunal Supremo, se convierta en magistrado jefe. Según el senador, el conservador juez Scalia es una persona inteligente y aunque yo no estoy de acuerdo con sus conclusiones, es muy difícil disputar jurídicamente sus resultados Ante este pulso, los republicanos han empezado a plantearse cómo enfrentarse a lo que el líder republicano en el Senado, Bill Frist, ha descrito como la tiranía de la minoría que en la anterior legislatura evitó que prosperaran una decena de nombramientos judiciales propuestos por la Casa Blanca. Entre las opciones barajadas, el lí- Harry Reid, portavoz demócrata ABC der republicano ha planteado la posibilidad de rebajar el listón de sesenta votos para acabar con las maniobras de bloqueo. El gran problema para los conservadores es que para alterar las reglas de procedimiento parlamentario del Senado se necesita una mayoría de dos tercios. Otra opción más factible pero agresiva es que el vicepresidente Cheney, que también preside el Senado, se pronuncie contra estos bloqueos. Decisión que sólo precisa de una mayoría simple para ser ratificada.