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4 Opinión MARTES 7 12 2004 ABC Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca Jefes de área: Jaime González (Opinión) Alberto Pérez (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Mayte Alcaraz (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Pablo Planas (Reportajes- corresponsal político) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA PRESIDENTE DE HONOR: DIRECTOR: Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Ignacio Sanz IGNACIO CAMACHO ETA A LO SUYO... N cuatro días, ETA ha hecho estallar doce explosivos, colocados por casi todo el territorio nacional, con la intención inequívoca de afirmar tanto su omnipresencia como su capacidad operativa. Y aunque ésta sea terminal, ETA es una amenaza constante y directa contra la seguridad de los españoles, sin que la sucesión de golpes policiales a su estructura permita afirmar que esté finalmente desmantelada. Por el contrario, es probable que mayor será su peligro cuanto más cerca esté su extinción. Esta oleada de bombas, de pequeña potencia y con preaviso al diario de cabecera de la banda, constituyen un mensaje en tono perdonavidas aparentando al menos una operatividad que puede causar daños más graves. Pero sobre todo es una advertencia a los crédulos que dieron cuerpo a los espejismos verbales de Batasuna sobre la utilización de vías pacíficas o la superación del conflicto Mucho tendrían que arrepentirse los exegetas de los terroristas a la vista de que sus pronósticos favorables a una oferta de paz se desvanecen a golpe de bomba. El camino emprendido por el Estado en los últimos años es el único que puede conducir a un cese definitivo e incondicional del terrorismo. La unidad política del Gobierno y la oposición es determinante para no ofrecer fisuras a ETA, pero tampoco a un nacionalismo que cuando habla de paz sólo piensa en perpetuar su hegemonía y no en vencer a los terroristas. Sólo el Gobierno central y los firmantes del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo pueden sentirse verdaderamente acreedores del reconocimiento por la futura derrota de la banda, no aquéllos que no han hecho prácticamente nada por lograrla y que ahora siguen afanados en mantener el suminis- E tro de argumentos a los terroristas, bajo la forma de propuestas políticas, como la del lendakari del Ejecutivo vasco. El Gobierno socialista y el Partido Popular han cruzado declaraciones de compromiso recíproco con el mencionado acuerdo, salvando este pacto de Estado de la tensión acumulada por uno y otro en las últimas semanas. Toda una satisfacción para los ciudadanos españoles, quienes no tienen ninguna duda de cuál ha de ser el desenlace de esta lucha contra ETA: la erradicación del terrorismo y la aplicación inflexible de la Ley, sin expectativas falsas de lo que puede o no negociarse si se entregan las armas. Y dos avisos al Gobierno. El primero es que el terrorismo, aunque sea previsible, no siempre es evitable. El segundo es que ETA, desde el mes de agosto, ha hecho con sus bombas un mapa, el que dibujó Josep Lluís Carod- Rovira en Perpiñán con la dirección etarra. La tregua sólo para Cataluña no era una falacia ni una declaración formal de la dirección de la banda. Es el pacto de la dirección etarra con la de Esquerra Republicana de Cataluña, una repugnante póliza de seguro que el privilegiado interlocutor de La Moncloa, CarodRovira, amarró sólo para su Comunidad. ETA abre muchos frentes y su derrota obliga a compromisos muy exigentes. El primero de todos es la coherencia, y el Gobierno debe recuperarla para seleccionar con mejor criterio a sus aliados parlamentarios. Rodríguez Zapatero cuenta con el apoyo explícito del PP para su política antiterrorista. Mariano Rajoy y Ángel Acebes se lo han reiterado en los últimos días (ayer mismo, sin ir más lejos) aparcando las grandes diferencias que les separan en otros ámbitos. Asunto tan trascendental no admite tener un pie en cada orilla. CIELOS ABIERTOS A apertura de un aeropuerto en Ciudad Real, de la que desde estas páginas se informó recientemente, ilustra cómo han cambiado las cosas en Europa tras la política de cielos abiertos emprendida por la Comisión. Hay una docena de proyectos similares en marcha en toda España. Todos ellos de iniciativa privada, con algún apoyo de las administraciones autonómicas o locales, siempre conveniente para la obtención de las oportunas licencias. Que haya empresarios dispuestos a jugarse su dinero en cuanto el Estado, en este caso la Unión Europea que es quien tiene las competencias correspondientes, remueve prohibiciones y flexibiliza el transporte aéreo es una buena señal del dinamismo de esta sociedad y de sus potencialidades de futuro. Ojalá los poderes públicos saquen las conclusiones oportunas y las apliquen a otros campos de la actividad económica condenados a la ineficiencia y un desempeño mediocre. Así quizás podamos cumplir el sueño de Lisboa y hacer de la economía europea una de las más dinámicas y prósperas del planeta. Unir las cabeceras regionales directamente entre sí no sólo contribuye a crear Europa, ahora que se acerca el referéndum sobre el Tratado Constitucional, al acercar a los ciudadanos entre sí, sino también a hacerla más rica. Al disminuir lo que los economistas llaman los costes de transacción, aumentan las posibilidades de negocio y la economía se hace más productiva. Se facilita el tráfico de personas y mercancías, con lo que se descongestionan los grandes aeropuertos y se facilita la dispersión de la actividad económica por todo el territorio, creándose nuevas oportunidades y ventajas de localización. Sobre todo para una economía de servicios como la española. Pero también impone obligaciones, pues facilita la movilidad de personas y negocios si las políticas locales no son correctas. Gracias a la desregulación del transporte aéreo en Europa, y una vez que los gobiernos han arrinconado tentaciones proteccionistas y sueños imperiales vinculados a las compañías de bandera, se rompe otra barrera a la libertad de comercio. Este proyecto de cielos abiertos parece inspirado en una filosofía similar a la que mueve al plan de la CEOE sobre infraestructuras. El sector privado ha tomado conciencia de que puede ejercer una labor motriz en este apartado, con la que supere el anterior esquema en el que las empresas eran meros agentes adjudicatarios de los planes generales del Ejecutivo. La musculación y vigor alcanzados por las compañías le permite ahora tomar la delantera. L ...EN LA FIESTA DEL 6- D Y el mismo día en que ETA celebraba a su manera el aniversario de la Constitución, los representantes políticos de los ciudadanos conmemoraban el texto sobre el que orbita la Nación española, precisamente en el lugar donde está residenciada su soberanía: las Cortes. Lamentablemente, la mayoría de los partidos nacionalistas (PNV, ERC, Eusko Alkartasuna, BNG y Nafarroa Bai) decidieron no acudir a la cita. Este ejercicio de absentismo supera el mero desafecto al tratado constitucional y supone un desprecio al 94 por ciento de la representación de la ciudadanía, de la que los nacionalistas se separan con ese gesto displicente. Parece que pretenden poner en cuestión su pertenencia al Estado, acudiendo para ello a un patoso ejercicio de incongruencia que les lleva a rechazar el instrumento que permite su existencia política y, también hablando en plata, de donde obtienen buena parte de los recursos con que se financian. Si no fuera por la gravedad de fondo que encierra la maniobra, sólo habría que criticar el infantilismo preadolescente que revela la pataleta. La única buena noticia es que esas ausencias ponen de manifiesto, números en mano, que apenas representan el 6 por ciento del Estado, lo que permite hacer un análisis comparativo entre el sobrepeso político que se les puede estar otorgando y su peso real. Tampoco es alentador que alguno de estos partidos sea el principal sostén del Grupo Socialista en la Cámara Baja y, por lo tanto, del Gobierno. ¿Qué clase de proyecto político se puede llevar a cabo con semejantes socios? Zapatero fue advertido el mismo día de su investidura del funambulismo que traería consigo su elección de aliados; pero él pasó por alto la sugerencia de la cuerda floja, confiado en que lograría su colaboración en ese proyecto conjunto llamado España. Hoy por hoy, parece más bien lo contrario, y son estos grupos los que han forzado una reforma de la Constitución que desprecian de palabra y de obra.