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ABC LUNES 6 12 2004 Deportes PRIMERA DIVISIÓN 85 La buena vista del árbitro salva un punto para el Getafe Muñiz Fernández evitó la trampa de Reggi en un gol al estilo de la mano de Dios LEVANTE GETAFE 0 0 ca de cuchillo largo. Entre ese afán depredador, impropio de este equipo durante la campaña, y el teatro de los levantinos, el partido tenía pinta de decidirse en un penalti, falta o así. Sergio García y Etien sufrieron un vahído detrás de otro, desmayo va, desmayo viene, pero lo más que sacaron en el primer acto fueron dos tiros directos cerca de Sánchez Broto. El partido tenía cara de perpetuo 0- 0. Uno de esos duelos que no lo anima ni la niña del antes muerta que sencilla. Y más desde que el poste izquierdo de Mora repelió un cabezazo de Yordi, solo y sin rivales, al lanzamiento de un córner. El Getafe encontró en el juego parado un trampolín para sus ilusiones. Entre eso y los zig- zag de Ricki se mantuvo a flote la tropa madrileña, que no emitió los mismos mensajes de esperanza de otras jornadas. Levante (4- 4- 2) Mora; Pinillos, Jesule, Culebras, Harte; Ettien, Rivera, Celestini, Nacho (Jofre, m. 73) Sergio García (Reggi, m. 67) y Manchev. Getafe (4- 4- 2) Sánchez Broto; Vitali, Belenguer, Nano, Pernía; Vivar Dorado, Gabi, Diego Rivas, Riki (Kome, m. 70) Yordi (Míchel, m. 90) y Pachón (Cotelo, m. 57) Árbitro Muñiz Fernández. Mostró tarjeta amarilla a Pernía, Diego Rivas, Belenguer, Vitali, Harte y Nano. Míchel Salgado despeja el balón cuando intentaba rematar Arruabarrena AP García Remón: No jugamos bien, pero trabajamos mucho Satisfecho se fue el técnico blanco con el punto. Según él, no hubo conformismo de su equipo, sino un rival que jugó mucho. Pellegrino se quejó de fallar mucho en los metros finales. ABC VILLARREAL. El entrenador madridista, Mariano García Remón, mostró su satisfacción por el trabajo realizado por su equipo, aunque reconoció que no se había jugado bien: Es verdad que ellos han tenido más ocasiones de gol pero en el fútbol hay que aprovecharlas. Lo que es innegable es que hemos trabajado y que el equipo se ha entregado al máximo. Cierto es que no hemos jugado bien ni hemos creado excesivas oportunidades de gol, pero me voy satisfecho por el trabajo de los jugadores Como se suele decir en estos casos, el técnico blanco echó la culpa al empedrado: Si el césped hubiera estado mejor, habríamos estado más acertados en los pases. En la primera parte sólo tuvimos una ocasión y cuando hemos salido en los contragolpes nos ha fallado el último pase y la conexión entre el centro del campo y la delantera Asimismo, hubo elogios para el rival: El Villarreal tiene jugadores que manejan muy bien la pelota y sabíamos que nos crearían problemas Acusado el equipo de conformismo, García Remón lo negó con énfasis: No hubo conformismo, lo que pasa es que el contrario también juega. Nadie puede decir que nos hayamos conformado con el empate. Hemos acabado con tres centrales porque nos estaban creando problemas en el espacio entre los laterales y los centrales. Al final de la Liga se verá si este punto es bueno o no Por su parte, el técnico local, Pellegrino, lamentó que su dominio no haya podido traducirse en una victoria porque, inmersos en la mala racha que atraviesan, el empate no es un buen resultado para ellos: Hemos fallado en los últimos metros. Creo que hemos sido superiores, sobre todo en la segunda parte, en la que hemos llegado con más facilidad a su área pero nos ha faltado definición JOSÉ CARLOS CARABIAS No es patrimonio exclusivo de Quique Flores ni de ningún entrenador, jugador o presidente. Todos hacen lo mismo. Todos sacuden a los árbitros. Y resulta que ayer la buena vista de un juez deportivo, el asturiano Muñiz Fernández, le concedió al Getafe un punto que ya volaba en formato de tres hacia las arcas del Levante. A quince minutos del final, Reggi marcó un gol estilo mano de Dios y por centímetros también estaba en fuera de juego. Todas las infracciones posibles que ningún jugador madrileño descubrió. Sólo el árbitro, el habitual saco de los golpes. Por algún motivo que escapa a la razón, dos equipos que juegan razonablemente bien y que se han soltado la melena en su reestreno en Primera, se cosieron a las navajas y llenaron de carnaza la retina de los espectadores del Ciudad de Valencia. Descubrieron un modo gratuito de dirimir la contienda y no se detuvieron hasta la segunda mitad. En cuarenta y cinco minutos, el Getafe coleccionó cuatro tarjetas. Y alguna más pudo echar al capazo si Muñiz Fernández se hubiese puesto quisquilloso. Confundió el equipo de Quique Flores el sentido aguerrido del juego con una innecesaria prácti- Caída en picado En el equipo de Schuster funcionó el criterio de Rivera, la multiactividad del irlandés Harte y el permanente empeño de Sergio García por sacar algo de cada jugada. Ya lo comentó César Ferrando hace un par de jornadas. Aquello de la diferencia entre el Ferrari del Barcelona y la colonia de Minardis en el resto. El partido fue cayendo en picado, primero de manera pausada y después hasta los límites del tedio. El Getafe dimitió en su faceta creativa, al Levante se le caía el ingenio por todos los lados, y aquello sólo tenía solución desde un chispazo que no se veía por ningún lado. En el Levante apareció Reggi, una especie de Julio Salinas con melena, un tipo patilargo polémico con el balón en los pies. Dos veces estuvo cerca del gol, con ánimo y presencia, y lo logró a la tercera. Estiró un brazo el argentino, dejó el balón en la cazuela de Broto y al Getafe con un palmo de narices. Pero la vista del árbitro evitó la trampa y el marcador falseado. Agresión a Sánchez Broto Sin ningún síntoma que decretase partido agresivo, cita de alto riesgo o incidentes durante el transcurso de los minutos, el portero del Getafe sufrió una agresión en el minuto 79. Sánchez Broto acudió a recoger la pelota, incrustada entre las vallas y la red de su portería, cuando una botella del tamaño de un refresco impactó contra su hombro izquierdo. El proyectil llegó con fuerza y el golpe fue potente. El cancerbero cayó al suelo fulminado, sin teatro ni nada por el estilo. Las asistencias médicas del Getafe tuvieron que intervenir, aunque la cosa no llegó a mayores. Sánchez Broto recibió atención y un par de minutos después, pudo seguir en juego con la marca de la agresión en el cuerpo.