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74 LUNES 6 12 2004 ABC Deportes La conexión mallorquina destrozó a EE. UU. Rafael Nadal agotó a Andy Roddick el viernes; Carlos Moyá le remató ayer en una magnífica exhibición y el equipo español conquistó a lo grande la segunda Copa Davis de su historia DOMINGO PÉREZ SEVILLA. España cerró ayer un lustro prodigioso, pero no parece un punto final. En cinco años, tres finales y dos Ensaladeras Y el ciclo sigue abierto. Seguirán cayendo finales y copas Davis porque el tenis español continúa siendo el mejor del mundo. No hay ningún otro país con más top 100 ni con más gente joven con proyección. Ayer Carlos Moyá se encargó de sumar el punto decisivo frente a un Andy Roddick bastante romo. Se apuntó a lo grande el 3- 1 convirtiendo el quinto partido, entre Robredo y Fish- -6- 7 (8- 10) 2- 6- en un mero trámite (3- 2) Puede borrarse la isla de Mallorca de cualquier lista futura que realice Andy Roddick sobre posibles destinos turísticos. El de Omaha (Nebraska) sufrirá en los próximos años pesadillas en las que aparezcan unos irreductibles tenistas mallorquines. Desde una de las esquirlas más pequeñas que flotan en el Mediterráneo ha recibido una lección magistral de tenis. El triunfo de Moyá empezó a fraguarse el viernes. Como si de una corrida de toros se tratase- -tanto jugar en cosos taurinos ha inspirado al G- 3- Nadal picó a Roddick hasta dejarle suave como un guante. No sólo le ganó, sino que le reventó. Lo puso en suerte para que ayer Moyá se exhibiera. Así fue el partido MOYÁ 7 4 55 72 24 40 7 8 75 109 3 6 121 227 Aces Dobles faltas Puntos 1 er servicio Puntos 2o servicio Break Points salvados Puntos de resto Break Points ganados Total puntos ganados RODDICK 12 6 49 65 24 50 3 6 83 108 1 8 106 227 79 112 Total puntos de servicio 73 115 Resultado: 6- 2, 7- 6 (7- 1) 7- 6 (7- 5) Tiempo: 2 horas y 29 minutos que los intercambios serían para el español. Roddick no aguantaba el pulso. Además, restaba la cuestión táctica y en ese apartado, Moyá le dio la puntilla. Roddick juega siempre igual: a reventar con el saque y, si se lo devuelven, a rematar con la volea o a desbordar con el drive Moyá le dio una lección de estrategia terrícola Le destrozó con dejadas primorosas: ocho bolas de las nueve que intentó botaron blandamente junto a la red mientras Andy corría como un loco desde el fondo intentando alcanzarlas. Y cuando el de Nebraska subía para evitar que le tomaran el pelo con las dejadas, Carlos le superaba con passings paralelos o unos globos fantásticos. Movió al yanqui como si se tratase de un novato. Jugó con él y le ganó, que es la mejor manera que existe de divertirse. Roddick pensó en abandonar El Andy Roddick con el que se topó Charlie era un jugador tocado física- -confesó después a su capitán que estuvo a punto de retirarse en el segundo set por un problema en los abductores de su pierna derecha- -y anímicamente. Sus cañonazos con el saque no hacían casi daño. Llegó una vez a 236 kms. h. pero la mayoría de las veces no le entraba el primer servicio y, si lo hacía, viajaba por las cercanías de los 220, que para él es muy despacio. Sus obuses iban cortos de combustible y sus ánimos tampoco se encontraban muy crecidos. Era un jugador herido en su ego. Su clase es enorme y no quiso rendirse, pero enfrente se encontraba un hombre que tenía una cita con la Davis desde hace mucho tiempo y que no iba a dejar escapar la ocasión. Moyá no se arredró por el servicio de su oponente y no tardó en igualarle. Puso su tope en 220. Fue capaz de hacer un segundo en 209 y su media con el primero se situó en 181. La media de Roddick, en 206. Con la cuestión del saque equilibrada, Roddick quedaba a merced de la mayor clase del mallorquín sobre tierra batida. Se medían dos derechas descomunales. Pero sobre arcilla, donde los golpes ganadores hacen mucho menos daño y donde lo que importa es la elaboración de los puntos, pronto quedó claro Moyá alza los brazos tras fallar Roddick la última bola del partido AP FELICIANO LÓPEZ COMEREMOS EN MÁS ENSALADERAS EL FUTURO ES MEJOR H e vivido este éxito histórico con gripe, creo que con algo de fiebre, seguramente porque he cogido frío por el contraste con el enorme calor que ha brindado la afición española durante estos tres días. Hemos conquistado nuestra segunda Copa Davis porque Carlos Moyá ha sabido asumir el papel de número uno del equipo nacional. Era el partido de su vida, el que lle- vaba tanto tiempo esperando, y ha manejado perfectamente una situación difícil, la que provoca jugar con la tensión que se siente al afrontar un duelo de tanta responsabilidad. Charlie ha brillado a una altura sensacional. Incluso ha ofrecido un nivel de tenis superior al que presenciamos en el primer encuentro de la eliminatoria. Hay que destacar su juego desde el fondo. Ha arriesgado bastante y no ha fallado, un dato muy importante porque con los riesgos que ha adquirido parecía imposible no cometer errores. Y él no los ha tenido. Ha estado magnífico, además, al contrarrestar el poderoso saque de Roddick. Carlos, de esta manera, ha disfrutado de uno de los tres momentos más grandes de su carrera, después de ser el número uno del mundo y de lograr un torneo de Grand Slam La consecuencia de este fin de semana inolvidable es que España ha ganado su segunda Copa Davis en cinco años, un hito para nuestro deporte, y lo mejor es que vamos a levantar más Ensaladeras ¿Por qué me arriesgo a decir esto? Porque la calidad de los jugadores españoles es fantástica y aún será mejor en el futuro. El porvenir es esplendoroso, pues contamos con tenistas que vencerán en todo tipo de superficies. El público de Sevilla ha sido majestuoso y la ciudad pide ser sede permanente de la Copa Davis. Es de agradecer este matrimonio, pero también debe entender que muchas ciudades, muchos españoles, desean recibirnos, ayudarnos. Lo fundamental es que comamos más ensaladas en esa copa.