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36 Madrid LUNES 6 12 2004 ABC MADRID AL DÍA CONSTITUCIÓN IGNACIO RUIZ QUINTANO os ingleses no tienen Constitución, ni la necesitan, porque tienen, en cambio, lo que los tratadistas llaman sentido constitucional Los españoles tenemos una Constitución, pero, como carecemos de sentido constitucional, es, poco más o menos, igual que si no la tuviésemos. De hecho, todo el mundo sabe que aquí, si hay una Constitución, es para poder festejarla. El puente de la Constitución empieza a tener ya tanta tradición como la Navidad y, con un poco de suerte, al término de esta legislatura la tradición del puente constitucional podría muy bien haberse comido a la tradición de las fiestas navideñas, que sería lo laico. De otro modo, ¿para qué íbamos a querer una Constitución? Más difícil que vivir sin Constitución le parecía a Camba vivir sin dinero, y ello no obstante, los españoles han ido tirando, a pesar del estado verdaderamente desastroso en que se encuentran las haciendas. Se habla incluso de sacar a los inspectores a la calle con órdenes de revisar hasta el último bolsillo. I go for my constitutional dicen los ingleses, queriendo decir que van a darse un paseo, porque lo constitucional en Inglaterra ha pasado a referirse tan sólo al acto de pasear. Pero si uno sale a dar un paseo y viene un inspector y le pide que le muestre los bolsillos, entonces ya no estará en Inglaterra, sino en España, que hoy, por cierto, celebra el Día de la Constitución, que cumple veintinueve años. La oposición ha abandonado el Congreso, pero esto no importa a la mayoría gubernamental, que para disfrutar todavía más del poder no se cansa de organizar sesiones históricas, que son, decía Camba, como las corridas goyescas en comparación de las ordinarias. La última sesión histórica ocurrió el jueves, precisamente el día en que abandonó sus escaños la oposición en protesta por la redada de jueces que urde la mayoría gubernamental, que se siente inspirada! por una especie de misión para cambiar el mundo de arriba abajo, y dejarlo todo patas arriba. ¿Y no habíamos quedado, con Russell, que el fascismo, en esencia, no consiste sino en el sometimiento del legislativo al ejecutivo? L DIMES Y DIRETES PEDRO NÚÑEZ MORGADES DEFENSOR DEL MENOR CRECER JUGANDO El autor invita a pensar en los juguetes que se eligen para los niños en estas fiestas familiares a proximidad de las fechas navideñas nos invita a reflexionar sobre un hecho que, de manera ineludible, se convierte en ritual año tras año: la compra de juguetes para nuestros hijos. Es importante que, huyendo de la rutina, compartamos sus ilusiones, atendiendo a las necesidades y gustos de los niños y tratando de conocerlos a través de los juguetes que desean, pero no desaprovechando la ocasión de transmitirles también valores a través de ellos. El juego es una actividad indispensable para el niño y su proceso de maduración. A través de él se expresa una forma de aprendizaje en valores, conductas y habilidades, además de constituir un vehículo fundamental para el crecimiento del menor en todas sus facetas: física, psíquica, social, emocional e intelectual. Por eso es tan importante acertar en la elección de estos objetos mágicos, respondiendo siempre a unas reglas que conviene respetar: debemos, por ejemplo, rechazar juguetes que transmitan violencia, en un momento en que ésta se percibe constantemente y en el que el efecto que una pistola puede cau- L sar es peor de lo que podía ser hace unos pocos años. Hay que buscar aquellos juegos que faciliten la participación, permitan compartir actividades con otros niños, ayuden a expresar sentimientos, desarrollen el pensamiento y la capacidad de creación y fomenten el respeto a los demás. Igualmente, debemos evitar criterios tradicionalmente aceptados de clasificación de los juguetes distinguiendo entre niños y niñas, desterrando estereotipos de género como la plancha de mamá o las herramientas de papá Así desarrollarán, a través del juego, un valor tan importante hoy día como el sentido de la igualdad entre los sexos. En fechas como éstas, hay que minimizar la influencia del bombardeo publicitario adquiriendo un número razonable de juguetes, desde la conside- Hay que minimizar la influencia publicitaria adquiriendo un número razonable de juguetes ración de que el exceso provoca efectos negativos en la educación del niño. Debemos, además, tamizar los mensajes y filtrar a los niños toda la información que machaconamente reciben, sobre todo a través de la televisión. Hay que explicarles lo que es real y lo que no lo es, para qué sirven los juguetes, proponerles sustitutos a juegos que puedan resultarles atractivos pero puedan ser inapropiados, etcétera... En definitiva, más importante que comprar juguetes es enseñarles a jugar. En los aspectos más formales, habrá que cuidar siempre que los juguetes lleven el marcado CE (teniendo en cuenta que por sí solo tampoco es garantía suficiente, dado el ingente número de falsificaciones que hay) y cumplan los requisitos mínimos en materia de seguridad en materiales, piezas, diseño... Además, siempre hay que adquirir juguetes adaptados a la edad del niño y que respondan a su capacidad motora e intelectual para no generarle frustraciones. A través del juego, se les pueden inculcar también hábitos importantes: que ellos mismos saquen y recojan los juguetes, que los cuiden de manera adecuada, que se solidaricen con los niños menos afortunados cediéndoles juguetes propios y pidiendo en su carta de Reyes Magos alguno que se pueda donar a ONGs para la infancia, etcétera. En definitiva, el niño necesita jugar y tener espacios para hacerlo. Y los padres debemos dedicar tiempo a estar con ellos y conocer su mundo, estimulándoles para que exploren las múltiples opciones de juego que existen y que les permitirán divertirse, aprender y compartir. En definitiva, crecer jugando.