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22 LUNES 6 12 2004 ABC Internacional Mubarak libera al espía israelí Azzam Azzam, en plena crisis política interna de Ariel Sharón Israel entrega a seis estudiantes egipcios acusados de querer matar a soldados hebreos b El acuerdo, que podría incluir la puesta en libertad de decenas de presos palestinos sin sangre en las manos, refuerza las delicadas relaciones entre El Cairo y Tel Aviv JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Sharón es la mejor baza de los palestinos para la paz Estas palabras, pronunciadas hace sólo unos días por Hosni Mubarak, escondían detrás mucho más que un inesperado elogio del presidente egipcio al primer ministro israelí. Detrás de esa declaración de principios, detrás de la reciente visita a Jerusalén del canciller egipcio, Ahmed Abul Gheit, y del jefe de sus servicios de Inteligencia, Omar Suleimán, se manejaba la inminente liberación de Azzam Azzam, ciudadano israelí condenado a 15 años de prisión hace 8 por su implicación en espionaje industrial (se le acusó de pasar secretos de Estado con tinta invisible en ropa interior de mujer) y su relación con el Mosad, siempre negada en casa. Azzam no era un preso cualquiera. Israel le había colocado siempre en lo más alto de su agenda a la hora de negociar cualquier acuerdo de paz en la región, a la hora de aceptar la mediación de El Cairo en las conversaciones entre palestinos e israelíes. Tan importante era este gesto, sobre todo en momentos de crisis interna nada desdeñable para Ariel Sharón, (ayer se celebró el Consejo de Ministros más reducido de la historia del país con sólo 13 asistentes, todos del Líkud) que los tribunales israelíes habían ordenado un silencio riguroso a los medios de comunicación hebreos sobre la rumoreada puesta en libertad del empresario druso, so pena de duras sanciones. El silencio fue respetado y así, a mediodía de ayer, en el paso fronterizo de Taba se producía el intercambio. Azzam Azzam cruzaba en una dirección a bordo de una camioneta, ocho años después de haber sido arrestado, siete años antes de que se cumpliera su condena, mientras que seis estudiantes egipcios, detenidos en territorio israelí en agosto y acusados de planear el secuestro y asesinato de soldados del Tsahal lo hacían en la dirección opuesta. El intercambio de prisioneros irá Amal Azzam, esposa del liberado REUTERS Azzam Azzam charla con Ariel Sharón en Tel Aviv tras ser puesto en libertad ayer más allá en las próximas semanas, pues Sharón se ha comprometido ante Mubarak a liberar a decenas de presos palestinos, sin sangre en las manos y con su condena ya muy avanzada. En los últimos días, algunos medios locales y extranjeros habían adelantado la posibilidad de que Israel y Egipto acordaran el intercambio de Azzam Azzam con Marwán Barghuti. No ha sido así. PERFIL AZZAM AZZAM Empresario textil acusado de espiar para Israel El hombre de negocios druso estuvo presente en conversaciones de paz entre israelíes, árabes y mediadores internacionales El agente de la tinta invisible J. CIERCO Agradecimiento a Sharón Gracias por devolverme a casa y salvar mi vida. Le quiero mucho y sabía que sólo bajo su mandato se podría producir mi liberación Con estas palabras, apenas audibles por la emoción y su voz entrecortada, agradeció Azzam a Sharón por teléfono las gestiones de su Gobierno ante El Cairo, intensificadas en el último año. Más tarde pudieron darse un abrazo personal. La noticia provocó una satisfacción generalizada en todo el país, sobre todo en la ladea drusa de Mughar, en la Galilea, donde reside la familia de Azzam y donde entrada la noche, a la espera de su llegada, se había montado una fiesta por todo lo alto con música, bailes y fuegos artificiales. Azzam Azzam pudo hablar unos minutos por teléfono, entre reconocimientos médicos y encuentros con ministros y responsables de los servicios de inteligencia, con su mujer, Amal, sus padres, sus hijos y sus hermanos. ¿Eres tú, Azzam? No puedo creérmeJERUSALÉN. Nunca se imaginó Azzam Azzam, druso de la Galilea, que su nombre estaría en la boca de primeros ministros europeos, presidentes de EE. UU. o jefes de Estado árabes. Cuando este empresario del sector textil viajaba a El Cairo desde Maghar, su aldea en el norte de Israel, para desarrollar sus negocios, su única ambición era volver de vez en cuando junto a su mujer, Amal, sus hijos, padres, hermanos y amigos y disfrutar con ellos de las pequeñas ganancias que le reportaban sus aventuras empresariales. Un día de noviembre de 1996, sin embargo, esa aventura tomó derroteros peligrosos. Azzam Azzam fue detenido y acusado de espionaje industrial, de pertenecer al Mosad y de enviar información confidencial y secretos de Estado a su país escritos con tinta invisible en ropa interior femenina. Juzgado a comienzos de 1997 en El Cairo, fue condenado a 15 años de prisión por espionaje. Siempre negó su relación con el Mosad. Sus palabras cayeron en saco roto, y su cuerpo lo hizo en una celda de aislamiento (también para protegerle de posibles agresiones) de dos por dos metros. A lo largo de estos años, Azzam ha recibido la visita de sus familiares y del cónsul israelí en la capital egipcia dos veces por semana. Aunque no siempre ha querido. Sumido en profundas depresiones, en alguna ocasión ha rechazado reunirse con los suyos por no tener fuerzas para ello. Ayer las recuperó todas de golpe. Su familia le esperaba en Maghar, donde uno de sus hermanos fue rotundo: Le confiscaremos el pasaporte. No viajará a ningún país árabe. Si acaso... a Suiza