Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 6 12 2004 Opinión 5 Garantías a la baja Con la misma claridad que siempre, la juez decana de Barcelona, María Sanahuja, se muestra crítica con la nueva Ley del Divorcio, según la cual un padre puede perder la custodia de su hijo con solo una denuncia de malos tratos que luego puede ser archivada o de la que resulte absuelto. La juez desentraña más puntos vulnerables del texto y el agobio que sufrirán las garantías procesales. Se teje otra crisis Recomienda el Ministerio de Industria y Comercio al sector textil que deslocalice de España la parte más intensiva de sus plantas productivas ante el panorama que se presenta el próximo 1 de enero con la liberalización de los aranceles a China. La industria del ramo estima que se perderán, al menos, 20.000 puestos de trabajo. No menos notable va a ser la que se le avecina, en términos de presión política, al Gobierno central por parte de sus socios en Cataluña, Comunidad en la que se concentra buena parte de la producción textil española. Parece que se teje otra crisis. ¿Ya? Parece que Interior, departamento que dirige José Antonio Alonso, no tiene pensado investigar más las circunstancias y vísperas que rodearon el suicidio de la esposa de Lavandero A veces, dar el carpetazo a un asunto de forma tan acelerada no hace sino provocar más el interés y las dudas de la ciudadanía por el caso. Las prisas, ya se sabe, no son buenas consejeras. JOSELE LANZA Cincuenta balas en Marbella. Mientras las investigaciones policiales siguen apuntando a un ajuste de cuentas entre mafias como motivo del crimen, el Ayuntamiento de Marbella ha decretado tres días de luto oficial tras el tiroteo mortal, ocurrido en la noche del sábado, en el que murieron un hombre de nacionalidad italiana y un niño de siete años. El objetivo de los mafiosos salió ileso de la ráfaga. Según la Subdelegación del Gobierno en Málaga, en los últimos tiempos se han producido cinco ajustes de cuentas similares en la zona de Marbella. En la imagen, una de las cristaleras dañadas por algunos de los más de 50 disparos que se efectuaron. LA COSTA NOSTRA J. FÉLIX MACHUCA E S posible que algunos se echen las manos a la cabeza al percibir la brutal salpicadura de la sangre más inocente, sangre inútilmente vertida por culpa de unos matones que, en Marbella, como si fuera Medellín, Marsella o la jungla miserable de crack y navajas del Bronx, disparan por sus calles a lo primero que se mueva. La tarde del sábado, estos matones que se pasean bajo sus arcos y buganvillas con la misma familiaridad que los Corleone por las páginas del Padrino, acribillaron a un niño de siete años y a un peluquero que trabajaba ajeno al drama. Ninguno formaba parte del objetivo de la cacería. Pero estaban por allí como podría haber estado cualquiera de nosotros. Estaban allí cuando las repetidoras vomitaron plomo bramando un ajuste de cuentas. Cayeron dos inocentes. El que buscaban los sicarios escapó. Es posible que su ángel de la guarda estuviera mejor pagado. Marbella viene avisando con fuego y sangre desde hace años, muchos años. Forma ya parte de la Costa Nostra. Un litoral de aguas turbulentas y desembocaduras cenagosas donde el crimen organizado maneja intereses inmobiliarios, burdeles cinco jotas y nieve en polvo como para atascar las narices de Pinocho y toda su saga. Esta multinacional del crimen también salda, tierra adentro, cuentas criminales en las calles de Madrid y Barcelona. El negocio es próspero y España un vacilón. Así que los que ahora se echen las manos a la cabeza y entonen jeremíacas lamentaciones salmodiando un qué es esto, qué es esto deberían saber que no hay ninguna novedad en el frente y que el frente mafioso es antiguo, rentable y sangriento. No descarto una nueva entrega del Padrino que tenga como esce- nario europeo la Costa Nostra. Este negocio criminal supera, en organización, recursos y ámbitos, los estrechos límites nacionales. Combatirlo con los efectivos conocidos suele ser, salvo brillantes excepciones, tan heroico como imitar los vuelos de Supermán con una capa castellana. Urge que la Europol abandone sus pañales y crezca en poder y organización por encima de los recelosos complejos nacionales. Si esto fuera así, tal vez la Costa Nostra sería la Costa del Sol de siempre y un niño de siete años y un peluquero que celebraba el puente trabajando, no serían hoy las penúltimas víctimas de una multinacional que gana oro a base de plomo. Sin inmutarse ni por los niños ni por los inocentes.