Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 5 12 2004 Economía 91 Jaime Caruana GOBERNADOR DEL BANCO DE ESPAÑA LA SEMANA ECONÓMICA EL HAMBRE Y LAS GANAS DE COMER Muchos elementos del culebrón Sacyr- BBVA ponen de manifiesto que el área económica del Gobierno Zapatero es una jaula de grillos en la que la unanimidad brilla por su ausencia ÁNGEL LASO D LOM Caruana ha enfriado sensiblemente las pretensiones de la constructora que preside Del Rivero ERNESTO AGUDO El Banco de España ha optado por pronunciarse en términos exclusivamente legales respecto a la pretensión de Sacyr de entrar en el capital del BBVA Un hombre tranquilo en el ojo del huracán financiero POR JAVIER NATES La guerra abierta entre la constructora Sacyr Vallehermoso y el Bilbao Vizcaya Argentaria va, a medida que pasan los días, aumentando de tono y ha situado en el centro de todas las miradas al Banco de España y a su gobernador, Jaime Caruana. Este economista e ingeniero de Telecomunicaciones valenciano, tranquilo por naturaleza, se encuentra con una de las operaciones más complicadas de todas las sucedidas en el sector financiero desde que accediera al cargo, en sustitución de Luis Ángel Rojo. Aparte de las consideraciones meramente técnicas que el proyecto de Sacyr pueda provocar en el Banco de España, Caruana es consciente de que la operación está siendo seguida al milímetro desde el Gobierno, donde algunos no olvidan que el gobernador fue designado para su cargo por el anterior Ejecutivo del PP, y lo mismo Francisco González cuando se puso al frente de la privatizada Argentaria. Luego vendría la fusión con el BBV. La actuación de Jaime Caruana en los últimos días, con su silencio, primero, y su escueta co- municación, después, ha sido interpretada de distinta manera por unos y otros. En la carta de respuesta a la petición de información por parte de Sacyr Vallehermoso respecto a su intención de adquirir el 3,1 de la entidad financiera, el organismo que dirige Caruana, en una contestación de carácter estrictamente legal, asegura que, con arreglo a lo dispuesto en los artículos 56 y siguientes de la Ley 26 1988 de 29 de julio, el Banco de España sólo tendrá la obligación de pronunciarse en cualquier operación cuando ésta suponga la toma de un 5 %o más del capital social de una entidad de crédito española, o sea considerada un hecho relevante La contestación, por tanto, puede suponer un jarro de agua fría para la constructora presidida por Luis del Rivero, ya que La renovación de varios consejeros del organismo supervisor es otro frente que tiene abierto Caruana esta falta de relevancia da a entender que no tiene por qué corresponderle ningún puesto en el consejo de administración del BBVA, tal y como reclamaba Sacyr. De todas maneras, Caruana dispone de tres meses para pronunciarse expresamente sobre la operación. Por su parte, Sacyr ya ha anunciado que, con el beneplácito o no del Banco de España, no descarta seguir adelante con sus planes. Por si fuera poco, el gobernador se ha encontrado con la guerra de la renovación de consejeros en el Banco de España, con una serie de declaraciones cruzadas entre populares y socialistas sobre el nombramiento de Jesús Leguina para cubrir una de las vacantes existentes en el consejo. El responsable de economía del PP, Miguel Arias Cañete, denunció que se paralizó la aprobación del resto de candidatos pese a existir un consenso, mientras que desde el Ejecutivo se indicó que la designación de Leguina se hizo por urgencia y operatividad, ante la falta de entendimiento de populares y catalanes para consensuar a sus candidatos. a batalla abierta esta semana entre el consejo de administración del BBVA, que preside Francisco González, y el equipo directivo de la constructora Sacyr Vallehermoso, que dirige Luis del Rivero, pone de manifiesto algo insinuado la pasada semana desde estas páginas y que en apenas unos días se ha materializado con toda su crudeza. Se trata de la debilidad del Gobierno de Zapatero para abordar determinados cambios que requieran unanimidad, como son los relevos en las presidencias de los antiguos monopolios públicos privatizados por el PP. La división en el área económica del Gobierno, una división que va mucho más lejos de las propias ideas y que llega incluso a importantes diferencias de talante y hasta de conceptos de cómo abordar la política, ha provocado que un tiro disparado con mucha intención y por supuesto, con la complicidad de un sector del Ejecutivo, no haya dado en el blanco y siga por el aire amenazando a unos y a otros. Esta semana ha quedado probado que si el ministro de Economía, Pedro Solbes, el de Industria, José Montilla, y el asesor económico de Zapatero, Miguel Sebastián, no reman en la misma dirección, no van a pescar ni una triste sardina y por supuesto se les van a escapar vivos todos los atunes. Francisco González ha sobrevivido hasta el día de hoy a una agresión sin precedentes en la reciente historia económica española. No está, además, nada claro si ha salido reforzado o tocado. Todavía no le ha recibido oficialmente el presidente Zapatero, a diferencia de otros presidentes nombrados por el PP. Sabe que cuenta con la animadversión de Sebastián porque le despidió como jefe del servicio de estudios del banco y, sin embargo, ha plantado cara y ahí sigue. Ha sabido aprovechar las fisuras entre el equipo económico del Gobierno con la inestimable ayuda entre comillas del gobernador del Banco de España, Jaime Caruana, que parapetado tras la honorabilidad de la institución, pese a tener fecha de caducidad porque fue nombrado por el PP, ha decidido no pronunciarse sobre la agresión de Sacyr dejando en compás de espera la iniciativa de Del Rivero. Es público y notorio que La Caixa está esperando que Pedro Meroño deje la presidencia de la Comisión Nacional de la Energía (CNE) para comenzar sus proyectos en la reordenación del mapa energético, con el visto bueno o cierta complicidad de Montilla. Probablemente para intentar remover de su silla a Francisco González sin ponerse en evidencia a sectores del Gobierno y del PSOE, también habría que haber esperado a la salida de Caruana. Se sabía que González era la pieza más deseada, porque abre la llave de otras compañías, pero también la más difícil. Pero algunos no han resistido la tentación y al final se ha juntado el hambre con las ganas de comer, y se ha dado un paso en falso que puede tener consecuencias imprevisibles. El PP, como en los últimos tiempos, sigue sin enterarse por dónde va la fiesta, y los contendientes, González y Del Rivero, buscan nuevos apoyos inexplorados hasta ahora, incluido el de un posible caballero blanco que desequilibre la partida. L