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70 Cultura DOMINGO 5 12 2004 ABC CLÁSICA Coma J. Jacinto: Quinteto incompleto E. Muñoz: El color de la noche J. Iges: Geometrías J. Zárate: Kamarazene II (estreno) Intérpretes: Grup Instrumental de València. Director: J. Cerveró. Lugar: Auditorio Conde Duque, Madrid, 3- XII CLÁSICA Ciclo Complutense Bach: Suite núm. 3 Cantata 51 Haendel: Concerto grosso, opus 6 núm. 1 Il delirio amoroso Intérpretes: Veronica Cangemi, soprano. Le Concert d Astrée. Dirección: Emmanuelle Haïm. Lugar: Auditorio Nacional, Madrid. Fecha: 30- XI DEFENSA DEL HOY A. G. L. BARROCO DESNUDO ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE ras quince días de actividad y casi una decena de actos dedicados, fundamentalmente, a divulgar la labor de los compositores afincados en Madrid, se ha clausurado la sexta edición del Festival Internacional de Música Contemporánea, Coma 2004, organizado por la Asociación Madrileña de Compositores (AMCC) Fiel a la costumbre instaurada hace tres años, el concierto final estuvo precedido por la entrega de los premios de la AMCC, destinados a aquellas personas o instituciones que, a través de su trabajo, han contribuido a la difusión de la música de nuestros días. José Luis García del Busto, colaborador de ABC, especialista y defensor a ultranza desde muy distintas tribunas de un repertorio que por su singularidad nunca está sobrado de apoyos y consideraciones, recibió el galardón en la modalidad de crítica musical. Junto a él estuvieron el compositor Ramón Barce, premiado en la categoría de creación musical; Jesús Villa Rojo, portavoz del Laboratorio de Interpretación Musical (Lim) que él mismo dirige e impulsa desde hace treinta años, recibió el premio a la interpretación, y Marta Cureses, en representación del Departamento de Musicología de la Universidad de Oviedo, recogió el correspondiente a la especialidad de musicología. Tras la entrega de los premios, se escuchó al Grup Instrumental de València, que dirige Joan Cerveró. También es estimable, y aquí se ha vuelto a demostrar, la labor de este conjunto que, desde hace casi quince años, brega por hacer oír partituras actuales. Lo escuchado en este concierto, dispar y, en general, medianamente acabado en su expresión, demuestra el valor del trabajo de quienes, como los premiados, saben poner lo mejor de mismos, que es mucho, en la siembra del futuro. De entre todas las obras llamó la atención el estreno del septeto de José Zárate, Kamarazene II alargada composición en la que destaca la corrección de la escritura, atenta al gesto instrumental, y el fluir en el encadenamiento de las ideas. Junto a ellas se escuchó el atmosférico y melódicamente común Quinteto incompleto de Javier Jacinto; El color de la noche un acabado lienzo de armónico soporte realizado por Enrique Muñoz, y el ya veterano y sintético repetitivismo de Geometrías de José Iges. T iene todos los ingredientes para triunfar: una rompedora carrera discográfica como aval fundamental para la promoción; la compañía de un equipo de instrumentistas de notable calidad que garantiza que el resultado sonoro de sus interpretaciones sea muy estimable; además de simpatía y soltura en el trato, cualidad necesaria a la hora de acercarse al público. Emmanuelle Haïm y su grupo Le Concert d Astrée han pasado por Madrid y ojalá que vuelvan pronto. Siempre apetece insistir con platos que dejaron el desconcertante paladar de lo agridulce y sobre los que el recuerdo crea una mezcla de prevención y deseo. Es el caso de este concierto dirigido por la directora francesa, retrato al natural de una intérprete ha quedado velado por mor de esa verdad sin maquillar que es la música en directo. Haïm se ha presentado con un programa dedicado a Bach y a Haendel. Cierto es que uno y otro sonaron distintos, sencillamente porque lo son. Con Bach se imponen las razones estrictamente musicales, de manera que bajo la belleza de una música que fluía amparada por el buen acabado de Le Concert d Astrée y el andar de su propia isocronía se adivinaba el pulso laxo de la mano de Haïm, la imprecisión del gesto, la planicie expresiva, la blandura de la articulación, el caminar amortiguado del bajo continuo y, a partir de T Emmanuelle Haïm ahí, el diluido juego del contrapunto. Tuvo poca fuerza la Suite núm. 3 y no mucho más la Cantata 51 que habría merecido la pena escuchar a la anunciada Natalie Dessay, a quien la argentina Veronica Cangemi hubo de sustituir por enfermedad. En algo mejoró Haendel pues allí la naturaleza de la música se hace más vertical y se acentúa el sentido melódico. Ganó en vuelo el Concerto grosso, opus 6 núm. 1 y estuvo bien concerta- ABC da la cantata Il delirio amoroso en donde algún momento como la afrancesada Entrée mostraron lo mejor de los intérpretes. Aquí Cangemi resolvió con habilidad la dificultad de la coloratura, con la voz más segura que en la previa cantata de Bach y siempre tratando de encontrar la igualdad vocal y la medida a la dureza del registro agudo. Al final, la grandeza de estas partituras se impuso a la laxa musculatura de sus interpretaciones. CLÁSICA Liceo de Cámara Obras de: S. Prokofiev, N. Miaskovski y P. I. Chaikovski. Intérpretes: Cuarteto Kopelman. Lugar: Auditorio Nacional, Madrid. Fecha: 1- XII CUARTETOS RUSOS POR RUSOS ANTONIO IGLESIAS res cuartetos de cuerda rusos, uno de ellos ofrecido como estreno en España, fue el interesante haber del programa que, integrado en el XIII Liceo de Cámara de la Fundación Caja Madrid, escuchamos en la tarde lluviosa y fría del miércoles, lo que no impidió que se llenara tan apropiado recinto de asociados liceístas. A tal interés debería añadirse que su interpretación corría a cargo de cuatro T maestros rusos de primerísima fila: los violinistas Mikhail Kopelman, primer violín y fundador del conjunto hace un par de años tan sólo; Boris Kurschnir, violín segundo (tocando un Stradivarius La Rouse Boughton cedido por el Banco Nacional de Austria, ejemplo de lo que ha de hacerse en este orden de cosas) Igor Sulyga, viola; y Mikhail Milman, violonchelo- -los dos últimos ligados a la Orquesta Sinfónica Ciudad de Oviedo- Los cuatro, auténticos profesores con líneas profesionales de muy subido nivel. La página estrenada, el Cuarteto número 13, Op. 86 de Nikolai Miaskovski, apenas frecuentado entre nosotros a pesar de haber escrito una veintena de sinfonías. Esta página da camera que sigue una línea tradicional rusa, y su bien hacer formalista de la sonata bitemática, se deja admirar en este Cuarteto que contrasta a la perfección con el armonioso, delicado y hasta, si se quiere, personal tercer tiempo, un Andante con moto e molto cantabile que se eleva con su cierre alado logradísimo. Antes, abriendo la sesión, tuvimos una versión extraordinaria del Segundo Cuarteto, Op. 92 de Prokofiev, derivaciones en torno a un motivo del Cáucaso que impregnan la obra, dentro de unas características bastante apartadas del contorno, tan personal, del autor de El amor de las tres naranjas Tampoco se deja sentir demasiado el patetismo consustancial en Chaikovski, escuchándole en su Tercer Cuarteto, Op. 30 si exceptuamos su tercer tiempo, Andante funebre e doloroso, ma con moto excelente, romántico ante todo, ruso en todo momento (como asimismo se afirma ante Miaskowsky y Prokofiev) y que, en su larga media hora de duración, pesa en particular por su dilatado primer tiempo. El entero programa- -que añadió una propina- -resultó magistralmente expuesto por el Cuarteto Kopelman, perfectamente agrupados en el cultivo de un género que apasiona como quizás ningún otro, así observado en el público del Liceo de Cámara.