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68 DOMINGO 5 12 2004 ABC Cultura y espectáculos Muti apuesta por Salieri para la reapertura de La Scala de Milán El templo operístico abrirá el martes sus puertas después de tres años b Europa riconosciuta del músi- co rival de Mozart, volverá a escucharse el 7 de diciembre, San Ambrosio, como ocurrió en la apertura de La Scala en 1778 JUAN VICENTE BOO CORRESPONSAL ROMA. Un trueno estremecedor, una nave golpeada por la tormenta y el naufragio de Europa, reina de Tiro, protagonizarán el próximo 7 de diciembre los primeros instantes de la reapertura de La Scala, convertido en el teatro más moderno del mundo gracias a una renovación de 100 millones de euros y al trabajo de un plantel de genios de la arquitectura, la acústica, la ingeniería, la dirección teatral y la música. Tan sólo once meses después de la brillante reapertura del teatro La Fenice de Venecia, que había sido destruido por un incendio doloso en 1996, Italia recupera ahora su escenario más representativo y uno de los más prestigiosos del mundo. La elección de Europa riconosciuta para la reapertura de un teatro bicentenario convertido en joya tecnológica es una doble apuesta del maestro Riccardo Muti. En primer lugar, por la historia, pues fue la pieza inaugural de La Scala en 1778. Pero sobre todo, y aquí esta el riesgo, una apuesta por su autor, Antonio Salieri, maestro de Schubert, Beethoven y Listz, injustamente olvidado y calumniado durante dos siglos, desde las insidias de los salones de Viena hasta las de la película Amadeus de Milos Forman, centrada en la figura de su gran rival. Muti convertirá la gala del día de San Ambrosio, fecha tradicional de apertura de la temporada de La Scala, en una rehabilitación del compositor italiano, al que define como persona- je poderoso en la corte de Viena, masacrado después de su muerte por envidia, y victima de una acusación infame: la de haber envenenado a Mozart Según el maestro, traer de nuevo a escena la Europa riconosciuta que Salieri escribió a los 28 años, ayudará a que los estudiosos y el público de todo el mundo vuelvan a interesarse por este compositor El interés por el estreno existe, pues las entradas de 2.000 euros en platea y primer palco para el dia 7 se vendieron en un abrir y cerrar de ojos. El maestro de maestros y doctor honoris causa el pasado año por la Universidad de Barcelona reconoció que la Europa riconosciuta de Salieri quizás no sea la historia más fascinante del mundo, pero su música es devoradora y de un gran virtuosismo. En el aria final de Semele se encuentra ya el Cosí fan tutte de Mozart, que Salieri escribió antes y para Milán Una maravilla tecnológica que todos envidian MILÁN. El sistema de dos escenarios móviles permite a La Scala hacer descender el escenario de 360 metros cuadrados con toda la decoración de una ópera como si fuese el ascensor de un portaviones, que desaparece con varios aparatos bajo la cubierta. Cuando llega al fondo, un puente corredizo de acero de 210 toneladas se desplaza lateralmente hasta tapar el gran agujero dejado por el hundimiento del primer escenario. El enorme peso del escenario puente permite ofrecer espectáculos de danza sin el mínimo peligro de vibraciones, y su sistema mecánico puede incluso elevar los paneles posteriores para acomodar una orquesta en tres o cuatro niveles de grada de modo que sea perfectamente visible por el director y por el público. La torre escénica suma 56 metros de altura, 38 por encima del nivel del escenario y 18 por debajo, los suficientes para hacerlo desaparecer o reaparecer a voluntad con poquísimo esfuerzo humano. El sistema requiere potentes motores eléctricos, pero permite pasar de un escenario de concierto a uno de ballet o de ópera con una facilidad sin precedentes. Aparte de la hazaña faraónica de instalar esta estructura de acero de 700 toneladas en el interior de un teatro antiguo, la nueva Scala estará absolutamente a prueba de incendios, tendrá un sistema mejor de circulación de aire y contará, por fin, con un número de cuartos de baños proporcionado a su aforo. Tres años de exilio Al cabo de tres años de exilio en el Teatro degli Arcimboldi, construido en estilo moderno como refugio provisional, La Scala vuelve a su histórica sede en el corazón de la ciudad, decidida a convertir a Milán en escaparate del mundo. La modernización del teatro mediante una gigantesca torre escénica de 56 metros de altura, 18 de los cuales están bajo tierra, permite hacer bajar, como si fuera un montacargas, todo un escenario de ópera y disponer en brevísimo tiempo de otro, que se desplaza lateralmente, completamente despejado, para un concierto o un ballet. El movimiento contrario es igualmente veloz: el escenario plano vuelve a su escondrijo lateral, y el decorado de opera asciende entero desde las profundidades. En la capital financiera de Italia sa- ben hacer las cuentas, y el sistema de escenarios intercambiables ayudará a recuperar la inversión de 100 millones de euros en pocos ejercicios, pues permite pasar de 90 a 120 representaciones de ópera por temporada, manteniendo 50 de ballet y 200 conciertos al año. El dinero invertido por el Ayuntamiento y los patrocinadores en estos tres años de trabajo contra reloj, será un multiplicador para la ciudad, que se orienta cada vez más al turismo de cultura y de lujo, y puede repetir, en una platea mucho menor que la gigantesca cávea de La Arena de Verona el milagro económico de la llegada masiva de público extranjero. Temporada de reapertura La reforma permitirá aumentar el número de funciones y amortizar antes los 100 millones de euros invertidos El presidente italiano, Carlo Azeglio Ciampi, ha dicho que no hay, técnicamente, otro teatro así en el mundo El cambio de silueta del edificio ha generado muchas críticas en Milán EPA Aparte de la resurrección de la ópera de Salieri, esta temporada de reapertura presenta un programa operístico que incluye La Bohème de Puccini, dirigida por el español Rafael Frühbeck de Burgos; una sesión doble con Sancta Susanna de Hindemith, y el estreno absoluto de Il dissoluto assolto de Azio Corghi; La Cenerentola e Il barbiere di Siviglia de Rossini, (esta última en un denominado Proyecto Joven Cerevicki de Chaikovski, con dirección de Rostropovich; y Pelléas et Mélisande de Debussy. Habrá diversas veladas de ballet, que