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ABC DOMINGO 5 12 2004 63 Muere en Suiza la señora Z a la que un juez autorizó a viajar para que se le practicara la eutanasia Nunca como ahora ha sido tan importante el control del material nuclear debido a la amenaza terrorista La UE pone a prueba detectores y sistemas por láser para evitar los robos en instalaciones nucleares de Rusia miento de dos mil inspectores rusos. Y bajo el generoso paraguas de ese programa de la UE, ingenieros europeos y rusos también crean nuevo instrumental para detectar la mínima desviación intencionada de material nuclear. El JRC de la Comisión Europea dispone de instalaciones de alta tecnología, algunas únicas en el mundo. A 60 kilómetros al norte de Milán, semiocultas en la espesura de un bosque próximo al lago Maggiore, están sus principales laboratorios de investigación nuclear. En un recinto celosamente protegido, cientos de ingenieros y científicos procedentes de toda la UE desarrollan diariamente métodos y tecnologías muy sofisticadas para prevenir la proliferación de material nuclear. Pastilla de uranio ABC El material incautado se analiza en el JRC con técnicas invasivas muy precisas ejemplo en tanques de las plantas de reprocesamiento de combustible gastado. Microchips que miden la presión permiten saber en cada momento cuánta cantidad y en cuál de los tanques está el material sensible. Con ellos se entrena a inspectores de repúblicas ex soviéticas, que ya los usan, por ejemplo, en una planta de Kazajastán. JRC Detectives con técnicas forenses nucleares Cuando los detectores de neutrones, cámaras, láseres y otras técnicas de control no destructivas desarrolladas en el JRC de Ispra (Italia) descubren un caso de tráfico ilícito de material nuclear, el protagonismo de los guardianes del átomo se traslada de Italia a Alemania. En el Instituto de Elementos Transuránidos del JRC, con sede en Karlsruhe, se utilizan tecnologías invasivas más lentas pero mucho más precisas, que permiten identificar dónde y cuándo fue robado el material nuclear. En ese laboratorio, las muestras son analizadas con un robot que ofrece la información sobre la naturaleza del material, peligrosidad, origen y los lugares por donde transitó antes de ser incautado. Los investigadores del JRC han desarrollado un inventario electrónico de material nuclear utilizado en instalaciones de toda Europa, lo que ha sido muy útil para descubrir rápidamente el lugar del robo. A veces, la pista definitiva es proporcionada por la forma geométrica del material: en 2003, la incautación de una pieza de combustible condujo hasta una central de Lituania, cuyo reactor es el único que utiliza uranio con una marca especial. Otras veces, la resolución de estos casos es producto de técnicas forenses aplicadas a la seguridad nuclear. En ese centro se inició hace un par de años un estudio sobre los patrones de impurezas de los diferentes productos de uranio. Gracias a esa investigación ya puede conocerse incluso de qué yacimiento geológico procede la peligrosa materia prima interceptada. Españoles en Ispra Otro laboratorio puntero del JRC se llama Perla Es uno de los cuatro en todo el mundo donde los inspectores son entrenados en el manejo de técnicas no destructivas (contadores de neutrones y espectrómetros de rayos gamma) con materiales nucleares de referencia bien caracterizados. Allí se ponen a prueba y se calibran nuevos equipos, como arcos diseñados para detectar la presencia de fuentes radiactivas o material nuclear en los aeropuertos y en los pasos fronterizos por carretera de la UE con los países del antiguo bloque soviético. Muchos de esos desarrollos tecnológicos, hoy decisivos para garantizar la seguridad mundial, son el resultado del esfuerzo de investigadores de toda Europa que trabajan en Ispra, incluido un centenar de españoles. Vigilancia por láser y ultrasonidos Una buena forma de trabajar es ponerse mentalmente en lugar del terrorista o del trabajador corrupto. En el JRC se intenta constantemente burlar las medidas y dispositivos de control que allí son creados. Con esa estrategia se reducen riesgos y se consiguen salvaguardas cada día más eficaces. En el laboratorio donde se certifican todos los instrumentos electrónicos de control nuclear se ha creado, por ejemplo, una novedosa cámara blindada, que no puede manipularse desde el exterior. La última y más valiosa herramienta forjada en esa fábrica de nuevas tecnologías es un sistema láser en tres dimensiones, una especie de ojo que todo lo ve De forma autónoma, graba en imágenes tridimensionales alteraciones aparentemente imperceptibles en espacios abiertos y recintos cerrados, como los almacenes de combustible nuclear. Instalado en el techo de una furgoneta, este rastreador de luz láser demostró por las calles que unen los edificios del JRC su capacidad para detectar violaciones de la seguridad. Otro de los laboratorios se ha especializado en tecnologías de sellado para los contenedores de combustible nuclear. Su producto más utilizado es una especie de candado informático. En cuestión de segundos o pocos minutos permite averiguar si fue violada la estanqueidad de un barril con cargamento atómico. Esos sellos electrónicos, que contienen transpondedores con información de la carga, presentan diminutos orificios que se examinan por ultrasonidos para detectar manipulaciones. Esa misma tecnología se estudia ahora para hallar falsificacio- El JRC descubrió el origen del plutonio interceptado en Múnich en 1994 nes de relojes de lujo. En un tercer laboratorio de Ispra se trabaja en sistemas muy sensibles para detectar pérdidas de material nuclear cuando éste está diluido en soluciones líquidas, por La amenaza terrorista ha obligado a extremar los controles de seguridad nuclear ABC