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60 Los domingos DOMINGO 5 12 2004 ABC EL PERFIL DE LA SEMANA ALBERTO RUIZ- GALLARDÓN Alcalde de Madrid EN LA ACERA ESCRIBÍ TU NOMBRE FERNANDO IWASAKI En su carrera olímpica, el alcalde madrileño lucha contra una competencia colosal. Y lo hace, de nuevo, en un momento de desencuentro con su partido La soledad del fondista corredor de fondo aguanta lo que le echen: sabe que la victoria no es cuestión de velocidad, sino de resistencia. Corre solo, calculando los tiempos, midiendo sus fuerzas. Igual que Alberto Ruiz- Gallardón, alcalde de Madrid desde el año 2003 y ahora en el papel de embajador en el mundo de la candidatura olímpica madrileña. Esta semana, entre el martes y el viernes, el regidor ha recorrido casi 10.000 kilómetros en su particular carrera hacia una meta que será un logro común: convertir a Madrid, por primera vez en su historia, en capital olímpica. Primero estuvo en Roma, haciendo promoción de la candidatura para Madrid 2012. De allí regresó a la capital de España para volver a volar hacia Dubrovnik (Croacia) donde presentó el proyecto madrileño para los Juegos de Verano de 2012 ante los miembros del Comité Olímpico Internacional (COI) en Europa. En el encuentro le acompañaban, todos haciendo patria los alcaldes del resto de ciudades candidatas: Moscú, Londres, Nueva York y París. Ruiz- Gallardón se ha tomado el empeño olímpico con entusiasmo, tal vez adivinando que puede ser su tabla de salvación en muchos frentes, máxime en un momento en que, en clave de política interna, el alcalde aparece muy dañado tras la guerra librada por la dirección regional de su partido entre él y su equipo frente al de Esperanza Aguirre. Una batalla en la que el alcalde jugó mal sus cartas y perdió. Nunca un triunfador se vio tan solo como en los últimos tiempos puede haberse sentido el alcalde madrileño. Sus ideas, soslayadas; su proyecto, en franca minoría; su aportación, minusvalorada; y su arrogancia de otro tiempo pasándole factura dentro del partido al que, como él mismo recuerda, ha dedicado más de la mitad de su vida, desde que iba acompañando a su padre, José María Ruiz- Gallardón, del que ha heredado la casta de político. El castigo por su heterodoxia- -el pecado nefando de defender lo que cree y, además, decirlo- -es intentar recluirle en su burbuja. Su mayor error sería permitirlo. CARNÉ PARLAMENTARIO POR PUNTOS i el tránsito fuera la mejor metáfora de la vida civil de una sociedad, de nada sirve contar con las mejores normas si los conductores son energúmenos, imprudentes, maleducados y desaprensivos. Somos como conducimos y por eso estamos a merced de la fatalidad y de los abusivos, porque las leyes de tráfico son letra muerta. Con nuestra vida política ocurre tres cuartos de los mismo, pues llevo veinte años observando cómo el gobierno y la oposición apenas se ejercen en España para beneficiar a todos, sino más bien para perjudicar a algunos. Ni el PSOE ni el PP han sido nobles y generosos con su adversario ni en el poder ni en la oposición, y por eso he formulado la analogía con el tránsito. ¿De qué nos sirve contar con unas leyes estupendas si los políticos las ignoran como si fueran señales de tráfico? El PSOE se queja del tipo de oposición que le hace el PP, pero no recuerda que durante los últimos ocho años le hizo la misma puñeta. El PP denuncia la prepotencia con que gobierna el PSOE, pero no se para a pensar si acaso no gobernó igual en cuanto se le presentó la oportunidad. Y ahora multipliquemos la mezquindad por el número de autonomías y veremos que los ciudadanos estamos en medio de una guerra irracional en la que los únicos paganos seremos nosotros, pues los políticos nunca pierden y siempre repiten de diputados, ministros, consejeros y concejales, porque en España el buen político no es quien consigue el mejor beneficio para sus conciudadanos, sino quien le inflige el mayor daño a sus enemigos. Bertrand de Jouvenel nos demostró que incluso en las democracias más avanzadas el poder puede ser secuestrado por voluntades particulares que se sirven del aparato del Estado para dominar a la sociedad y manipularla con fines partidarios y empresariales. Hoy en día, cuanto más joven es una democracia (pienso en los nuevos países de Europa del Este) más fácilmente se entronizan en ella los vicios y agonías del poder. ¿Cuánta madurez y responsabilidad se nos debería suponer al cumplir 26 años de democracia? Espero que no la misma que exhiben los conductores que tienen la misma edad. Quiero pensar que en los dos grandes partidos españoles existen políticos sensatos y razonables con quienes podríamos contar para construir un consenso, porque hasta ahora sólo veo energúmenos que me recuerdan a los dos ceporros del Quijote que discutían sobre el sabor del vino de una barrica. Uno aseguraba que sabía a hierro y el otro juraba que tenía sabor a cuero, sin saber que en el fondo de la cuba había una llave de hierro atada a un cordón de cuero. Asimismo, el PP y el PSOE tienen una parte de razón, pero en ningún caso toda la razón. Necesitamos políticos que sean capaces de reconocer la parte de razón que está en poder del otro, porque de lo contrario estaremos condenados a vivir en la confrontación. Y a los chuflas, dobermanes e irresponsables que no respeten las señales de tránsito democrático, que les apliquen el carné parlamentario por puntos. El POR SARA MEDIALDEA S De momento, el frente abierto al que prefiere dedicarse es otro: la competición olímpica le absorbe. Eso pese a haberse convertido últimamente en una auténtica carrera de obstáculos, merced a las aportaciones gratuitas del líder de ERC, Josep Lluís Carod- Rovira, que mezclando churras con merinas ha logrado elevar la anécdota a la categoría de asunto de Estado. No son molinos, sino gigantes a los que debe enfrentarse el alcalde de Madrid en su intento por convertir Madrid en ciudad olímpica. Ahí es nada tener que competir con la colosal Nueva York, con la internacional Londres o con la grandeur de París. Pero ahí está la capital española, con su magnífico proyecto, midiéndose de igual a igual con ellas, y con auténticas posibilidades de victoria. Pero el pájaro aún está volando; hay que hacerlo posar. Nadie creía en el proyecto olímpico madrileño cuando el anterior alcalde, José María Álvarez del Manzano, comenzó a promoverlo en 1999. Ahora es una realidad de extraordinaria solidez que defiende toda la Corporación municipal, el Gobierno regional y el Ejecutivo central. Y también Cataluña, según han expresado sus principales representantes políticos. Queda por dar un último empujón: convencer a los miembros del COI que se reunirán en Asamblea General el próximo 6 de julio en Singapur para que voten por Madrid. Alberto Ruiz- Gallardón está dispuesto a poner toda la carne en el asador para conseguirlo. Cree en el proyecto, y sabe que lograrlo sería, además de una enorme oportunidad para la ciudad, un salvavidas político en un momento en que las aguas bajan turbias en el PP. www. fernandoiwasaki. com