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58 Los domingos DOMINGO 5 12 2004 ABC SOCIEDADES EN RED El cumplimiento de una serie de pactos de suicido en Japón, decididos vía internet, ha levantado voces de alarma. Y, sin embargo, no hay la más mínima prueba de que la red tenga que ver con el deseo de morir que experimentan miles de personas en todo el mundo. A pesar de su fama, no es Japón la patria de los suicidas. Y tal vez internet- -aunque sea para mal- -sea el único lugar en el que alguien escucha a quienes ya no saben cómo o por qué seguir viviendo www. suicidas. com Vue sión básicamente social del tema. El problema no son los 34 suicidios pactados que se produjeron en el 2003 en Japón, sino los más de 34.427 ciudadanos que acabaron con su propia vida, sin métodos electrónicos, en el mismo espacio de tiempo. Con todo, y como la red es bastante nueva, lo que en ella sucede merece ser analizado con cierto detenimiento. Las primeras noticias llegadas de Japón en relación con el suicidio e internet, tuvieron lugar hace ya seis años, cuando la policía británica investigó la compra de cápsulas de cianida mediante la red que luego fueron utilizadas por varios suicidas. JOSÉ MANUEL COSTA Una historia, paso a paso des de Fukuoka y Sasayama. Tal y como cabía esperar lo primero fueron titulares tipo ¡Hay que ponerle freno a internet! y luego reflexiones algo más elaboradas sobre estos sucesos, y sobre un hecho indudable, que la tasa mundial de suicidios sube lenta, pero inexorablemente desde hace años. Los suicidios colectivos no son nada nuevo y, de hecho, la primera gesta en la que se fundó el nacionalismo español del siglo XIX fue en el de los numantinos ante el cerco romano (cuestión debatida hoy en día) Hay otros, como cuando, en el año 73, los 960 resistentes en la fortaleza judía de Massada prefirieron suicidarse antes de caer (también) en manos de los romanos. Hasta los suicidios masivos y rituales de la Guayana o de Suiza, pasando por los de soldados japoneses cuando la conquista de Okinawa, la historia está plagada de estos acontecimientos. Culpabilizar a internet de estos suicidios pactados son ganas de ejercer sensacionalismo ludita, tal como en su día se acusó a las telefonías fija y móvil de facilitar la realización de crímenes. En la red hay de todo, más bueno que malo y quienes han salido en Japón pidiendo una enérgica actuación (censora) de las autoridades no saben lo que dicen desde el punto de vista técnico, y no acaban de entrar en la dimenLa acción descrita al principio y mejor conocida entre las recientes, fue iniciativa de María, una mujer de 34 años, al parecer muy bella, y que había llevado una vida traumática en la que pasó de ser violada por su padre a maltratada por su marido. Tras intentar suicidarse con un método similar, pero en una tienda de campaña, María preguntó en un chatroom de suicidas potenciales quién la acompañaría en una segunda intentona: Ya lo he intentado una vez y fallé, pero ahora creo que se cómo hacerlo A su llamada respondieron un ama de casa de 33 años, una desempleada de 20, dos parados de 20 y 26 años, un universitario de 20 y otro de la misma edad que malvivía profesionalmente. En Japón, como en el resto de grandes ámbitos culturales, existen múltiples páginas de internet dedicadas al suicido desde los más variados puntos de vista, y también chatrooms donde stra madre va a morir, pero estoy feliz de haberos dado la vida Este mensaje es lo último que se conserva de María antes de que se atara a otras seis personas en un coche aparcado en un bosque al norte de Tokio. A continuación, sellaron los cristales y encendieron cuatro quemadores de carbón cuyas emanaciones acabaron con sus vidas. María llevaba intentado suicidarse desde hacía cuatro años, pero sólo aquella mañana del 12 de octubre, cuando encontró a sus compañeros en una website, logró consumar su idea. El suicidio grupal de Minano coincidió con otro pacto mortal entre dos mujeres de Yokosuka. La chispa que ha removido aquella historia saltó hace apenas dos semanas, cuando la policía encontró los cadáveres de seis personas en dos coches que, en apariencia, se habían suicidado por el mismo método en las ciuda- En Japón alarman 34 muertes pactadas, pero no las 34.427 que se produjeron en 2003 sin que internet tuviera nada que ver