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26 Nacional DOMINGO 5 12 2004 ABC LA SEMANA NACIONAL LA REFORMA INSTITUCIONAL El Gobierno de la Generalitat ha suspendido la recepción del Día de la Constitución, un gesto a las puertas de empezar a hablar de la reforma de la Carta Magna PABLO PLANAS Aspecto que presentaba ayer el Alcázar, en cuyas salas se celebrará un almuerzo para 200 invitados D El ministro de Defensa ha roto este año la tradición de la festividad de la Inmaculada, patrona del arma de Infantería, organizando en el corazón del Alcázar de Toledo, inundado de obras y andamios, una comida para 200 personas y con un invitado especial: José Luis Rodríguez Zapatero Con novedades en el Alcázar TEXTO: MARÍA JOSÉ MUÑOZ FOTO: CARLOS MONROY TOLEDO. Siendo presidente de la Junta de Castilla- La Mancha consiguió arrancar a Narcís Serra, entonces ministro de Defensa con Felipe González, la cesión de la última planta del Alcázar de Toledo para instalar allí la biblioteca regional. Aquella operación no estuvo exenta de polémica y provocó malestar en el seno del estamento militar. Pero, al menos, Bono ya había entrado en el Alcázar, ese bastión donde el general Moscardó escribió una de las páginas más famosas de la Guerra Civil. El asunto que nos ocupa ahora es poco menos que top secret para el Ministerio de Defensa, a cuyo frente se encuentra ahora un José Bono acostumbrado ya al sonido del taconazo colectivo en cuanto hace acto de presencia. El más absoluto mutismo reina en torno a la comida que el miércoles, 8 de diciembre, se celebrará en la planta noble del Alcázar, la segunda, en unas naves recién rehabilitadas y sin acondicionamiento que constituirán el futuro Museo de Historia Militar. Los invitados, una lista que ronda las 200 personas, disfrutarán de un catering que servirá un conocido hotel de la capital y del que sólo se sabe que incluirá carne y pescado. El establecimiento trasladará sus propias cocinas al baluarte, donde reina un frío gélido en unas naves estrechas de las que han sido retirados andamios y máqui- nas, y que carece de agua corriente, calefacción, aseos e, incluso, fluido eléctrico. Sólo hay luz de obra. Las tres llamadas Hace poco más de dos semanas, algunos de los invitados consultados por ABC habían sido telefoneados desde el Ministerio de Defensa anunciándoles la celebración de la comida en el Alcázar. Pero, el 24 de noviembre, una nueva llamada telefónica anulaba esa convocatoria y anunciaba que el ágape se celebraría en las dependencias de la Residencia de Oficiales, edificio cercano a la Academia de Infantería de Toledo y donde el día 8 se celebrará el acto castrense que presidirá Zapatero, y que todos los años finaliza con un vino de honor al que acuden las familias de los militares toledanos, renovando una antigua tradición. La información de este diario sobre la suspensión de esa comida y del malestar que el acto había causado en el Ejército- -donde se criticó el afán desmesurado de protagonismo de Bono- provocó un gran enfado en el Ministerio de Defensa, que, al parecer, dio orden de que nadie hablara del asunto. Un día después, se publicó que la suspensión de la comida en el Alcázar se debió a razones técnicas ya que el edificio no reúne las condiciones necesarias y su celebración habría obligado a para- lizar las obras en marcha, con la consiguiente indemnización a la empresa constructora. Quizá la presión obligó a estas fuentes a desvincular la anulación de la comida del malestar en círculos del Ejército, y se aseguró que en principio no se puso ninguna objeción al deseo del Ministerio de Defensa. El desmontaje de andamios; las medidas de seguridad en el acceso a un recinto en obras; la instalación de un generador de luz eléctrica; la contratación de una empresa de limpieza para adecentar las salas; el montaje de servicios portátiles y la instalación de agua corriente fueron, entre otras, las razones técnicas y económicas esgrimidas para desaconsejar un acto cuyo coste económico será elevado, ya que sólo acondicionar accesos y salas se cifra en 24.000 euros. Otras fuentes hablan de mucho más dinero. La sorpresa vino el 1 de diciembre, de la mano de una tercera llamada telefónica: La comida sería finalmente en el Alcázar. Cinco días antes, el ministro había sido fotografiado visitando las obras. Además de altas autoridades de distintos estamentos del Estado, civiles y militares, se habla de que el ministro José Bono se ha reservado unas plazas para sus invitados particulares. Se trataría de algunas de las personas que acudieron a su toma de posesión. e seguir la pauta de la agenda política del Gobierno, estamos a las puertas de los primeros pasos de la reforma institucional, lo que en el futuro puede que emplee capitulares, como la Transición. En este contexto, el Gobierno de la Generalitat de Cataluña no celebra por primera vez en mucho tiempo el Día de la Constitución. Antaño, el president Jordi Pujol presidía una recepción de aires clásicos, con uniformes, hábitos y una afectada cordialidad. La Constitución, más allá de su literalidad, es la pieza maestra que otorga cohesión al sistema, que da una apariencia lógica incluso a las contradicciones. Ejerce de tabú, pero también es la contraseña de la libertad y una cartografía de la civilización política. Ni siquiera los que la desprecian con más empeño pueden eludir el carácter profundamente moral del texto y los límites que precisa. Por eso, de lo que se trata, alegan, es de encajar sus aspiraciones en ese sistema de garantías fundamentales. Es más, las proyecciones de la Constitución son tan expresivas que se ha pensado en el Día de la Constitución como Fiesta Nacional de España. Precisamente esa propuesta ha sido predicada por muchos de los que aspiran a orientar los cambios en la Carta Magna más allá de los enunciados explícitos del PSOE. Sin embargo, no parece coherente reclamar el Día de la Hispanidad y, tras un desfile militar, que se reconozca todavía más a la Constitución como el elemento sacro de la política para dejarla de lado a pocos días de realizar los análisis previos a lo que no se sabe si será cirugía intensiva o un chequeo de puesta a punto. El Molt Honorable Pasqual Maragall es, como se dice de Sánchez Ferlosio contra su propia voluntad, lo más parecido a un espíritu libre que se da en el desempeño de la política. Eso no debería eximirle del cumplimiento de unos mínimos, sobre todo en una época en la que cuenta hasta un metro más o menos de bandera. Por lo demás, la culpa de todo, en líneas generales, sigue siendo de Aznar. Descrito por los cargos del PSOE y los analistas del in or out de la política, Aznar encarna ahora el papel del destripacabras de la mitología animal ibérica. Todos los errores no forzados del Gobierno y del PSOE se deben, según las telúricas interpretaciones del mes horribilis al efecto Aznar, que primero se devoró a los cristianos el lunes pasado y luego se fue a Ostrava, a dar alguna conferencia. Su reaparición se interpreta como un mal presagio, aunque tal vez él sólo tenga la culpa de que los diputados del PP se vayan de los plenos, no de que no vayan a los plenos sus señorías del PSOE. Madrid es una ciudad que huele bien, a esencia de limón de una conocida perfumera. Una colonia es buena si se puede derrochar. Un perfume requiere, por contra, una administración cicatera, como los venenos curativos. El talante, que pertenece a la categoría de lo vago, ya no se puede utilizar como una buena colonia y se duda de que funcione como perfume. Puede que se haya evaporado y que a partir de ahora- -en enero- -el ciclo alumbre más espectáculos poco aromáticos. Se habla demasiado de lo que pasó en Venezuela.