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ABC DOMINGO 5 12 2004 Nacional 17 Desactivan en Almería una bomba con las siglas de ETA que debía explotar mañana La banda terrorista utilizó nitrato amónico en los explosivos de las gasolineras de Madrid que los atentados no significan la desautorización de la propuesta política de Batasuna presentada en el Velódromo de Anoeta. ABC MADRID. Todo apunta a que este Puente de la Constitución deparará bastantes sobresaltos a las Fuerzas de Seguridad del Estado. Ayer, la Guardia Civil desactivó un artefacto explosivo localizado en la Plaza de España del barrio almeriense de Ciudad Jardín. LEl explosivo se encontraba escopndido en el interior de una fiambrera que estaba oculta a su vez en un maletín. Según la Guardia Civil, el artefacto contenía una cantidad inferior a 200 gramos de explosivo que, por su olor y apariencia podría tratarse de amonal, y estaba programado para estallar mediante un temporizador programado para mañana, día de la Constitución, a las 13.30 horas. El maletín contenía también una nota en la que se podían leer las siglas de la banda terrorista ETA. b Otegi justifica A través de un comunicado, el Ministerio del Interior no sólo condena este tipo de actos sino que reafirma su voluntad de no ceder ni un solo milímetro en la lucha contra el terrorismo Por otro lado, los artefactos que hicieron explosión el viernes en cinco gasolineras de los alrededores de Madrid precisamente el día de la operación salida del puente de Constitución, estaban compuestos por nitrato amónico. El trabajo de los TEDAX del Cuerpo Nacional de Policía durante la noche del viernes permitió concluir que la composición de las bombas de ayer es similar a la de los nueve artefactos colocados el pasado verano por ETA en Galicia y la cornisa cantábrica, según informó el Ministerio del Interior. Aspecto que presentaba ayer la gasolinera de la A- 5 caseta; en la M- 607 zona Colmenar Viejo, enterrado bajo un árbol; en la A- 3, en el Campus de Vallecas, en unos matorrales; en la A- 6, junto al hipódromo, en un seto; y en la A- 42, junto al tanatorio, en un contenedor. Por otro lado, el portavoz parlamentario de Batasuna, Arnaldo Otegi, compareció en rueda de prensa en Sebas- EFE Entre 50 y 200 gramos Los artefactos, con una pequeña cantidad de explosivo que podría oscilar entre los 50 y los 200 gramos, disponían de temporizadores eléctricos, con pilas de 3 y 9 voltios. Éstos fueron colocados en las estaciones de servicio situadas en la N- 5 al lado de la subestación eléctrica de la Casa de Campo, en una tián para asegurar que la respuesta de ETA a la propuesta política de su formación colocando cinco artefactos explosivos no significan la desautorización de nada sino que demuestran que el conflicto sigue y nuestra posición es hoy mucho más válida que el día 14 de noviembre cuando se produjo la declaración de Anoeta. ÁLVARO DELGADO- GAL LOS DÍAS TRISTES resumo que la intervención de Aznar ante la Comisión del 11- M tendrá los efectos de un turbión pasajero, y no de un temporal. Me alegraría al menos de que fuera así, porque las broncas son estériles por definición. Por supuesto, comprendo que el ex Presidente insistiera en comparecer ante los señores diputados. Se han dicho de él tantas atrocidades, que le asistía el derecho a una autodefensa, y a la reparación moral de quedar muy por encima de quienes le interrogaban. Pero ahí acaba el asunto. PSOE y PP están máximamente interesados en sostener posturas que reflejan la verdad de modo parcial y oblicuo. El avenimiento es inhacedero por la sencilla razón de que la necesidad de justificarse está por encima de cualquier pujo de autocrítica constructiva. Ello se aprecia en la calidad de los argumentos, de aleación regular tirando a baja. Empecemos por Aznar. Su tesis de que la causa del atentado fue provocar una derrota del PP en las elecciones, simplifica los hechos hasta reducirlos a una caricatura. En primer lugar, es infrecuentísimo que las cosas se expliquen por una causa única. Si el P ministerio del Interior hubiese funcionado como Dios manda, es probable que no hubiera ocurrido la tragedia. ¿Significa lo último que el funcionamiento defectuoso de Interior fue la causa del atentado? Claro que no. Fue un factor, junto a otros factores. Elegir uno de ellos como la causa determinante y exclusiva, no es sólo simplista. Supone eludir o no reconocer ciertas responsabilidades. El PSOE ha replicado, con fundamento, que después del 11- M hubo nuevos intentos criminales, frustrados felizmente por las fuerzas de orden público. Es evidente que estos conatos no perseguían como fin torcer el resultado de las elecciones. Aciertos puntuales a un lado, el PSOE ha persistido en una estrategia argumentativa que es, a la vez, poco convincente y demasiado abundante. Tan abundante, que los argumentos se anulan recíprocamente. Uno: la victoria de Zapatero no fue accidental, sino que obedeció a un cambio de tendencia anterior al sobresalto de marzo. Dos: al PP le perdieron sus mentiras durante la crisis. Tres: el PP se obstinó en atribuir el atentado a ETA, porque era consciente de que los españoles le da- rían la espalda tan pronto supieran que el atentado había sido obra de los terroristas islámicos. Cuatro: los ciudadanos se agrupan siempre en torno del Gobierno en momentos de urgencia nacional. ¿Conclusión? Los terroristas no perseguían con el atentado la ruina del PP. Esto es un lío, y una chapuza dialéctica. Si la victoria de Zapatero no fue accidental, sobra decir que Zapatero ganó porque el Gobierno había mentido en vísperas de las elecciones. Y si los ciudadanos se movilizan siempre en apoyo del poder cuando se produce un atentado, no tiene sentido afirmar que el origen islámico de la carnicería desjarretaba al Gobierno. Es más: si lo último desjarretaba al Gobierno, es lícito llegar a la conclusión de que los terroristas buscaban, entre otras cosas, destruir al PP. Cuando oye uno estas cosas, se aburre, y lamenta que la Comisión se dedique a hacer el zascandil en lugar de cumplir con su deber. Aznar arremetió contra ciertos medios de comunicación, y se refirió sibilinamente a que los autores intelectuales del atentado están cerca, entre nosotros. La alusión pudo ser a Francia, Marruecos o ETA. ¿Cuál de los tres? Dios sabe. Sea como fuere, no estimo procedente que una figura del relieve público de Aznar hable sibilinamente. O se cuentan las cosas, o no se cuentan, y aquí paz y después gloria. Tampoco sé si lleva muy lejos seguir a vueltas con la teoría de que se urdió una campaña maquiavélica desde un medio de comunicación. Lo que cabe afirmar con rotundidad, y un dejo de melancolía, es que la pasión sectaria hizo estragos tan pronto emergió la ocasión de convertir en réditos políticos una gestión gubernamental muy infeliz. Una porción considerable de españoles estuvo dispuesta a suscribir, de repente, las hipótesis más horrendas, más graves, más abismáticas, sobre el Presidente del Gobierno y los ministros que le asistían. Se explotó ese sentimiento, con un protagonismo del señor Rubalcaba que no será fácil de olvidar por buena parte de los ciudadanos. Pero que el sentimiento se explotara, y se activara, no quita para que existiera. Y esto ha sido, desde mi punto de vista, lo más desmoralizador, lo más grave. Es complicado que prospere la convivencia cuando la mitad de los interesados encierra contra los representantes de la otra mitad recelos radicales. La vida pública, lo mismo que la económica, sólo puede funcionar sobre dosis mínimas de confianza. Si no aceptáramos un billete de veinte euros hasta después de haberlo pasado por una máquina cazabilletes del Banco de España, se acabarían los intercambios económicos. Sólo se puede recordar la actuación de los partidos durante los días aciagos de marzo, y su eco en la masa social, con una tristeza agravada por la alarma.