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ABC DOMINGO 5 12 2004 Opinión 7 JAIME CAMPMANY Mientras los socialistas sacaban de la cárcel a los responsables de crímenes gravísimos, achacaban a Trillo los muertos de un accidente FEDERICO TRILLO lo mejor, lo que no perdonan estos rojelios a Federico Trillo es que sea un estudioso de Shakespeare, porque ellos no pasan de Mortadelo y Filemón, o que saliera cargando un paso en las procesiones de Cartagena, porque están en la lucha contra la Iglesia, o que ordenara la reconquista del islote de Perejil, de madrugada y con viento fuerte de Levante, porque se han bajado al moro. Dejando aparte el caso extraordinario de José María Aznar, la caza con cepo y con proyectiles explosivos dun- dun que los socialistas han desencadenado contra Federico Trillo no tiene justificación alguna, y para explicarla hay que recurrir a motivos pintorescos y disparatados. El caso del accidente de aviación en Turquía ha servido para que los socialistas realicen una campaña encarnizada contra Federico Trillo antes y después de ser ministro. No se trata ya de una campaña política fundada en un accidente desgraciado, que por supuesto lo es, y que se ha producido repetidamente, empezando por el accidente del Prestige Es que esa campaña ha llegado a límites de encanallamiento, y señalaban al ministro como responsable de todas las circunstancias del accidente, desde la contratación del avión hasta la dificultad para la identificación de las víctimas. Pocas veces habrá llegado la enemistad política a un grado de injustificada crueldad y de empecinamiento contra alguien como en el caso de Federico Trillo, enemistad, empecinamiento y crueldad encarnizada protagonizadas paradójicamente por los miembros de un partido político responsable de los más graves delitos, desde el expolio de los fondos reservados para enriquecimiento personal hasta el crimen de Estado simbolizado en los huesos, pelados por la cal viva, de Lasa y Zabala. Nuestros socialistas, mientras sacaban de la cárcel o impedían que entraran en ella los responsables de esos crímenes, achacaban al ex ministro Trillo los muertos de un accidente inevitable y pedían su dimisión hasta del escaño en el Congreso de los Diputados. Esa persecución queda ya fuera de la ferocidad con que algunos entienden la lucha política, y entra dentro de la más repugnante conducta de un ser humano. El último episodio que tiene como argumento las pólizas del seguro de los altos cargos es una prueba de la fruición frívola e irresponsable con que se han rastreado los archivos del Ministerio de Defensa buscando documentos en los que fuera posible basar alguna acusación, aunque fuese calumniosa. Como en estos disparos improvisados, salen muchas veces los tiros por la culata, resulta que esas pólizas de seguro existían desde los años en que los socialistas ocupaban y copaban el poder con los gobiernos de Felipe González. Todas las cargas de basura que sacaron de los sótanos a la luz para que cayeran sobre la cabeza de Federico Trillo han venido a cubrir la mollera desaforada de los propios socialistas. A la vista de esta inmisericorde persecución contra un político honesto, habría que recomendar a la vicepresidenta primera del Gobierno Zapatero y al socialista y sin embargo amigo José Bono, lo que Felipe II recomendaba a alguno de sus ministros: Sosegaos A EL RECUADRO ANTONIO BURGOS Para tomar por el mango la sartén de la España que odia y quiere destruir, Carod ha cogido los moros de sus votos y se ha puesto a darles vueltas en el camión del tripartito y del chantaje perenne LOS 652.196 MOROS DE CAROD N la revisión de la guerra incivil, ahora los vemos hasta en las fotos sacadas de las hemerotecas. Son los legendarios moros con los que Queipo de Llano conquistó Sevilla en su sublevación contra la legitimidad republicana. Aquel conspirador general de Caballería, consuegro de Alcalá Zamora y beneficiario de prebendas republicanas ganó Sevilla al contrario que San Fernando. San Fernando la ganó a los moros. Queipo la ganó a base de moros. De moros y de radio. Estrellita Castro cantaba Mi jaca con letra del republicano Ramón Perelló por la estación EAJ 5 Radio Sevilla cuando repentinamente se cortó la emisión y una voz militar leyó el bando de guerra. Queipo acababa de inventar el uso de la radio con fines bélicos, destructora arma de propaganda. Una sección de Caballería había tomado el poste emisor y otra de Infantería los estudios. Desde aquel micrófono movilizado, Queipo inició sus proclamas, luego convertidas en indescriptibles charlas, que en un principio eran con vivas a la República, rematados con un ¡Arriba los corazones! para que creyeran que se había sublevado hasta el Sursum Corda. Y junto a la radio, los moros. Como una ópera trágica. Si diez figurantes vestidos de egipcios saliendo y entrando repetidamente en el escenario de Aida daban idea de que estaba en el teatro todo el ejército del Faraón, dos escuadras de moros de Regulares montados en sendos camiones y dando vueltas por Sevilla podían hacer creer a los leales republicanos que los sublevados contaban con todo el Ejército de África. Así se hizo. Y entre bravatas por la radio y moros rifeños dando vueltas en los camiones, Queipo pudo conquistar la mítica Sevilla la Roja de la II República. Cambien la repugnante técnica del golpe de Estado por el arte del chantaje de las minorías en una democracia gobernada por unos radicales que fueron los E primeros sorprendidos al encontrarse con el poder en las manos, y lo de Carod es bastante parecido a los moros de Queipo. El poeta Manuel Mantero dijo genialmente en una Tercera de ABC que Carod tiene cara de foca extraviada ¿O es que se le está poniendo cara de Queipo de Llano, de ejercer sus mismas técnicas? Carod ha tomado TVE como Queipo ocupó Radio Sevilla tras su sublevación contra la legitimidad democrática. De momento, toros fuera. Carod saca su pañuelo y le dan los tres avisos y mandan al corral a los toros en TVE, al Plan Hidrológico, a la existencia del valenciano como lengua, a las selecciones olímpicas españolas, a la Constitución, a su artículo octavo, a la unidad de España y a lo que haga falta. Para tomar Sevilla, Queipo cogió unos moros, se puso a darles vueltas en unos camiones e hizo creer que era un ejército entero. Para tomar por el mango la sartén de la España que odia y quiere destruir, Carod ha cogido los moros de sus votos y se ha puesto a darles vueltas en el camión del tripartito y del chantaje perenne. Millones de votos serán, ¿no? Un ejército de votos, ¿no? Ja, já, poleá. ¡Sólo 652.196 votos son los que tiene el mocito! ¿Y han visto la que está liando este tío con sólo 652.196 votos? Frente a ellos, no son nada los 9,7 millones de votos del PP. Le tenemos el mismo miedo a los 652.196 moros, perdón, votos de Carod que a los catorce rifeños mal contados de Queipo. Los 11 millones de votos del PSOE están en manos del chantaje en sesión continua de esos 652.196. Votos que no son nada ante los 893.135 que por ejemplo sacó el PP sólo en Madrid capital. Casi tantos votos como Carod en toda España sacó el PSOE solamente en la provincia de Sevilla: 639.293; y los socialistas, empezando por Chaves, están a merced del Carafoca. Ya digo, como los moros de Queipo: vueltas y más vueltas a 652.196 votos en el camión del tripartito.