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4 Opinión DOMINGO 5 12 2004 ABC Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca Jefes de área: Jaime González (Opinión) Alberto Pérez (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Mayte Alcaraz (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Pablo Planas (Reportajes- corresponsal político) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA PRESIDENTE DE HONOR: DIRECTOR: Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Ignacio Sanz IGNACIO CAMACHO EL PESO DE LOS GRUPOS EN EL PARLAMENTO N la forma de gobierno parlamentaria, la Presidencia de las Cámaras legislativas está concebida como una magistratura de carácter institucional, cuyo titular debe actuar como árbitro imparcial, situado por encima del interés partidista. La máxima expresión de este planteamiento es la figura del speaker de la Cámara de los Comunes inglesa, que se da de baja en el partido de procedencia y es reelegido sin competencia en su circunscripción electoral. No hace falta llegar tan lejos para exigir a nuestras Cámaras actuales un mínimo de decoro y responsabilidad ante los ciudadanos. La tramitación del proyecto de ley orgánica de reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial merece ser calificada de lamentable. Se está haciendo un uso interesado de las reglas del juego, de manera que la aplicación errática del Reglamento no contribuye al prestigio de la institución. Las democracias contemporáneas han sido definidas como Estados de partidos Pero la legitimidad del sistema exige también un respeto exquisito hacia el Estado de Derecho y, en este sentido, es probable que el Tribunal Constitucional tenga mucho que decir sobre esta ley desafortunada en el fondo y en la forma. Manuel Marín afirma hoy en ABC que le parece necesario romper el vínculo rígido entre partidos políticos y grupos parlamentarios. No le falta buena intención al presidente del Congreso, que ha tomado la bandera de la reforma reglamentaria como el gran objetivo de su mandato. Sin embargo, más experto en los entresijos de la Unión Europea que en la política parlamentaria española, a Marín quizás le pierda la ingenuidad propia de quien no advierte todavía las aristas EN UCRANIA, CORDURA A Unión Europea ha logrado un notable éxito en su intervención en defensa de las reglas democráticas en Ucrania, pero la situación que se ha creado después de la anulación de las elecciones está lejos de poder considerarse como estable y nada garantiza que los ucranianos estén a salvo de mayores peligros. Europa no tenía más remedio que intervenir en defensa de los principios democráticos cuando su voluntad de preservarlos fue puesta a prueba en uno de los países que está llamado a formar parte de su cinturón de interés y quién sabe si en el futuro llegar a ser miembro de la Unión. Mal hubiera quedado su prestigio frente a la opinión pública de los países que acaban de ingresar en la UE- -muchos de los cuales han venido a nosotros buscando protección frente a las históricas interferencias de su vecino ruso- -si Europa hubiese cerrado los ojos frente a lo que estaba pasando en Ucrania. Ahora, lo que hace falta es un formidable ejercicio de cordura, porque, de otro modo, la mediación de Javier Solana en Ucrania se convertirá en el preludio de un periodo de turbulencias en las relaciones con Rusia, de la que Europa es endémicamente dependiente en materia energética. Por ahora, las amenazas de Europa diciendo a rusos y prorrusos que con su actitud se pueden cegar los caminos de su acercamiento a Occidente, no logran asustar a los que precisamente quieren anclarse en las raíces orientales del paneslavismo. Por desgracia, si no se hace algo para suavizar la división político- social que se ha creado en Ucrania, las nuevas elecciones no servirán de nada, porque en las actuales circunstancias se puede prever que habrá una parte del país que celebrará la victoria y otra que sentirá el resultado como una usurpación, por más reglamentario que sea esta vez el recuento. En las semanas que quedan hasta la celebración del nuevo escrutinio, la clase política ucraniana tiene que hacer un ejercicio de tolerancia, preparando a la sociedad para aceptar democráticamente el resultado. Lamentablemente, las tendencias hacia la desmembración siguen siendo el elemento más peligroso, y, tal como están los ánimos, cualquier movimiento en falso puede desembocar en una situación incontrolable. Por ello, Europa debería favorecer- -en estrecha cooperación con Estados Unidos- -que todos los interesados, el actual Gobierno ucraniano, pero también la oposición y los mismos dirigentes rusos, se comporten con sentido común para evitar una tragedia que esta vez nos afectaría de pleno a todos. E que presenta el ecosistema político interior. De hecho, ha chocado de frente con el aparato de los grupos mayoritarios y es fácil adivinar que la famosa reforma quedará una vez más aplazada sine die En rigor, no son suficientes los remedios a este nivel: sólo la apuesta en favor de las listas abiertas en la Ley Electoral podría favorecer, aunque no lo garantice, una mayor libertad de acción del parlamentario individual. Por otra parte, los sucesivos trámites en los procedimientos legislativos y de control están orientados por un espíritu grupocrático en el que todo depende de los portavoces y sus interminables negociaciones. Mucha gente critica el exceso de mercadeo político que de ahí se deriva y sería oportuno tomar medidas al respecto. En todo caso, las reflexiones que Marín lanza sobre la necesidad de aligerar el tonelaje que los grupos vierten sobre el funcionamiento del Congreso parecen sensatas. En el último episodio antes mencionado él mismo trató en un principio de mantener cierta firmeza para que el PSOE no arrollara al Legislativo en su afán de enmendar el chasco que supuso la pérdida de la votación de la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial. Pero lo cierto es que, acaso presionado por esa burocracia partidaria que denuncia, permitió que su figura terminase atropellada por los intereses de su partido. La función didáctica sobre la necesidad de un nuevo sistema debería empezar, pues, de puertas para adentro. La labor del árbitro es por definición dura y poco agradecida, pero cuando se trata de la Cámara que encarna la representación popular resulta imprescindible para que el Parlamento sea, como es exigible, centro y eje de la vida política democrática. L INVESTIGAR HASTA EL FINAL epresentantes del PP y asociaciones profesionales de las Fuerzas de Seguridad han reclamado una investigación exhaustiva sobre el suicidio de Elisángela Barbosa, la esposa de Lavandero el confidente que en 2001 alertó a la Guardia Civil de la trama asturiana de los explosivos del 11- M. Testigos desde luego no faltarán porque numerosas personas, entre ellas cuatro agentes de la Policía, asistieron en directo a la tragedia de cómo esta mujer se daba muerte. Algunas versiones señalan que Barbosa estuvo una hora en el agua antes de desaparecer. La transparencia ha de ser máxima en todos los extremos de lo que, en principio, parecería sólo un triste suceso, porque la madeja de datos del atentado ha de ser manejada con suma delicadeza. Aunque acaso el seno de la Comisión parlamentaria fuese el marco adecuado para aclarar alguno de estos turbios extremos, el PSOE afirma, según su portavoz, que pretende hacer a posteriori R del cierre de la investigación en el Congreso una auditoría sobre el funcionamiento de operaciones llevadas a cabo por las Fuerzas de Seguridad en la trama asturiana Pero las indagaciones no deben quedarse ahí. El último suceso de Gijón así lo requiere, pues en las vísperas del ahogamiento se habían producido denuncias de que la joven había sufrido presiones, lo mismo que su marido. La ciudadanía no termina de entender la concatenación de puntos oscuros y la frenética reiteración de casualidades y errores en torno a un asunto relacionado de manera crucial con el mayor atentado terrorista sufrido en España. La investigación de tantos cabos sueltos es imprescindible. Para todos, pero también para las propias Fuerzas de Seguridad, cuyo buen nombre y la esencial función que realizan no pueden soportar tanto zarandeo en la sombra. No existe otra solución que aportar toda la luz posible a tanta zona de penumbra. Hasta el final.