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106 Los sábados de ABC SÁBADO 4 12 2004 ABC GASTRONOMÍA La sensación es extraña, pero agradable. Los maridajes de vino y chocolate fueron esta vez la novedad en el Festival Internacional del Chocolate, que organiza cada año Óbidos (Portugal) donde destacó, por cierto, un cocinero español- -Miguel Gil- -y su original ensalada de postre Vino y chocolate De BELÉN RODRIGO CORRESPONSAL EN LISBOA sde hace tres años, el Festival Internacional del Chocolate, que se celebra en la pequeña localidad lusa de Óbidos, busca unas nuevas aplicaciones para este delicioso alimento. En esta edición se ha podido asistir a una cata de vinos y chocolate. Pero no es un maridaje sencillo. Para comenzar, hay que asegurarse de que el chocolate elegido es verdadero cacao y no un sucedáneo, y, si es posible, que su aroma nos proporcione también un deleite añadido. Después, hay que elegir una buena cosecha del vino que más nos guste, tinto, blanco o dulce, como el Oporto. Como regla básica, tal y como nos explicó Vítor Nunes, director del Festival, es necesario que el vino no se sobrepon- ga al chocolate, y viceversa. Los dos sabores deben equilibrarse, que su intensidad sea semejante La idea de esta combinación surgió en una cata de vinos del Alentejo, donde normalmente se ofrece una degustación de quesos para acompañar la bebida. Esta vez se pidió al director del Festival de Óbidos que acudiese con sus chocolates y la experiencia dio tan buen re- sultado que decidió implantar el modelo en el certámen. La combinación de cacao y diferentes vinos ha acabado por despertar la curiosidad de muchos. El primer paso de esta cata estaba en la prueba de un vino de la cosecha del 2000, Quinta de San Francisco, con chocolate amargo (70 por ciento de cacao) Segundo paso: cuando las personas empiezan a descubrir un sabor nuevo y muy agradable, se ofrece otro vino más estructurado, Quinta do Sanguinhal, también del 2000, cuyo gusto se aprecia mejor en la boca por ser más persistente. El tercer paso, puede que el mejor, es la combinación de vino y chocolate líquido. Si en los dos casos anteriores primero se come la onza de chocolate, y luego se bebe, en esta ocasión es al revés. Comenzamos con el chocolate líquido y pasamos al vino con una categoría especial, del 97. El matrimonio perfecto comenta Vítor Nunes, quien tuvo de compañera en esta prueba a la enóloga Fi- lipa Nunes. Y por si la degustación no fuera ya suficiente, la última tentación consiste en probar un delicioso bollo de chocolate seguido de otro vino. Otra mezcla deliciosa que de igual forma permite retener su sabor en el paladar. Recién concluido el Festival, sus organizadores ya están pensando cuál será la novedad para el próximo año. El chocolate tiene muchas salidas. Ya existe incluso un artista francés que lo utiliza para pintar sus cuadros subraya Vítor Nunes, y nosotros queremos encontrar nuevas ideas Óbidos, que recibe a más de doscientos mil visitantes, que no se cansan de probar el chocolate sea de la forma que sea. Un restaurante para anoréxicos RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL EN BERLIN Póngame Hambre voraz de entrada y luego ya veremos Entendiendo que la fuerza está en la palabra, éste es uno de los platos que ofrece el primer restaurante hecho por y para anoréxicos y está en Berlín, la capital de la extravagancia útil y barata. Piden en voz alta aquello que su cuerpo intenta rehuir explica la dueña de Sehnsucht como convocando el poder de la oración. La otra arma es la mímesis: la incapacidad para resistirse cuando alrededor otros igual de anoréxicos se esfuerzan por comer. El martes abrió sus puertas e intenta romper un ciclo vicioso, que Katja Eichbaum ha conocido durante 15 años cuando me quitaba el hambre con tres pitillos Sabe el horror de entrar en un restaurante, ver en la carta sólo un cálculo de calorías, la ida al retrete temiendo la mirada de todos y, tras salir a la calle, sólo culpabilidad Eichbaum, de 32 años, lo ha llamado Sehnsucht (Añoranza) que cree que es el senti- miento que define al que ve a otros saborear como él lo hacía antes, pero ya no puede. Katja sabe que el concepto es rompedor pero afrontará los riesgos y las críticas: Lo pongan como lo pongan, no creo que un anoréxico de verdad vaya a ir a ese restaurante; mejor dicho, ni a ése ni a ninguno decía un familiar de uno en la radio. Un menú preparado por una cocinera que no come, servido por camareras que no comen y destinado a jóvenes que no quieren comer, todo supervisado por una chica que salió hace poco de lo mismo: dicho así no es sitio que abra el apetito y aún menos que suene a buen comer. Pero es la empresa en que se ha embarcado Katja y su marido Ralf, que sirve tras la barra, con el dictámen de un nutrólogo y la mano en cocina de Claudia, una anoréxica de 22 años. ¿Absurdo? No, según los psicólogos: hay cocineros que no comen y suplantan la alimentación con el contacto con la comida. No hay presión, sólo acogi- da y confianza dice. Algunos expertos consideran que, en una sociedad tan mediatizada, el que se ponga en boga un restaurante especial para ellos empiezar por quitarles algo del estigma social Sehnsucht puede ser otro rien ne va plus en un Berlín con cientos de restaurantes étnicos, esporádicos antros ilegales de gran seguimiento, al menos un café para sordos, un sitio donde te sirven lo que quieren y pagas lo que crees, y dos restaurantes a ciegas servidos por invidentes. Pero un psiquiatra de La Charité ha elogiado la idea, que en primavera agregará un centro para enseñar a anoréxicos a cocinar, ya que hoy en día la distancia con la comida empieza por ahí Aquí los nombres de platos evitan visualizar la comida, con recursos como una sopa Llorona la de cebolla, una de langosta llamada Hallo o unos Sentimientos confusos de ruibarbo gratinado. Buscando domar por el estómago y armada de colores y aromas Eichbaum quiere redescubrir al enfermo el placer, no de llenarse sino de saborear Junto al río Spree, el lugar es afectuoso y minimalista, mesitas- micro para no intimidar y azulejos en el servicio con mensajes de valentía temple y cariño Deben reaprender la diversión de salir a cenar dice Eichbaum. Pero un problema es que dé una falsa sensación de normalidad, avisan los médicos, pues un condicionante social es que no salen a cenar con los amigos y Sehnsucht podría derivar en paripé. Coincidiendo con la confesión de la célebre nadadora berlinesa Franziska van Almsick, las autoridades alemanas recuerdan que el trastorno se ha triplicado en la última década y es primera causa de muerte entre chicas. Eichbaum, que cayó por el divorcio de sus padres, asegura que su terapia empezó con delantal y entre pucheros: me enseñaron a preparme la comida y a comer lo que yo había cocinado Y el plato tiene Katjia Eichbaum trata de combatir el fuego con fuego, a partir de su experiencia sus vasos comunicantes: la gente es propensa a probar aquello que vé a otros comer. Claudia, la cocinera de 22 años, dice haber vuelto a probar carne después de muchos años al ver comerla a los demás. Y admito que me ha gustado La idea puede prender, se trata de que no estén solas y, además, aquí nadie tiene que comer, basta que se sientan cómodos y abran la boca aunque sea para hablar