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ABC SÁBADO 4 12 2004 Los sábados de ABC 105 Cien mil grullas comunes siguen cada año la ruta migratoria occidental. El 70 por ciento se dirige a la misma estación término: Extremadura EL GUINDO MÓNICA F. ACEYTUNO EL VIENTO QUIETO ste otoño casi no ha hecho viento. Otros años, las hojas de los árboles se iban volando, como esos pájaros que veo por la mañana, cuando entro en la ciudad y ellos salen, estorninos perfectamente organizados que se disgregan en grupos para asaltar los campos. Cuando se posan sobre las ramas parecen hojas, y otras veces son las hojas las que parecen pájaros. En las choperas riojanas se puede ver ahora mismo que a cada chopo le queda una última hoja, casi siempre arriba del todo, en el ápice, una hoja seca y marchita que imita, tenaz, la silueta de un pájaro. Pasando por Burgos, me sorprendió que hubiera en los parques tantas hojas en el suelo y pensé en la suerte que tienen los burgaleses de pasear en domingo por la ciudad pisando hojas. Ya no sólo es que no haga viento, es que parece que el ayuntamiento ha decidido no barrerlas, y la gente va en bicicleta o camina con bufanda hasta las orejas, borrosa por la niebla, pero con los pies sobre las cálidas hojas. Yo en mi casa, este año me he negado a recogerlas. Al no soplar el viento, cada una ha caído exactamente donde le correspondía, y sobre la hierba, ha dibujado cada árbol su propia copa. No hay forma de saber por dónde se va a la casa, desaparecidos los caminos como si hubiera nevado. A la derecha, hay un pequeño trozo de tierra, no tendrá más de siete metros cuadrados, en el que planté de todo, queriendo hacer un jardín de mezclas: especies silvestres traídas de las cunetas, esquejes que me regalaron, plantas de flor que puse porque alguien dijo que iba a venir y no vino, y aún así dieron flores. Hortensias que con el frío han pasado del azul al verde y de ahí al malva. Y un haya anaranjada, y un naranjo cuajado de naranjas. Nada hasta hoy había encajado. A veces tenía demasiadas flores, que es la cosa más triste del mundo, el exceso floral; y otras poco colorido. Hasta que quedó completamente cubierto por las hojas de castaño. He recibido la invitación de un paisajista para acudir a su exposición. Seguro que es una maravilla, pero no creo que un artista alcance lo que ha conseguido este año el viento, quedándose quieto en el aire. En España abundan los aficionados que salen al campo con sus prismáticos, aunque aún estamos lejos de la pasión por la ornitología del norte de Europa E queda en Francia y algunas áreas de Castilla- La Mancha, Aragón, Andalucía o el norte de África; el resto, la inmensa mayoría, vira hacia Extremadura, desde el norte de Cáceres (Moraleja o Zarza de Granadilla) hasta el sur de Badajoz (en torno a Azuaga) Las grullas emprenden el gran viaje en compañía de sus polluelos, uno o dos, casi del mismo tamaño que los adultos, aunque les diferencia un plumaje que tiende al marrón. En España se harán adultos, y durante el viaje de vuelta se independizarán. Los expertos siguen su pista mediante la técnica del anillamiento, casi un deporte. A veces se ha llegado a pedir la colaboración de atletas para correr tras las aves, que ya han abandonado el nido, y poder ponerles las anillas, de diferentes colores: las de la bandera del país, en la pata izquierda, y una individual, en la derecha. Este año, Jesús Valiente ha visto por primera vez en las dehesas la bandera de Polonia. Las grullas pasan el día en arrozales y maizales, o en las dehesas de Extremadura. Comen granos y bellotas, a las que quitan las cáscaras, y emiten sin descanso el grito que las identifica Domingo de prismáticos Cuándo. Mañana domingo, a las 16.00 horas. Dónde. Puerto Mejoral, en Benquerencia de la Serena (Badajoz) embalse de los Canchales (La Garrovilla, Badajoz) embalse de Valdecañas (Peraleda de la Mata, Cáceres) y embalse del Cubilar (Logrosán, Cáceres) Información. www. adenex. org 924 38 71 89 655 552 754. ria, con la retina alerta, a la caza de su obejtivo o de alguna que otra sorpresa. Súbito, un elanio azul aletea a escasos metros, sin moverse un centímetro. Busca algún ratón antes de irse a dormir. En Extremadura apenas se empieza a trabajar en las posibilidades turísticas que ofrecen las grullas. Estos días, por ejemplo, se terminan las obras de un centro de interpretación y unas torres- observatorio en la Dehesa de Moheda Jesus Valiente, de Adenex, aguarda en el embalse del Cubilar el paso de las grullas desde los arrozales hasta los dormideros, junto a estas aguas Alta, en el término municipal de Navalvillar de Pela. Son las primeras torres que se construyen en toda la región, lo que da una idea de lo que queda por hacer. En los países donde la ornitología mueve montañas, alrededor de una zona como ésta habría restaurantes, hoteles, tiendas y productos identificados con la silueta de las grullas. Aquí, no. Las grullas, siempre sociables, ven pasar con naturalidad los coches por las carreteras que cruzan estos campos. Sólo levantan el vuelo cuando los turistas pisan el freno y abandonan el vehículo, y, entonces, el estruendo de sus gritos rasga el atardecer en la dehesa. El cielo se cubre con sus alas, tan reconocibles, que probablemente enfilan hacia los dormideros. Anochece ya en el embalse del Cubilar, las avefrías zascandilean al borde del agua, un rabilargo pasa cerca, los cormoranes hunden el pico en el plumaje, y los patos cuchara observan curiosos la orilla de las grullas. Fiebre ornitológica El turismo ornitológico es una fiebre en muchos países europeos, en Gran Bretaña o Alemania, por ejemplo. Se editan guías, se organizan excursiones, hay cientos de grupos de aficionados... Algunos de ellos viajan cada año a España para otear de cerca el balneario de la grulla europea (hay quince especies diferentes en todo el mundo) Llegan armados de prismáticos y telescopios, con dos mil euros invertidos en óptica, y aparcan en cualquier carretera secunda-