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60 Cultura SÁBADO 4 12 2004 ABC Elfriede Jelinek afirma que mi premio causó más rabia que alegría en la escena literaria La austriaca, Nobel de Literatura, recibirá finalmente el galardón en la embajada sueca de Viena b La escritora denuncia en sus obras a mujeres que se vuelven cómplices de los hombres y dice que la violencia doméstica es señal de impotencia ANTONIO SÁNCHEZ SOLÍS CORRESPONSAL VIENA. Elfriede Jelinek es una escritora austriaca de 58 años. Prosista, guionista y poeta. Para sorpresa de casi todos, e indignación de muchos, resultó ganadora del premio Nobel de Literatura este año. A ella misma el anuncio de la Academia Sueca le provocó más desesperación que alegría Me siento abrumada declaraba a ABC la tarde en que conoció la noticia. La autora, que padece fobia social, no viajará el día 10 a Estocolmo y recibirá el premio en la embajada sueca en Viena. Su discurso será proyectado en vídeo en la capital sueca y en él se referirá a la vida del autor más fuera que dentro de la sociedad y que ha de escribir al no saber vivir Si para Jelinek el premio fue un shock, no me gustaría dejar mi modo de vida retirada entre los críticos literarios ha abierto más de una herida. Que le viene grande y que responde sólo a satisfacer la cuota femenina de los Nobel son argumentos empleados contra una autora que ha recibido algunos de los premios más prestigiosos en lengua alemana, como el Heinrich Böll y el Georg Büchner. Pero ella insiste en que ni quiere homenajes ni que su opinión siente cátedra: No quiero que mi palabra tenga de repente más fuerza que la de otros ciudadanos Pese al apoyo de muchos intelectuales como Peter Handke o Claus Peymann, Jelinek ha afirmado a este periódico: He presenciado más rabia que alegría en la escena literaria Para ella, el mundo de la literatura ha mostrado condena y desprecio Jelinek, en su casa de Viena, tras recibir la noticia de la concesión del Nobel de Literatura porque el galardón haya ido a parar a alguien como ella. Feminista a ultranza, crítica feroz de la sociedad burguesa y machista y luchadora contra el conservadurismo, en su propio país pocos le perdonan el retrato que hace de Austria. Sobre todo desde que en 2000 el FPÖ, el partido populista de derechas acusado de xenófobo, entrara en el Ejecutivo austriaco. Para Jelinek, de padre judío y que perdió a 17 familiares en el holocausto, es inconcebible que justo en Austria la derecha más peligrosa forme parte del Gobierno. Sálvese quien pueda declaraba hace poco al diario vienés Der Standard al analizar la situación de su país. En su obra Die Kinder der Toten (Los hijos de los muertos) Jelinek dibuja Austria como un país construido sobre el olvido a las víctimas del nazismo y que aún tiene que hacer examen de conciencia por su pasado nazi. Su lenguaje es duro, y para algunos obsceno; le sirve para denuciar la dominación de la mujer por el hombre, la relaciones de poder, la violencia y la hipocresía en la sociedad. Una crudeza que no ensombrece su dominio de las palabras, que tienen en ella tanto valor por lo que significan como por cómo suenan. Prácticamente desconocida en España, la editorial Destino acaba de reeditar Deseo Mondadori, Los excluidos y El Aleph Editores y Edicions 62 han puesto a la venta Las amantes en español y catalán respectivamente. -Al enterarse de que había ganado el Nobel de Literatura afirmó tener miedo a que el premio cambiara su vida. ¿Eran fundados esos temores? -Espero que esos cambios sean algo pasajero. Por supuesto que el premio ha ejercido una influencia en mi vida y dedico mucha fuerza para no permitir que lo haga en el futuro. -Usted ha dicho que le interesan más los perdedores que los ganadores. Ahora que es ganadora de un Nobel, ¿es más difícil ser una escritora antisistema -No creo que por eso ahora pertenezca al establishment Porque he recibido ese premio por mi trabajo hasta ahora, no porque yo haya explotado o usado a alguien. Quiero seguir empleándome a fondo contra este tipo de explotación. -En su obra Las amantes (1975) no hay más perspectivas para las mujeres que el matrimonio y la maternidad. ¿No ha mejorado la situación de la mujer desde entonces? -No se debe olvidar que la novela fue escrita hace 30 años. Y aparte de esto, en aquella época me centré principal- AP Los hombres, que son menos comunicativos que las mujeres, no ven a menudo otra posibilidad que la violencia mente en el ambiente rural, donde hay menos posibilidades para la gente de huir de su destino. Naturalmente han cambiado las cosas, aunque no estructuralmente. Sólo hay que pensar cuán a menudo, incluso hoy, las mujeres usan su apariencia y no sus méritos para lograr un marido con poder económico. Sólo hay que examinar la clase dirigente en cada país y ver que en los palcos más altos casi no hay mujeres (es grotesco que sólo desde hace poco haya en Austria una profesora universitaria de Ginecología) Ellas tienen todavía que moderarse en sus deseos de hacer carrera. Muy pocos hombres toman la baja maternal. -Muchos dicen que la peor forma de machismo es la que ejercen mujeres contra mujeres. En Las amantes no existe la solidaridad femenina. ¿Por qué presenta una imagen tan pesimista de la mujer? -Yo sólo muestro qué fácilmente las mujeres se vuelven cómplices de los hombres y en este aspecto puedo denunciarlas. Cuando renuncian a la solidaridad femenina y se convierten en traidoras. ¿Qué puede hacer nuestra sociedad para contrarrestar la violencia doméstica? -La violencia doméstica es también, entre otras, una señal de impotencia. Cuando los hombres no están preparados para compartir en público el poder con la mujeres, entonces su poder hacia las familias se siente a menudo de forma pesada. Los hombres, que son