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56 Sociedad SÁBADO 4 12 2004 ABC Religión Pío IX bendijo el monumento de la Inmaculada El último monumento levantado en la Roma de los Estados Pontificios se construyó en tiempo récord y adorna una de las plazas más bonitas del centro histórico, presidida por la embajada de España ante la Santa Sede, la legación diplomática más antigua del mundo entre Estados soberanos. Pío IX, que había escogido la plaza como homenaje a nuestro país, bendijo desde el balcón de la embajada- -el 8 de diciembre de 1857, tercer aniversario del dogma- -la columna de la Inmaculada Concepción, cuya imagen se eleva a veintinueve metros y vela sobre la Ciudad Eterna. Fue una ceremonia solemne para la que se construyó un balcón especial y una extensa decoración de columnas y frontones de madera policromada que realzaban la fachada, tal como registra una primitiva foto de la época. Desde lo alto de la columna, la Virgen alza su mano derecha en señal de bendición, y hasta allí acuden cada año el día 8 de diciembre a primera hora de la mañana los bomberos de Roma con una escalera de incendios para dejar en el brazo de la Madonna una espléndida corona de flores. A lo largo de la jornada se suceden los homenajes florales y este año, el embajador de España ante la Santa Sede, Jorge Dezcallar, y el ministro consejero, Luis Belzuz, presentarán a la una de la tarde la ofrenda de nuestro país. A las cuatro de la tarde del próximo 8 de diciembre, Juan Pablo II encontrará el monumento rodeado de flores y la plaza repleta de millares de romanos que acuden con sus hijos a la única cita popular y callejera con su obispo, una plegaria que marca el comienzo del clima navideño. Como regalo en el 150 aniversario, el embajador de España ofrecerá al Papa una copia remasterizada y ampliada de aquella antigua fotografía que es, para las dos partes, un recuerdo de familia. En este encuentro anual, el alma de España suele manifestarse de modo popular y emotivo. En el año 1998, una saeta de la sevillana Mercedes Cubero rasgó el aire invernal de Roma en un silencio tan intenso que se podía cortar. En el Año Jubilar del 2000, el honor recayó en el coro Ultreya de Pontevedra. Este año, el homenaje correrá a cargo de Montserrat Caballé con un concierto especial en el Aula Nervi la víspera de la fiesta. Pío IX bendice desde la Embajada de España el monumento a la Inmaculada Concepción en 1857 CORTESÍA EMBAJADA DE ESPAÑA El Papa celebrará la Inmaculada en la Plaza de España de Roma que el alma de María estuvo limpia del pecado original. Su contenido es inequívoco en el saludo: Ave María purísima. Sin pecado concebida JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. Aunque cada paso fuera del Vaticano le resulta agotador, Juan Pablo II celebrará el 150 aniversario del dogma de la Inmaculada Concepción arrodillándose ante la columna de la Virgen de la Plaza de España, a la que dirige cada año sus plegarias más conmovedoras. El lugar no es casual. El papa Pío IX, que proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción el 8 de diciembre de 1854, levantó el monumento delante de la Embajada de España como homenaje al papel de los teólogos, misioneros, poetas, pintores y reyes españoles en favor de declarar como doctrina de fe que María nunca llevó en su alma el pecado original, que se perdona con el bautismo. Mucha gente piensa erróneamente que la Inmaculada Concepción significa que María, siempre Virgen, concibió a Jesús sin una relación conyugal. b El dogma proclama La concepción que Pío IX definió como Inmaculada no es la de Jesús- -que también lo fue- -sino la de su madre, María, unos quince o dieciséis años antes de que un ángel le dirigiese en su casa de Nazaret un sorprendente saludo: Ave María, llena de gracia El contenido del dogma resulta inequívoco en un saludo mariano: Ave María purísima. Sin pecado concebida Como la Iglesia celebraba desde anti- guo la fiesta de la Natividad de María- -o sea, su nacimiento- -el 8 de septiembre, la fecha de su concepción- -la generación del cuerpo por sus padres Joaquín y Ana, y la creación del alma por Dios- -correspondía al 8 de diciembre, igual que la Anunciación se celebra el 25 de marzo, nueve meses antes de la Navidad. Aunque pudiera no hacerlo, el calendario litúrgico sigue en ambos casos el calendario biológico y La Virgen lo confirmó en Lourdes El último viaje de Juan Pablo II este año fue precisamente a Lourdes, para rendir homenaje a la Virgen en el lugar que ella escogió para confirmar a una chiquilla de catorce años, Bernadette Subirous, el dogma proclamado apenas tres años antes. Era el 25 de marzo de 1858, y la muchacha luminosa que se le aparecía de vez en cuando en la gruta de Massabielle y había hecho brotar una fuente le reveló por fin su nombre: Que era Immaculada Councepciou Hablaba, como siempre, en occitano, la lengua del pueblecito pirenaico, pero esta vez la hija del molinero no comprendió el significado de las palabras. Tan sólo al relatarlas, los lugareños y el párroco se dieron cuenta de que la Virgen, que había iniciado ya las curaciones milagrosas, confirmaba explícitamente el dogma. El pasado 15 de agosto, Juan Pablo II manifestó que he deseado vivamente realizar esta peregrinación a Lourdes para recordar un acontecimiento que da gloria a la Trinidad una e indivisa