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52 Sociedad SÁBADO 4 12 2004 ABC Salud Aumenta en todos los países desarrollados y no tiene freno. El aumento de demandas judiciales, los partos múltiples y la falsa seguridad que proporcionan las cesáreas a las mujeres ha vuelto a disparar el número de partos abdominales. En España la cirugía actúa entre el 20 y 22 por ciento de los nacimientos mientras la OMS aconseja no superar el 15 por ciento de cesáreas Epidemia de cesáreas TEXTO: N. RAMÍREZ DE CASTRO MADRID. Venir al mundo por la vía más natural ya no es tan común. Cada vez se practican más cesáreas en el mundo desarrollado a pesar de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) Tanto en Norteamérica como en Europa, la mayoría de los países superan el límite del 15 por ciento de cesáreas aconsejado por la agencia sanitaria de Naciones Unidas. Estados Unidos acaba de registrar la cifra más alta de cirugías en el parto, con una tasa de cesáreas que oscila entre el 30 y el 40 por ciento de todos los nacimientos, más del doble de lo que la OMS considera aconsejable. Países europeos como el Reino Unido, Francia o Italia también superan ampliamente las recomendaciones sanitarias. España no es una excepción. Aunque a finales del año 2002 los ginecólogos se felicitaban por el freno que habían experimentado los alumbramientos por cesárea, la tendencia ha vuelto a cambiar. Los últimos datos de la Sociedad Española de Ginecología (SEGO) confirman que, del 19 por ciento registrado hace dos años, ahora entre el 20 y 22 por ciento de los partos es abdominal. La cifra es aún más alta- -hasta entre el 30 y el 40 por ciento de los alumbramientos- -si sólo se tiene en cuenta hospitales y clínicas privadas. Las razones de este ascenso no están claras. Se apunta al auge de los partos múltiples por los tratamientos de reproducción asistida o al hecho de que más mujeres acudan a centros privados para dar a luz. Pero los ginecólogos también añaden dos problemas que son cada vez más frecuentes: el incremento de las demandas judiciales por problemas en el parto y el deseo de muchas mujeres a tener sus hijos con cesárea antes que por vía vaginal. En las clínicas privadas la tasa de cesáreas se dispara al 30- 40 por ciento de los nacimientos nes, al principio de autonomía en el que el paciente tiene derecho a decidir. Y a mí me parece acertado. Pero necesitamos saber qué opina la sociedad cuando choque la opinión del médico con el derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo En nuestro país no existe ningún estudio que realice el seguimiento de las cesáreas ni datos actualizados para conocer las repercusiones de la intervención a medio y largo plazo. Sin embargo, en Estados Unidos un trabajo advierte que más de la mitad de los nacimientos por vía abdominal eran realmente innecesarios, es decir no había urgencia ni criterio médico para aconsejarlos. Los datos, publicados el mes ABC pasado en la revista médica British Medical Journal revelan que este tipo de intervenciones habían crecido un 67 por ciento en los últimos diez años en Estados Unidos. El estudio de la Escuela Universitaria de Salud de Boston se basa en la información extraída de 4 millones de nacimientos por año entre 1991 y 2001, Hospitales de EE. UU. prohíben el parto vaginal tras una cesárea Los ginecólogos norteamericanos han decidido ir en contra de una de las máximas de la práctica obstétrica: evitar una segunda cesárea, siempre que sea posible. Ya hay 300 hospitales en Estados Unidos que se niegan a intentar el parto vaginal si a la madre ya ha tenido una primera cesárea. Para sostener su decisión argumentan que el parto natural en esas condiciones es más peligroso que la cesárea. Su miedo es que los trabajos del parto provoquen la ruptura de un útero que está siempre más debilitado por la cicatriz de la primera cesárea. La rotura uterina puede causar una hemorragia peligrosa para la madre y daño cerebral en el bebé. Pero esta situación no es ni mucho menos común. El riesgo se estima en un 1 por ciento y siempre se puede actuar si la paciente es atendida en un hospital. En Estados Unidos algunas mujeres están dispuestas a correr el riesgo para recuperarse antes de tiempo y con menos dolores. Sin embargo, la sombra de las demandas judiciales está consiguiendo que en Estados Unidos sea cada vez más difícil encontrar un centro sanitario dispuesto a correr el riesgo. Lo que preocupa a muchos médicos es que esta forma de actuar lleve a algunas mujeres a intentar dar a luz en sus casas o en centros naturistas que no estén equipados para realizar una cesárea de emergencia. La Sociedad Española de Ginecología reconoce que el riesgo de ruptura uterina existe, pero mantiene su consejo de intentar, siempre que sea posible, el parto vaginal después de la cesárea si no hay ningún riesgo añadido o se repite la situación que desaconsejó el parto en la primera gestación. Si la paciente está controlada entre un 30 y un 60 por ciento de mujeres con cesárea previa podría parir naturalmente y sin problemas. Cuando lo piden las madres El presidente de la SEGO, José Bajo, asegura que se trata de dos situaciones cada vez más comunes a los que se enfrentan los ginecólogos en las consultas. ¿Qué se puede hacer cuando una paciente te pide una cesárea porque interpreta que su hijo correrá menos riesgos y ella no quedará con problemas de incontinencia? Hay médicos que se niegan, pero a veces la presión es muy fuerte? Hay quien amenaza con poner demandas si el niño sufre algún problema durante el parto si no se le practica la cesárea cuenta. Para el doctor Bajo se plantea un nuevo debate en la sociedad. Hemos pasado del principio de beneficencia en el que el médico tomaba las decisio-