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ABC SÁBADO 4 12 2004 47 Las Universidades españolas podrán impartir carreras de tres años y medio de duración maciones como que el sida es un síndrome de inmunodeficiencia moral son aseveraciones que ponen de manifesto un escaso amor por las personas que sufren esa enfermedad porque de algún modo les culpabiliza y estigmatiza. Creo que eso es bastante contrario a la doctrina de lo que debe ser la Iglesia: el amor a los semejantes y la consideración con las personas que tienen problemas y dificultades. Ha sido una expresión muy desafortunada y que de alguna manera ha puesto de manifiesto que hay algunos criterios de obligación moral que han de estar por encima de los de salud pública. Y éste no es el criterio del Ministerio. Nosotros tenemos que dar recomendaciones de salud pública y la moral es un asunto de cada persona en particular, que debe seguir sus propios criterios o los de la Iglesia a la que desee pertenecer. Yo creo en el preservativo, pero la contestación ha sido unánime. A mis pala- bras se han unido protestas generalizadas y algunas no tan sólo de colectivos afectados o de la sociedad civil sino de sociedades científicas que dicen que no hay ninguna evidencia de ese porcentaje de fallos del preservativo del que habla la jerarquía eclesiástica. A esa cuestión me remito. Espero que hayan tomado nota e introduzcan valoraciones morales sobre lo que deben hacer o no los católicos. Están en su derecho de hacer consideraciones de índole moral, pero diciendo que son eso y no mezclándolas con consideraciones científicas en las que creo que no son los principales expertos. Además me ha producido una particular irritación su actitud respecto a la eutanasia. ¿Por qué? -Junto a los preservativos son los dos temas sobre los que la jerarquía eclesiástica ha deseado manifestar una oposición a las recomendaciones de este Ministerio. Sobre la eutanasia mi disconformidad es que pese a no estar en el programa legislativo de este Gobierno- -y así se ha manifestado por activa y por pasiva- han proporcionado información a sus fieles dando a entender que estaba entre los planes del Ejecutivo y olvidando que con esa actuación originaban sufrimiento y angustia entre un colectivo que es muy desfavorecido, como son las personas mayores. En España tenemos un gran número de mayores que tienen un acceso relativo a la información. Probablemente, no se puede contrarrestar a un folleto repartido en una Iglesia con la información que llega desde un ministerio, transmitida a través de los periódicos. Los fieles tienden a hacer lo que les dicen sus pastores, por lo tanto los pastores deberían de pensar antes de dar una determinada información, si con esa información están ocasionando un sufrimiento y una angustia innecesarias. Estas son las únicas consideraciones en las que la actuación de la jerarquía eclesiástica ha sido desafortunada. Estoy, absolutamente, dispuesta al diálogo, defiendo criterios de salud pública y entiendo que ellos defiendan criterios pastorales. La diferencia es que yo defino mis criterios como de salud pública y lo que deseo es que ellos definan sus criterios como criterios Las Autonomías no nos han dicho que sea prioritario ampliar el número de abortos en la sanidad pública Nada ganarán las empresas farmacéuticas si el Estado no les puede pagar las facturas pastorales y que no mezclen una cosa y otra. Que, por lo tanto, quede a opción de cada persona seguir o no esas recomendaciones morales que desde la jerarquía de la Iglesia católica se hacen. -Otra cuestión polémica con la Iglesia es el aborto. El Gobierno se comprometió a ampliar su número en la red sanitaria pública, ¿se hará? -Los datos nos permiten decir que sucede algo que no es razonable: el altísimo porcentaje de abortos que han de desviarse hacia las clínicas privadas. A priori, no parece que haya razones para que el porcentaje de profesionales que argumentan objeción de conciencia en el sistema público sea tan superior en términos relativos al de los profesionales que objetan en el privado. Hay un problema de equidad y de organización de los servicios. ¿Tienen fechas para emprender esa reorganización? -En el Consejo Interterritorial damos prioridad a los temas y, de alguna manera, las Comunidades no nos han dicho que sea prioritario. -Durante los dos últimos meses existe un enconamiento en las relaciones entre usted y su antecesora Ana Pastor. ¿No cree que se perjudica la relación con las Autonomías? -Cuando me incorporé a este Ministerio dije que la transmisión de poderes había sido correcta. Es más, dije que tenía una buena opinión profesional de la anterior ministra. El tiempo no ha hecho variar mi opinión con respecto a la faceta profesional que tengo de Ana Pastor, pero sí he variado algo de opinión respecto a la política. Sólo por una razón: el diálogo en el Sistema Nacional de Salud debe ser entre instituciones y no entre partidos. La ministra anterior está convirtiendo este diálogo en un diálogo entre partidos, y una vez que nos encontramos en este terreno es muy difícil dialogar. Ese es el único reproche que yo quisiera hacerle, un reproche que me ha llevado a pensar que no estoy hablando con el consejero de Madrid o Castilla y León o de La Rioja, como habría sido mi deseo, sino que estoy tratando con un representante del PP. Es ahí donde está el problema, lo digo con sinceridad. Todos debemos hacer esfuerzos para aproximarnos al diálogo, pero ése es el problema; decir que se quiere un pacto y hacer de eso una herramienta de confrontación política. En esa tarea yo no soy la protagonista, lamento decirlo. Creemos que es posible autorizar la clonación terapéutica El Gobierno prevé presentar la próxima primavera al Parlamento un proyecto de Ley de Investigación en Biomedicina. El articulado podría autorizar la clonación terapéutica o transferencia nuclear, como ya hecho el Reino Unido. Elena Salgado lo dice claro: Creemos que es posible, en algún momento autorizarla, con absolutamente todos los controles Pero dicho esto, la ministra de Sanidad reitera que todavía no hemos tomado ninguna decisión, que corresponderá al Parlamento, aunque nos gustaría llegar con un texto (Ley de Investigación) lo suficientemente consensuado La posición de este Ministerio ha cambiado en apenas unos meses. A su llegada al Gobierno, Salgado dejó claro que no era una técnica necesaria, por el momento. Ahora el Ministerio se encuentra recabando opiniones de diversos foros, aunque reconoce que sólo cuenta con el apoyo de la comunidad científica y necesita el amparo de juristas y de la sociedad civil. La apuesta más clara del actual Ejecutivo es un cambio de posición respecto al Gobierno anterior, y manifestado con toda claridad en Naciones Unidas Salgado recuerda que hace unos años, con un gobierno del PP, España fue uno de los más firmes defensores de una resolución mediante la que se prohibía cualquier tipo de clonación, tanto reproductiva como terapéutica. Esa posición la hemos modificado Los argumentos del Ejecutivo socialista se mantienen en estar en contra de la clonación reproductiva. Pero respecto a la terapéutica- -añade Salgado- -debemos ser más prudentes. Defendemos que no tiene que haber una prohibición generalizada en un marco supranacional sino que sea cada país el que tome la decisión tras un debate social. Y ese debate lo estamos manteniendo