Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
30 Internacional SÁBADO 4 12 2004 ABC Unos 140 ex presos políticos padecen graves secuelas en Marruecos b Un informe será enviado a la Instancia Equidad y Reconciliación, encargada de aclarar lo ocurrido en el país magrebí durante los años de plomo LUIS DE VEGA. CORRESPONSAL RABAT. El Foro Justicia y Verdad (FJV) organización independiente de derechos humanos, anunció ayer en Marruecos la existencia de 140 antiguos presos políticos y secuestrados por el régimen marroquí que sufren graves problemas de salud. Se trata sólo de una de las caras amargas de los denostados años de plomo como se conoció a la época más dura del reinado de Hasan II, muerto en 1999 y padre del actual Rey alauí, Mohamed VI. En los últimos meses han fallecido 17 personas, víctimas de la tortura y los abusos del poder, según esta organización, que reclama ayuda oficial para realizar exámenes médicos a los que aún están vivos y facilitarles el acceso a tratamiento. El informe elaborado por el Foro será transferido a la Instancia Equidad y Reconciliación (IER) diseñada para intentar lavar la cara del país después de aquellos años oscuros. La IER, creada a instancia de Mohamed VI, ha sido considerada como un paso positivo abordado por el monarca para esclarecer los abusos de poder cometidos por su padre. Muchos consideran que esta medida no es suficiente. Otros, sin embargo, creen que para ser Marruecos no es un mal comienzo. Pedro Santana Lopes, primer ministro de Portugal, en una imagen reciente AP Portugal se instala en la crisis La salida de Barroso y su relevo por Santana Lopes, un trauma político de Sampaio hacia Santana Lopes, las medidas impopulares y las luchas intestinas entre los gobernantes, posibles detonantes de la situación BELÉN RODRIGO. CORRESPONSAL LISBOA. El anuncio de elecciones anticipadas ha llegado por sorpresa para la mayoría de los portugueses. Es momento de reflexiones y de buscar culpables de la delicada situación política que atraviesa el país vecino. Remitámonos a los hechos... En marzo de 2002 se formó un Gobierno de coalición entre el Partido Socialdemócrata (PSD) y el Partido Popular (CDS PP) con José Manuel Durao Barroso como primer ministro, tras unos comicios que fueron anticipados por la dimisión del socialista Antonio Guterres. Desde entonces y hasta el mes de julio pasado, las cosas parecían ir por buen camino. Portugal tuvo que apretarse el cinturón para cumplir el pacto de estabilidad impuesto desde b La desconfianza Audiciones públicas A mediados de este mes está previsto que empiecen las audiciones públicas de las víctimas de aquellas violaciones de derechos fundamentales. Marruecos quiere cerrar una serie de compensaciones para los afectados, pero en ningún caso se les permitirá dar el nombre de sus verdugos en caso de que lo conocieran. Los trabajos de la IER supondrán la apertura de procesos judiciales contra los responsables de aquellos abusos. Las audiciones de las víctimas se llevarán a cabo con presencia de periodistas y podrán ser retransmitidas por los medios de comunicación. De esta forma, el poder trata de reconciliarse con una parte importante de la sociedad marroquí que siente la necesidad de una recompensa por los daños sufridos. Estos tribunales se reunirán en distintas ciudades del país magrebí y en el Sáhara occidental, donde han tenido lugar muchos de los abusos. Forman parte de la IER antiguos presos, miembros de formaciones políticas, militantes de organizaciones de derechos humanos y otras personalidades del país. Bruselas y los ingresos generados por el turismo gracias a la Eurocopa de fútbol daban un gran impulso a la economía lusa. Y entre toda esta euforia apareció una bomba informativa: Durao Barroso fue propuesto como presidente de la Comisión Europea. Tener un portugués al frente de la nueva Europa de los Veinticinco es todo un orgullo para un país de 10 millones de habitantes. Pero junto al entusiasmo llegaron la confusión y la incógnita de quién sucedería a Barroso. Desde un primer momento sonó el nombre de Pedro Santana Lopes, entonces alcalde de Lisboa y vicepresidente de los socialdemócratas. Hombre con carisma y experiencia política, tenía ante sí el reto de ganarse la confianza de su partido y de los portugueses para poder ejercer el cargo. Independientemente de sus cualidades políticas, Santana Lopes es una de las figuras más mediáticas en la sociedad lusa. Tres matrimonios, cinco hijos y varios romances conocidos son un handicap para él, hombre que levanta pasiones y odios, y a quien los portu- gueses no se acostumbran a ver como jefe del Gobierno. Santana Lopes superó la primera prueba al lograr que el presidente de la República, Jorge Sampaio, aceptase su equipo de Gobierno y desistiese de la idea de convocar elecciones anticipadas. Unos comicios que acaba de anunciar sólo cuatro meses y medio después de la toma de posesión del Ejecutivo. Al intentar saber el por qué de esta nueva situación política se amontonan las respuestas, que son una suma de circunstancias y que empiezan con la desconfianza que Sampaio ha mostrado desde el principio hacia Santana Lopes. Trifulcas internas Las medidas impopulares no son normalmente bien aceptadas y este Gobierno continuó con los trabajos iniciados por sus antecesores en materias delicadas como la ley de la renta o la instalación de peajes en más carreteras. Mientras se intentaba dar continuidad política a un proyecto, comenzaron a aparecer heridas internas y fueron los problemas entre los propios gobernantes los que transmitieron al exterior una imagen de inestabilidad. Secretarios de Estado que conocían su cargo momentos antes de tomar posesión del mismo, traiciones dentro del propio partido, supuestas presiones mediáticas, intercambio de acusaciones... y todo lo que quedará entre bastidores. Hace una semana, el ex primer ministro Aníbal Cavaco Silva pedía en un artículo a los políticos competentes que apartasen a los incompetentes, con múltiples interpretaciones entre los agentes políticos. El domingo dimitía de forma inesperada el ministro de Juventud y Deporte, cuatro días después de asumir su cargo y con duras críticas a la gestión del Gobierno de Santana Lopes. La sorpresa del presidente B. R. LISBOA. Santana Lopes acudió el martes al Palacio de Belém para presentar a Jorge Sampaio el nombre del nuevo ministro de Juventud y Deporte, en un intento de cerrar una pequeña crisis Pero se encontró con la sorpresa de que el presidente no quiso escuchar el nombre porque había decidido ya disolver el Parlamento y convocar elecciones anticipadas. La decisión no tiene vuelta atrás y ahora el Ejecutivo está en funciones, como interino. El problema que ahora se plantea es que nadie está preparado para unas elecciones que se celebrarán posiblemente en febrero. El Gobierno de coalición ni siquiera ha decidido si acudir o no en listas conjuntas mientras que la oposición tiene como líder a José Sócrates, elegido secretario general hace apenas dos meses. Curioso es que el anterior líder del partido rosa, Ferro Rodrigues, dimitiese en julio pasado, decepcionado por la decisión de Sampaio de no convocar elecciones anticipadas.