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28 Internacional SÁBADO 4 12 2004 ABC PERFIL BERNARD KERIK Secretario de Seguridad Interior Hijo de una prostituta, Bernie es el ejemplo vivo del hombre que se gana un futuro con todo en contra Bush nombra ministro de Seguridad al jefe de Policía de Nueva York en el 11- S El simbolismo de las Torres Gemelas entra en el Gobierno federal b El secretario de Defensa, Donald Un pandillero reformado P. R. Rumsfeld, respondió ayer afirmativamente a la oferta del presidente George W. Bush de continuar al frente del Pentágono PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Tras utilizar la respuesta al 11- S como argumento principal de su campaña de reelección, el presidente Bush insertó ayer parte del simbolismo de las Torres Gemelas en la cúpula del Gobierno al nominar a Bernard B. Kerik- -máximo responsable policial de Nueva York con el alcalde Rudolph Giuliani- -para tomar las riendas del nuevo y gigantesco Departamento de Seguridad Interior, vacante tras la dimisión confirmada esta semana de su primer titular Tom Ridge. Kerik, que participó en la campaña de Bush, ha sido presentado por la Casa Blanca como un administrador de crisis con experiencia probada y capacidad para establecer claras de líneas de autoridad en el Departamento de Seguridad Interior, fruto de la mayor remodelación burocrática experimentada en Estados Unidos desde el final de la II Guerra Mundial y que ha servido para consolidar bajo una misma entidad a 22 agencias gubernamentales y 180.000 funcionarios. Bernard Kerik- -Bernie para sus amigos- -va a ser con gran diferencia el personaje más peculiar y colorista dentro de la creciente lista de ministros de la Administración Bush. Frente a un universo de familias bien y conexiones elitistas, él mismo ha explicado en su autobiografía que es hijo de una prostituta alcohólica que terminó siendo asesinada en la cama de su chulo. A los 16 años, este pandillero había aprendido demasiadas cosas malas y su intento de enderezarse en las filas del Ejército casi termina en desastre al ser destinado en Corea del Sur y dejar embarazada a una joven asiática. Con todas las papeletas para acabar mal en la vida, la biografía de Kerik ilustra todo lo que se puede lograr con determinación y disciplina. Alternando sus estudios universitarios por correspondencia con diversos trabajos (incluido especialista en seguridad de la Familia Real saudí) a los 30 años se convirtió en director de la mayor prisión local de Nueva Jersey. Pese a ganar la mitad, Kerik cumplió en 1986 el sueño de convertirse en agente de la Policía de Nueva York, departamento en el que subió escalones gradualmente hasta entrar en contacto con el ambicioso fiscal Rudolph Giuliani en 1993. Cuando Giuliani se convirtió en alcalde de la Gran Manzana, Kerik se encargó de poner orden en el violento sistema penitenciario de la ciudad. Ascendiendo en el año 2000 a comisionado del Departamento de Policía, puesto de responsabilidad donde le sorprendió el 11- S y que abandonó dos meses después. Tras participar en lucrativos negocios de consultoría privada, el año pasado fue destinado por la Administración Bush cuatro meses a Irak para participar en la organización de las fuerzas de seguridad locales. En la actualidad, barajaba la posibilidad de saltar a la política en su Nueva Jersey natal. Con su aspecto arquetípico de madero de película, calvo rapado y cinturón negro de artes marciales, Kerik ha demostrado entre otras cosas que para ser un buen policía hace falta tener mentalidad de pillo. Una vida de película El carismático responsable policial de Nueva York traerá a su cargo una apreciada firmeza telegénica. De hecho, la historia de su vida ya ha sido vendida a Hollywood. Al aceptar ayer su nominación, Bernard Kerik prometió al presidente que tanto la memoria de esas almas valientes así como los horrores que vi sufrir a nuestra orgullosa nación durante el 11- S me van a servir de recordatorios permanentes sobre la formidable responsabilidad que usted pone a mi cargo En su nuevo puesto, pendiente de la obligada confirmación del Senado, Kerik se enfrenta a un número sin fin de retos en materia de seguridad, incluidas la protección de infraestructuras estratégicas y la vigilancia de fronteras, así como las tareas de protección civil ante posibles ataques terroristas. Diversos especialistas coinciden en que el Departamento de Seguridad Interna tiene graves problemas de presupuesto y personal para cumplir con todas sus decisivas obligaciones. George Bush ha presentado a su nuevo fichaje ministerial como uno de los más consumados y efectivos líderes policiales en Estados Unidos que comprende las obligaciones impuestas sobre el gigante americano desde el 11- S. Bernard Kerik es famoso por haber criticado públicamente la falta de adecuadas subvenciones federales para la seguridad de las grandes ciudades de Estados Unidos, además de una Bernard Kerik, el self made man elegido por Bush para Seguridad EFE La Casa Blanca presenta a Kerik como un administrador de crisis con experiencia y capacidad probadas Llama la atención la baja voluntaria de John Danforth, embajador de EE. UU. ante Naciones Unidas peligrosa falta de comunicación entre FBI y fuerzas policiales locales. Entre quienes seguirán en su puesto tras la remodelación de la Administración Bush destaca el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, quien respondió ayer afirmativamente a la oferta del presidente para seguir al frente del Pentágono Dentro del goteo de bajas en los puestos con rango ministerial experimentado desde las elecciones del 2 de noviembre, en las últimas horas ha trascendido la dimisión del titular de Salud, Tommy Thompson. De cara a los próximos cuatro años, al éxodo gradual en el gobierno republicano se han sumado ocho de los quince ministros del Gabinete de Bush. Para ocupar la vacante en Salud Publica, el favorito es Mark McClellan, médico y abogado, responsable de la asistencia a la tercera edad y a los más pobres. Su hermano, Scott McClellan, es el jefe de Prensa de la Casa Blanca. Para cubrir la vacante en Agricultura tras la partida de la ministra Ann Veneman, Bush ha sorprendido con la nominación de Michael Johanns, gobernador de Nebraska al que se le suponía con aspiraciones de senador federal. Llama la atención la baja voluntaria de John Danforth, embajador ante Naciones Unidas, argumentando razones familiares. Su dimisión se produce sin haber cumplido seis meses en un puesto con rango ministerial. Este respetado ex senador republicano y reverendo episcopaliano- -cuyo nombre figuró como opción barajada para suceder a Colin Powell al frente del Departamento de Estado- -habría acumulado una creciente frustración con la rigidez burocrática y el juego multilateral de la ONU.