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4 Opinión SÁBADO 4 12 2004 ABC Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca Jefes de área: Jaime González (Opinión) Alberto Pérez (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Mayte Alcaraz (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Pablo Planas (Reportajes- corresponsal político) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA PRESIDENTE DE HONOR: DIRECTOR: Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Ignacio Sanz IGNACIO CAMACHO ETA ENVÍA EL MENSAJE DE SIEMPRE MENOS ACCIDENTES OS últimos datos sobre siniestralidad vial en España son alentadores, pues mejoran sensiblemente los obtenidos en el año pasado. A falta de los resultados de diciembre, en el año actual se han producido 429 víctimas mortales menos que en el mismo período del año anterior, es decir, un descenso del 11,7 por ciento. Las cifras distan de ser aceptables. Nuestra siniestralidad vial es aún superior a la de la mayoría de los países de nuestro entorno. No obstante, hacía décadas que no se obtenía una evolución tan favorable como la verificada este año. Las claves determinantes de esta mejoría se encuentran en el desarrollo de unas campañas de educación y concienciación ciudadana sostenidas en el tiempo y no limitadas y concentradas en determinados períodos estimados como más peligrosos, y también en el incremento, más del doble, de los controles de alcohol y de velocidad. Además, durante las últimas semanas, las recomendaciones de Tráfico se han centrado en la obligatoriedad del cinturón de seguridad, elemento que salva vidas y atenúa las consecuencias lesivas de los accidentes. Resulta evidente que las campañas sostenidas a través de los medios de comunicación, así como la multiplicación de avisos y advertencias en los paneles situados en autopistas y autovías, han rendido algunos beneficios. Sobre todo si van acompañadas de un incremento de los controles de alcoholemia y de velocidad. En estos ámbitos se han logrado éxitos. La asignatura pendiente sigue residiendo en los jóvenes, más reacios al cumplimiento de las normas y, por ello, víctimas mortales en una proporción superior a la media. El mayor factor de riesgo, además de la juventud, viene representado por la triple combinación de carreteras secundarias, nocturnidad y alcohol. El Gobierno ha aprobado también la implantación del sistema de carné por puntos que tan buenos efectos ha producido en otros países. Los conductores deberán adaptar sus hábitos y cumplir estrictamente las normas para no verse privados del permiso de circulación, lo que en principio debiera redundar en un descenso del número de accidentes. Con estas medidas, el Ejecutivo está consiguiendo bajar los índices de siniestralidad y de mortalidad. Vamos por el buen camino. Hay motivos para la esperanza, pero también para la cautela. No hay que bajar la guardia. Estamos además en el puente de la Constitución, uno de los períodos de mayor riesgo en las carreteras debido a las condiciones climáticas. La estrategia es conocida: educación, prevención, vigilancia y castigo. Sólo hace falta perseverar en ella. E TA reapareció ayer en Madrid, sembrando el caos y la confusión en una jornada socialmente significativa, al bloquear las vías de salida de la capital al comienzo de un largo puente Aunque, por fortuna, la acción múltiple ha causado daños limitados, queda demostrada una vez más la capacidad operativa de la banda terrorista para actuar de forma coordinada y eficaz. El mensaje inequívoco que transmiten los atentados es que, por si alguien tenía alguna duda, ETA sigue ahí. La lectura ciudadana se traduce en un resignado podía haber sido mucho peor pero también, a juicio de muchos ciudadanos, en un alarmante la próxima vez será mucho peor Conviene, pues, tomar buena nota de la advertencia y no bajar la guardia ni un milímetro ante la amenaza que, por desgracia, padece la sociedad española desde hace ya demasiado tiempo. El momento elegido tiene, sin duda, un significado específico. Los recientes éxitos policiales y la detención de dirigentes de máximo nivel, en un contexto de ilegalización del brazo político de la banda, exigen de los nuevos responsables algún tipo de actuación que refuerce la moral decaída de la izquierda abertzale. Se suma a ello la irresponsabilidad de quienes han jaleado la presencia de directivos de Egunkaria en el Congreso de los Diputados; como es notorio, en la lista de partidos implicados en la recepción se encuentran todos los que prestan apoyo parlamentario al Gobierno socialista. Más aún, ayer mismo reaparecía Xabier Arzalluz encabezando una concentración de apoyo a los ocho procesados por el caso del periódico abertzale, mientras recogían los co- rrespondientes autos de imputación ante la Audiencia Nacional. La circunstancia no ha podido ser más lamentable, aunque es evidente que ninguna ocasión es buena para mostrar apoyo a quienes utilizan las libertades para poner en cuestión a las propias instituciones democráticas. Las llamadas al diálogo por parte de algún destacado dirigente socialista y el espejismo, una vez más, de ofrecer una solución política al tema de ETA han quedado en entredicho. Hace años que los españoles somos conscientes de que sólo la firme y eficaz actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y la aplicación rigurosa de las leyes por los jueces y tribunales permiten atisbar una posibilidad razonable de terminar a medio plazo con la violencia terrorista. De ello deberían ser muy conscientes todas las fuerzas políticas. Las profecías voluntaristas y el lanzamiento de campanas al vuelo han sido una y otra vez desmentidos por la realidad. El Pacto Antiterrorista, cuya plena vigencia mantienen por fortuna los grandes partidos nacionales, ha sido y es un instrumento eficaz en la lucha contra los enemigos de la libertad. La ilegalización de Batasuna y sus epígonos y la práctica eliminación de la kale borroka son éxitos indiscutibles del sistema constitucional, que han fortalecido su legitimidad y han reforzado el ánimo de la gente de bien, al percibir que los partidos que hablan en nombre y por cuenta de los asesinos han sido expulsados de las instituciones reservadas a las personas honorables. Ésta es la única vía de actuación posible y por ella debe continuar sin desmayo la lucha del Estado de Derecho contra el terror totalitario. L FUEGO AMIGO L A filtración a un medio afín del seguro que tenía contratado el Ministerio de Defensa ha acabado volviéndose contra el Ejecutivo socialista, al conocerse que, desde 1991, la Presidencia de Gobierno tenía suscrito un seguro similar para el presidente y más de un centenar de altos cargos y funcionarios de La Moncloa. Esta emboscada al PP, con viaje de vuelta al PSOE, debería servir como lección definitiva para frenar nuevas incontinencias filtradoras, que están diseñadas para contraprogramar los problemas del Gobierno o para vivir a costa del anterior Ejecutivo. Parece que José Bono quiso, otra vez, cargar la cuenta de su predecesor, Federico Trillo, el día antes de su comparecencia parlamentaria y en una semana horribilis para el Ejecutivo, pero, al final, ha dejado al descubierto a la propia vicepresidencia del Gobierno. En el lenguaje militar, a esto se le llama fuego amigo La reacción de Fernández de la Vega no ha mejorado las cosas. Por un lado, ha rescindido el contrato por considerarlo lesivo al erario público, como si fuera un caso de despilfarro o malversa- ción endosable al Gobierno de González, pese a que se trata de una práctica habitual en las instituciones públicas. Por otro, ha buscado un chivo expiatorio, destituyendo a un prestigioso funcionario, de reconocida carrera administrativa en Gobiernos del PSOE y del PP, que renovó la póliza de seguro según venía haciéndose en los últimos trece años. No hay ejercicio alguno de transparencia en estas decisiones, sino, más bien, un intento de desviar los daños nada colaterales que la frustrada filtración de la póliza de seguro estaba ocasionando en la vicepresidencia del Gobierno. Entre desautorizar a Bono o cortar alguna cabeza sin culpa, Fernández de la Vega ha optado por esto último, sin poder impedir lo primero. En todo caso, el Gobierno tendría que ser consciente de que está abusando de la filtración como método de oposición a la oposición, vendiendo mercancía averiada, que algunos adquieren a ciegas, e induciendo a la opinión pública a engaños de corto alcance. La política de comunicación del Gobierno debería ser otra cosa más seria que la mera intoxicación.