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ABC SÁBADO 4 12 2004 La Tercera LA ONU Y LAMPEDUSA OFFI Annan recibió esta semana un informe supuestamente transcendental sobre la suspirada reforma de las Naciones Unidas. Lo encargó a un comite de prestigiosas personalidades de 16 países cuando el conflicto de Irak había propinado una bofetada al prestigio de la Organización y él se percató de que había que hacer algo para resucitarla. Annan, que vive su momento más bajo desde que fue elegido en 1997, lo someterá en los próximos meses a la Asamblea para su discusión dado que son los Estados quienes toman las decisiones, el secretario general es sólo el más alto funcionario de la Organización. Las recomendaciones son abundantes, unas cien, lo que en su glosa hará correr torrentes de tinta a diplomáticos e internacionalistas. Abordar la intervención preventiva tan defendida por la Administración estadounidense, no repudiada precisamente por Kerry en la campaña electoral, y, sin embargo, tan controvertida en el seno de la ONU a raíz de Irak, era inevitable. El texto hace una lectura multilateralista. Acepta la posibilidad de intervenir antes de que una amenaza latente se convierta en inmimente pero da a entender que el Consejo de Seguridad debe dar la luz verde para hacerlo. Hay un avance, pero la pregunta sigue ahí como en el 2003, ¿qué ocurre cuando Estados Unidos o Rusia o cualquier gran potencia cree amenazados sus intereses vitales y el Consejo está dividido? Trata en detalle, además, el informe del peligro real de la proliferación nuclear. Ya hay ocho Estados que tienen el armamento nuclear y otros treinta podrían tenerlo sin excesivas demoras. Concluye ominosamente que se acerca el momento en que la erosión del régimen nuclear sea irreversible y conduzca a una cascada de proliferación Aboga por un endurecimiento de las medidas contra los que incumplen sus compromisos nucleares y pide precavidamente que se mejoren los servicios sanitarios mundiales. Tambien aquí sigue flotando un interrogante. ¿Qué hace una potencia media cuando dos de sus vecinos tienen ostensible o presumiblemente el arma nuclear y la comunidad internacional no hace nada para desarmarlos? Para satisfacción de los cinco aristócratas de la ONU, el informe, como era de esperar, deja intacto el inmenso y antidemocrático poder con que cuentan Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña y Francia. Los llamados vencedores de la II Guerra Mundial se hicieron un traje a la medida al redactar la Carta de la ONU en San Francisco y siguen teniendo los mismos privilegios pasados casi 60 años y tres generaciones desde la contienda. La docilidad de la comunidad internacional a este respecto, en un mundo que ha cambiado tanto, es franciscana. El informe no cuestiona, ni en su letra pequeña, las dos prebendas inauditas que tienen estos cinco beati possedentes, el hecho de que son miembros permanentes del Consejo de Seguridad, es decir que están sentados en él sin engorrosas y problemáticas campañas electorales desde 1945, y el más escandaloso y más llamativamente elitista aún, el de que ellos, y sólo ellos, poseen el veto, es K La concesión del talismán del veto a más países resulta aberrante. Superado esto, a pesar de los mohínes reales o fingidos de los aspirantes no parece que veamos ningún provecho en que aflore una nueva galaxia de privilegiados en la ONU decir la capacidad de enervar la adopción de una decisión de los otros catorce miembros del Consejo (art. 27 de la Carta) lo que equivale a decir la de la totalidad de las naciones, por su voluntad soberana y sin dar explicaciones de ningún tipo. Las conclusiones pasan por alto este anacronismo irritante, no se menciona, pues, algo clamorosamente sentido en la ONU: la necesidad de que se elimine el veto tal como está concebido, que se reduzca su alcance etc... Que Estados Unidos pudieran vetar, ellos solitos frente a la opinión de los demás, la reelección de Boutros Ghali como secretario general o que la posibilidad del veto ruso hiciera a la comunidad internacional intervenir en Kosovo al margen de la ONU no parecen ser aldabonazos suficientes para reformar este privilegio obsoleto. Los Cinco respiran satisfechos, podían vetar cualquier rebaja en sus privilegios pero no hace falta parecer prepotentes, los reformistas no se atreven a proponerlo y no los colocan en una tesitura embarazosa. Respetando siempre a los grandes de la ONU, los redactores del Informe proponen una ampliación del Consejo que daría cabida en él a más miembros. Lo ampliarían a 24 con dos variantes, en la primera se daría entrada a 6 nuevos Permanentes sin veto y 3 electos por dos años y en la segunda se elegiría a 8 semipermanentes por períodos de cuatro años renovables. Para ello se tendrá en cuenta la aportación en su sentido más amplio de los diferentes países a la ONU (cuotas obligatorias y voluntarias, misiones de paz, defensa de los principios de la Organización etc... Un cínico podrá argumentar que se trata de un ejercicio lampedusiano, los grandes conservan su poder y entretienen con un pequeño ascenso a otros que podrían, hoy por hoy, tener la mismas pretensiones que aquéllos. El hecho es que los aspirantes a la nueva categoría de permanentes sin veto o semipermanentes patalearan en principio por no ser equiparados a los grandes pero se contentarán si consiguen el cambio de status. La elección de estos 6 u 8 agraciados será peliaguda por el poder que confiere. Entre los aspirantes hay dos, Japón y Alemania, que vienen bramando por su escaso peso político en la ONU (Alemania unida a España, Canadá, India y Brasil vale hoy en el Consejo menos que Francia. Lean de nuevo esta frase, es verdad) en relación a su aportación económica (19 por ciento y 9 5 por ciento) pero es doctrina aceptada que la Organización que cuida de la paz y el bienestar mundial, China lo recordaba el otro día, no se debe regir como una sociedad anónima. El Tercer Mundo alega, y tiene los votos, que será inadmisible que sólo entren países del rico Norte. Otras naciones, por su tamaño geográfico o humano, India, Brasil, también vienen llamando con vocación permanente a la puerta del Consejo desde hace tiempo. África se queja de que con 54 estados está infrarrepresentada. Se menciona a Nigeria y Sudáfrica pero ¿por qué se descartaría a Egipto y Argelia? La carrera hacia el sanedrín del círculo permanente en el Consejo de Seguridad se acelera. Los cuatro aspirantes más connotados, Japón, Brasil, Alemania e India parecen haber llegado a un acuerdo de promoción conjunta. Los nipones cuentan con la bendición de Estados Unidos, los alemanes con la de París. Los cabildeos aumentarán ahora dado que la reforma del Consejo eventualmente debe ser aprobada por dos tercios de los miembros (art. 109 de la Carta) Habrá promesas, retorcimientos de brazo etc... Lo normal entre grandes y pequeños en el circo internacional. España se ha opuesto siempre a que haya más permanentes. La concesión del talismán del veto a más países resulta aberrante. Superado esto, a pesar de los mohínes reales o fingidos de los aspirantes no parece que veamos ningún provecho en que aflore una nueva galaxia de privilegiados en la ONU. ¿Pueden Brasil, Nigeria o Alemania estar sentados permanentemente en el Consejo y Canadá, España o Egipto aspirar costosamente a hacerlo cada década? Yo no votaría por meter indefinidamente en la Liga de los Cinco aristócratas, ¿cómo sera el mundo en treinta años? a equipos de mi categoría mientras yo permanezco en Segunda. INOCENCIO ARIAS