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ABC VIERNES 3 12 2004 Espectáculos 71 BEN AFFLECK Actor He aprendido a no poner mi vida a disposición de los medios Ben Affleck, uno de los niños bonitos de Hollywood, reaparece en las pantallas con una comedia, Sobreviviendo a la Navidad Más le cuesta, parece, sobrevivir al acoso de los paparazzi TEXTO: ROSA GAMAZO OÑATE LOS ÁNGELES. Ben Affleck está harto. Harto de los cotilleos, harto de paparazzí, harto del mareo generalizado que ha protagonizado a raíz de su relación con Jenifer López. Y esa desesperación se le nota. A diferencia de otras veces, en que se mostraba simpático, comienza en esta ocasión la entrevista un tanto distante y a la defensiva. Lleva varios días de promoción y le han ametrallado a preguntas politicamente incorrectas sobre el estado actual de su corazón. Sin embargo, a medida que pasan los minutos, Affleck muestra su verdadero yo. Ahora estrena Sobreviviendo a la Navidad una comedia coprotagonizada por Christina Applegate y James Gandolfini. ¿Le gustan las Navidades? -Las utilizo como excusa para ver a mis amigos y mi familia en Boston. Allí me encuentro con mis amigos y en un bar nos ponemos al día de todos los cambios que ha experimentado cada uno durante el año. Quién se ha casado, quién se ha divorciado, quién ha tenido niños, etcétera. Es muy divertido. -En la película parece ser que elige mal a la novia que le conviene, pero acaba con la chica sencilla y honesta. ¿Nota alguna similitud con su vi- da real en estos dos últimos años? -Lo que he aprendido, a la fuerza, en estos dos últimos años ha sido que no debo volver a poner mi vida a disposición de los medios. Ha sido un error y he aprendido la lección. Estoy cansado de todo lo que ha salido sobre mí y de toda la sobreexposición que ha habido sobre mi persona. ¿Por qué cree que la prensa rosa anda tanto detrás de usted? -No tengo la menor idea. Soy un chico bastante normal. ¿Usted sabe la cantidad de actores que conozco que hacen de todo y no salen nunca en la prensa? En serio, no lo puedo entender. ¿Y cuál es su postura al respecto? ¿Ha intentado hacer algo para solucionarlo? -No sirve de nada hablar con las revistas y decirles que lo que escriben no es verdad, decirle a los paparazzi que por favor no me sigan. Es completamente inútil; de hecho, creo que hasta tiene el efecto contrario. Así que mi posición al respecto ahora mismo es que me importa un auténtico pito. Este tipo de gente es como la comida china del mundo, un producto de usar y tirar. Seguramente en su profesión pasa lo mismo; hay cotilleos, se habla de compañeros, está el listo o la lista de Ben Affleck, en una escena de Sobreviviendo a la Navidad turno que no hace bien su trabajo. El problema es que en su caso no sale en los periódicos. -Cambiando de tema. En la pasada campaña electoral se le vio en la Convención del Partido Demócrata. ¿Era importante para usted estar ahí? -Muy importante. Había mucho en juego. Este país, por desgracia o por fortuna, influye en la vida de otros mucho países. Lo más reciente que hemos visto ha sido los atentados en Madrid o la situación palestina de los últimos años. Es importante el diálogo y ha habido mucha falta de diálogo en este país en los últimos años. ¿Tiene intención de involucrarse en serio en política? -El problema con la política es que es un negocio sucio y vicioso, peor que Hollywood. Recientemente ha habido alguien en la Casa Blanca que ha admitido ingerir cocaína y conducir borracho, y aún no le ha pasado nada. ¿Se siente culpable por ganar tanto dinero? -Con toda la porquería que tengo que lidiar con los tabloides considero que no me pagan lo suficiente (risas) Pero creo que la gente que gana tanto como yo debe pagar los impuestos que se merece. ¿Le interesaría hacer cine independiente? -Es lo que más me interesa en estos momentos. El material suele ser mucho mejor. Tengo muy buenos recuerdos de mi época de películas como El indomable Will Hunting o El informador ¿Le gustaría trabajar con algún director europeo? -Me gusta mucho Pedro Almodóvar, y de Suramérica Alejandro Iñarritu y Fernando Meirelles, al que considero un genio. Sobreviviendo a la Navidad El turrón más caro (y malo) del mundo FEDERICO MARÍN BELLÓN ¿Hacen falta más películas sobre la Navidad? Si son como esta comedia, desde luego que no. Sólo el espíritu de estas fiestas y el olor a reno quemado impiden calificarla como merece. Asombra que un punto de partida tan parecido al de Familia la magnífica ópera prima de Fernando León, ofrezca tan pocos estímulos tras pasar por las manazas de un carnicero, con perdón para los de verdad. Ben Affleck es un estúpido millonario al que sólo se le ocurre alquilar una familia cuando una pelea con su novia está a punto de hacerle pasar las jornadas entrañables por antonomasia sin un solo cerebro en casa. 250.000 dólares tienen la culpa de que Gandolfini y los suyos acepten seme- Director: Mike Mitchell Intérpretes: Ben Affleck, James Gandolfini, Christina Applegate, Catherine O Hara, Bill Macy, David Selby Nacionalidad: EE. UU, 2004 Duración: 91 minutos Calificación: jante compañía en un entorno tan poco hogareño, aunque con una hija, Christina Applegate, en edad de merecer. En efecto, el turrón le sale al ex novio de Jennifer López a precio de angula tuerta, las más difíciles de encontrar en el mercado, pero el ganador de un Oscar, marca registrada, podrá descubrir que todo lo que se puede comprar con dinero no vale nada, algo que saben en algunas regio- nes del Planeta desde hace décadas. La película, pese a todo, consigue un mínimo interés cuando la familia entera debe fingir ante la novia de Ben Affleck, que se presenta con todo el equipo en el momento más oportunamente inadecuado. La cosa se anima no sólo por la sucesión de equívocos que marca la tradición, sino porque el padre de la chica no es otro que David Selby, el legendario Richard Channing de Falcon Crest En su caso, se entiende el intento de reciclarse aunque sea en una producción tan ridícula, algo más complejo de comprender para el jefe de los Soprano, James Gandolfini, salvo que definitivamente se haya apuntado al programa de protección de testigos.