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68 Espectáculos VIERNES 3 12 2004 ABC VIERNES DE ESTRENO Una Navidad de locos Los chicos del coro Turrón blando pero seguro J. C. Notas de la infancia F. M. B. Sin que sirva de precedente, empecemos la casa por el recado (poner la moraleja daría lugar a equívocos encima clasistas) no importa si eres rojo, sodomita o votas al candidato independiente; en Estados Unidos, el peor pecado y estigma social es negarse a celebrar en familia y vecindario los fastos navideños. Tal es el runrún- villancico que mantiene esta película (tan incorrecta que está basada en un espumillón de John Grisham) pergeñada por dos iconos tan de temporada como el actor Tim Allen y el productor Chris Columbus, a los que se les advierte cierto aire revanchista regando de zumo de hiel el muérdago. Aunque tampoco hay que pasarse, sobre todo considerando que el argumento es tan complicado como el mecanismo de un polvorón: a pesar del pressing de su pijotero barrio, un matrimonio decide largarse de crucero para hacerle la tangente a la Navidad, pero todo cambia cuando su hija vuelve a casa por ídem. Menos temible y ñoña de lo esperado (y eso que una de sus subtramas incluye una enferma terminal y otra un misterioso anciano con tufillo capriano y con todas las claves, sostenes y palillos para interesar al público grande y pequeño, la película se anima con las figuritas periféricas del belén, empezando por un crispado, coronillado y homersimpsoniano Dan Aykroyd asumiendo su papel de cómo sería Bill Murray si no se hubiese cruzado con Burton, Anderson, Coppola, etcétera un Cheech Marin como poli de aeropuerto que recibe con una sonrisa al novio sudamericano de la niña de turno ¡y Tim Allen y Jamie Lee Curtis Director: Joe Roth Intérpretes: Tim Allen, Jamie Lee Curtis, Dan Aykroyd, Cheech Marin. Duración: 90 minutos. Nacionalidad: EE. UU. 2004 Calificación: ni siquiera le propina un mísero cacheo! Como le pillen los de Inmigración a él también... y, en plan reinona, una Jamie Lee Curtis ya mayor pero igual de chillona que en los viejos tiempos de Halloween aunque ahora el terror sea diferente mas complementario. Algún gag físico ucraniano y el impepinable barniz pacífico y armónico completan este mazapán del tiempo para engullirlo con perdices y, con buena voluntad, ser felices. No hay tema más universal que la infancia ni arte más sublime que la música. Christophe Barratier se aferra al recuerdo de ambas para encontrar la inspiración de una primera película hermosísima, sin la pretensión de repetir los pasos sagrados de Louis Malle en Au revoir les enfants pero con la enorme ambición de convertir al espectador en una persona mejor. Un profesor de música en paro encuentra trabajo en uno de esos atroces internados de reeducación infantil, que tiene el revelador nombre de El fondo del estanque, en los fríos años que siguieron a la guerra que partió el último siglo. La flexible inteligencia del viejo músico fracasado- -sobresaliente Gérard Jugnot- -le permite esquivar el choque frontal con el despótico director de la institución (y los zarpazos de las pequeñas fieras) Poco a poco, como una nota suspendida en la noche, Director: Christophe Barratier Intérpretes: Gérard Jugnot, François Berléand, Kad Merad, Marie Bunel Nacionalidad: Francia- Suiza, 2004 Duración: 95 minutos Calificación: la armonía de los nuevos métodos penetra en las oxidadas conciencias de los residentes. Su entrega consigue el milagro y la película, sin estridencias, llena el vacío que todos sentimos alguna vez en los años terribles y mágicos del aprendizaje. Barratier no apela al falso brillo que proporciona el barniz de la nostalgia ni zanja cuentas pendientes con el pasado. Es difícil imaginar mayor humildad en su discurso, que prefiere limitar su alcance a alzar la voz o revestirla de impurezas. A paso tranquilo, sin perder el compás con el inflexible diapasón de la verdad, el joven director nos deja una pequeña maravilla, que merece la pena escuchar.