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ABC VIERNES 3 12 2004 Espectáculos 67 Polar Express Lujoso tren de vida JAVIER CORTIJO Si hace unos años ese Pitagorín más harrypotteriano que peterpanesco (al contrario que su eterno rival de pupitre, el empollón número 1 Spielberg) que es Robert Zemeckis reinventó la tradición mixta del cine de animación ensamblado con actores de carne y hueso en ¿Quién engañó a Roger Rabbitt? ahora ha dado un paso de laboratorio más fundiéndolos directamente en un todo orgánico Pasando de puntillas por disquisiciones casi deontológicas sobre los límites naturales del género ¿tiene algún sentido la fotocopia virtual de un actor real, exceptuando el capricho, la machada técnica o ver cómo lucen sus rasgos en la piel de un crío de ocho años? Polar Express logra algo tan extraño e ingrávido como, en palabras de Steve Starkey, mano derecha de Zemeckis, reproducir el estado de duermevela esa mágica e irreal tierra de nadie entre el sueño y el despertar que más de uno (incluso escritores como Prada, si no recordamos mal) utiliza para su cita a ciegas con las musas venideras o los duendecillos del pasado. Y lo hace tirando de chequera- -el romanticismo llega justamente hasta la puerta del banco- a razón de millón de euros el minuto y con la tesorería general del maestro Ken Ralston, Director: Robert Zemeckis Intérpretes: Tom Hanks, Michael Jeter, Peter Scolari, Nona Gaye Duración: 90 minutos Nacionalidad: EE. UU. 2004 Calificación: Zemeckis dota al viaje de unas cuantas paradas no sólo técnicas, con un guión sin descarrilamientos y unos secundarios con carácter lo que garantiza algunas de las secuencias más asombrosas e insólitas de la historia del género, como esa alucinante y desbocada montaña rusa o la majestuosa llegada al Polo. Sin embargo, y quizá contra pronóstico, Polar Express es abusadora pirotecnia I+ D y bastante más, ya que Zemeckis dota al viaje de unas cuantas paradas no sólo técnicas, con un guión sin descarrilamientos, unos highlights medidos, unos secundarios con carácter (ese fantasmal mendigo que casi es la mejor interpretación de las cinco de Tom Hanks) y no pocas cornadas de traviesa imaginación, como la secuencia de las tripas del emporio de Santa Claus, convirtiéndole en un Gran Hermano que vigila a los niños de forma casi macabra, y nada de leer entre líneas. Volviendo al único bache en el camino- -que es, curiosamente, su principal gancho mediático- sólo nos bajamos del vagón en marcha ante proezas tan antinaturales como esa escena bailarina de la máquina de chocolate o la acartonada expresión facial del Hanks revisor Pegas que, naturalmente, la lente infantil (para Scrooges ya estamos nosotros) borrará de un soplido, quedándose con el sabroso bistec de una película tan grande y grandilocuente que, a veces, asusta. Me considero un actor disciplinado, y nunca quiero llegar a un plató sin una idea específica de lo que quiero hacer No sé qué tipo de películas me hacen reír. Es como tratar de describir el sabor de la pimienta de la vida cuando perdemos esa fe, esa ilusión. El protagonista de Polar Express aun sigue percibiendo la paz y la joya de vivir la navidad. ¿Cual es su concepto de la navidad? -Es importante seguir creyendo en la humanidad y en la paz como concepto, eso es lo que yo creo. ¿Piensa volver a dirigir? -Bueno, prefiero ser actor, el director trabaja demasiado (risas) No, en serio, creo que cada director debería actuar para darse cuenta de lo que significa ser actor y tener ese sentido de conjunto, que a veces les falta a algunos directores. También creo que todos los actores deberían dirigir alguna vez para darse cuenta de lo difícil que es trabajar con personas que no se saben el papel, que llegan tarde, que no tienen ni la más mínima idea de lo que va su trabajo, o que no tienen respeto por sus compañeros. -Entonces, ¿se considera usted disciplinado? -Sí, siempre he creído que soy muy disciplinado y ahora me doy cuenta- -después de dirigir- -de la cantidad de trabajo que se desarrolla dentro de la cabeza de los actores. Por eso nunca quiero llegar a un plató en el que estoy trabajando sin una idea muy específica de lo que quiero hacer o de lo que el director busca. ¿Qué es lo que hace reír a un hombre tan acostumbrado a la comedia? -No sé cómo contestar esa pregunta. Describe el sabor de la pimienta Sería difícil, ¿verdad? Cuando era pequeño, la película que más me gustaba, que me hacía reír y pasármelo bomba era ¡Qué noche la de aquel día! de Richard Lester. Me hacía sentir bien, sus diálogos eran excelentes, la dirección maravillosa, muy excitante, sorprendente. Eso sería quizás mi tipo de humor, pero la verdad es que no pienso mucho en ello. ¿Conoce usted algo de cine español? -Precisamente el otro día vi una de esas películas que resultan difíciles de olvidar: Mar adentro La protagoniza Javier Bardem, y es algo increíble. Al principio piensas: Uf, qué rollo, la historia de un tipo parapléjico que quiere suicidarse, esto va a ser insufrible Pero cuando acaba te das cuenta de que es lo contrario, es una de las historias más poderosas que he visto en mi vida. Mataría por ser tan bueno como Bardem en esa película. Zemeckis, el reinventor T. G. A Robert Zemeckis se le podrán obviar muchos meritos, pero uno de los que le reconocen incluso sus detractores es su capacidad para reinventar las posibilidades del cine con cada nueva película. Realmente, y echando la vista atrás, Quién engañó a Roger Rabitt fue un desafío de complejidad mucho mayor que Polar Express -dice Zemeckis- pero lo cierto es que esta última ha sido un proceso largo y doloroso Tom Hanks interpreta cinco papeles distintos en la película, pero el director afirma que fue Tom quien me convenció a mí para sumarme al proyecto y no al revés Sobre la utilización del performance capture como técnica de filmación de la película, Zemeckis lo tiene muy claro: Cuando hablamos con Chris (Van Allsburg, autor del libro) vimos que era imposible hacer esto con actores de carne y hueso y en imagen real. Era imposible hacerlo por menos de 300 millones de dólares, así que probamos a desarrollar algo nuevo que nos convenciera. Así de simple El director de Forrest Gump cree que esta técnica va a cambiar por completo la manera de concebir el cine: Con esto logras saltarte cualquier obstáculo. Meryl Streep, por ejemplo, podría interpretar a Abraham Lincoln El perfomance capture es un sistema de procesamiento de imágenes que funciona en diversas etapas: primero, el actor rueda las secuencias en imagen real, con una serie de sensores adheridos a la piel. Estos procesan la información sobre el movimiento del intérprete y lo envían a una serie de ordenadores. Finalmente estos datos se manipulan para crear una imagen concreta, basada en el rodaje pero totalmente distinto (los colores y las texturas son modificadas)