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ABC VIERNES 3 12 2004 Cultura 61 EL CERVANTES, PARA UN ESPÍRITU LIBRE LA ESCRITURA DESATADA JOSÉ MARÍA POZUELO YVANCOS uando Juan Benet afirmó que el abandono de la novela por parte de Sánchez Ferlosio era uno de los más desgraciados sucesos que le habían ocurrido a la literatura española, desconocía el portentoso vigor que iba a adquirir la obra ensayística del nuevo premio Cervantes. En el capítulo 47 del primer Quijote, el canónigo de Toledo había hablado de la novela como escritura desatada que da lugar a que el autor pueda mostrarse épico, lírico, trágico, cómico, con todas aquellas partes que encierran en sí las dulcísimas y agradables ciencias de la poesía y la oratoria El lector de la última de las novelas de Ferlosio, la titulada El testimonio de Yarfoz (1986) pudo ver que su formidable prosa (quizá no haya sintaxis y ritmo de la prosa más perfecta en español que la que se da en esa novela de Ferlosio) se ponía la servicio de una escritura desatada, porque había allí historia, hidráulica, documentos, ficción, reflexiones sobre diversos asuntos y un mundo entre fantástico y real. Este escritor estaba buscando la escritura total. Ferlosio acabó con la ficción novelesca, porque se le había quedado pequeña. No por déficit suyo, sino al contrario, por sobreabundancia de su nuevo proyecto literario, que necesitaba todas las artes de la poesía y la oratoria. Las adoptó a partir de los que llama pecios en los que vierte poemas, en verso o en prosa, reflexiones y argumentos. Puede verse ya ese nuevo giro en su libro Las semanas del jardín (1974) Ferlosio fraguó allí su talento a través de tres formas que solamente la convención nos hace denominar ensayo, pero que también sobrepasan ese C género: el artículo, la reflexión ensayística propiamente dicha, y ese pecio que nutrió el libro posterior, titulado Vendrán más años malos y nos harán más ciegos (1993) con el que obtuvo el premio Nacional de Ensayo. En 1992 Sánchez Ferlosio publicó su obra anterior de articulista en los dos volúmenes del libro titulado Ensayos y artículos Allí reunió los libros La homilía del ratón Campo de Marte y Mientras no cambien los dioses nada habrá cambiado Los posteriores compendios, como el titulado El alma y la vergüenza (2000) continúan sus temas predilectos: la guerra como derivado de la confluencia de la lógica del capitalismo y del nacionalismo de Estado, que dio origen al ensayo posterior La hija de la guerra y madre de la patria (2002) Otro libro reciente, el titulado Non olet (2003) feroz y lúcida crítica de las formas que adopta la cultura del dios dinero, tema que vincula con pertinencia a la llamada con toda propiedad sociedad del conEl escritor, en Barcelona en 1956 sumo, que impregna la cultura contemporánea y donde el discurso político, el económico y los medios Ahora que el tiempo nos de comunicación precipitan su común doxa dejó sin maestros, menos Cuando leo los ensayos de Sánchez Ferlosio pienso en lo inútil que acabamal que vino al ensayo ría resultando a la larga la crítica que este irreductible rebelde Adorno, en su diseño del género ensayo, hizo entre líneas a la propuesta de de muchas causas, con El alma y las formas de G. Lukács. Porque Ferlosio ha ideado un ensayiscuya lectura nos hacemos mo que reúne tanto las formas de organicidad poemática, de escritura de más libres un yo ejecutivo en su forma, en la que pensaba Luckács (y que encuentra en los pecios ferlosianos una forma feliz, necesaria) y la poderosa estructura argumentativa que pedía Adorno como crítica de la cultura. Quizá la explicación de esa síntesis no haya que buscarla en otro lugar que en las que considero sus dos instrumentos clave: la retórica argumentativa, y la crítica del lenguaje. Ferlosio es uno de los pocos intelectuales para los que este término no es excedentario, porque practican el intus legere la lectura por dentro. Y para esa lectura se sirve de los dos procedimientos fundamentales de la retórica: el argumentum esto es la estructura deductiva, y el exemplum su paralelo inductivo. Pero la poderosa razón argumentativa y ejemplar de Ferlosio se aplica como razón lingüística. Todo está en el lenguaje, especialmente la ideología, que es lo que queda oculto cuando el lenguaje se ha naturalizado. Lo que Ferlosio suele hacer, y es lo que provoca una admiración al lector de sus ensayos, es un prodigioso desmontaje de la lógica y el sistema que se halla oculto tras las ideologías de la modernidad, del progreso, de la ciencia, del poder. Aunque leyendo su poderosa retórica uno piensa en Sócrates y no en Cratilo. Ahora que el tiempo nos dejó sin maestros, menos mal que vino al ensayo este libérrimo, sarcástico fustigador, irreductible rebelde de muchas causas, con cuya lectura nos hacemos más libres. Dijo don Quijote: La libertad, Sancho, es uno de los más preciados dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mal encubre (Quijote, II, 58) También por eso Ferlosio es un buen Cervantes