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56 VIERNES 3 12 2004 ABC Cultura y espectáculos RAFAEL SÁNCHEZ FERLOSIO Premio Cervantes 2004 La libertad no quiere decir nada Mañana cumple 77 años este espíritu tímido, irónico, sutil, locuaz, sabio, libre, incisivo, generoso, sublime, feroz, polémico y tierno llamado Rafael Sánchez Ferlosio. Ayer cumplió con Cervantes, un premio del que espera que aliente a leer todos mis rollos, que son muy pesados dice el articulista de ABC TEXTO: ANTONIO ASTORGA FOTO: ÁNGEL DE ANTONIO MADRID. Rafael Sánchez Ferlosio no es un ser huraño (que huye y se esconde de las gentes) lleva dentro de sí a uno de los seres más sensibles y entrañables que uno pueda encontrar. Ayer no huyó de los periodistas; es más, los agasajó con exquisita generosidad. Pocos saben que en la portería está su refugio para escribir: ¡Pero ahí no entra nadie! Es el sancta sanctorum del escritor. Su esposa, Demetria, una mujer encantadora, ordenaba el fabuloso ajetreo de periodistas que iban a alterar la paz en el hogar de los Ferlosio. Atendía las llamadas telefónicas- es que aquí casi nunca llama nadie se sorprende don Rafael- -y organizaba la tourneé de radios y televisiones. Cuando Sánchez Ferlosio se disponía a pasar la tarde escribiendo, una llamada del Ministerio le agobió le acababan de conceder el premio Cervantes. Le entró agorafobia pánico terror ¿Le enorgullece el premio? -No sé lo que es tener orgullo. Me parece bien este premio, porque ayuda a que los libros se lean. ¿Cree que en usted se reconoce a esa olvidada y maravillosa generación de los niños de la guerra de la que habla Miguel Delibes en España 1936- 1950: Muerte y resurrección de la novela El grupo de Ignacio Aldecoa, Josefina Rodríguez, José María de Quinto, Jesús Fernández Santos, Medardo Fraile, Carmen Martín Gaite, usted... -Yo tenía mis rasgos, pero eso de las llamadas generaciones es un redondeo que se hace con personas que han nacido en torno a la misma época. Es un Ortegajo A Carmen Martín Gaite, que fue mi primera mujer, se le ocurrió esa palabra del Ortegajo para hablar de generaciones. Yo se la he robado a ella. La utilizo para referirme a las citas de Ortega. Ana María Martín Gaite, hermana de Carmen, me ha llamado llorando, emocionada. Tengo que hablar con ella. Demetria, tenemos que llamar a Ana María. ¿Qué le ha dicho la ministra? -Que muchas enhorabuenas. ¿Y usted qué le ha respondido? -Pues que muchas gracias. ¿Y qué le dice Cervantes? -De Cervantes tengo bastante escrito. Cosas publicadas y anotadas. Lo guardo para el discurso en Alcalá. ¿Para qué sirve un premio así? -Lo que más me interesa de este premio es que aliente a leer todos mis rollos, que los hay muy pesados. Yo no soy un best- seller yo soy un worstsellers (worst significa en inglés peor) en el sentido de que no vendo nada. En estos momentos me interesa más que lean mis cositas. ¿Qué cositas? -Siempre me ha gustado que se leyeran aquellas cosas dignas de decirse. Tengo un ensayo sobre la lengua, titulado Glosas castellanas incluidas en mi libro El alma y la vergüenza Es uno de los textos que más satisfacción me ha dado. Hay también un relato que me gustó mucho cuando lo terminé. Se trata de un cuento de dos folios y medio que lleva por título El reincidente -Este verano reincidió usted regresando a la literatura con un relato publicado en Blanco y Negro Cultural titulado Carta de provincias Estaba dedicado a Miguel Delibes, que le incitó a volver. -Sí, quería terminar un cuentecito que tenía empezado y se lo quería dedicar a Miguel Delibes, una persona a la que siempre estimé, aunque con él he tenido muy poca relación. -Las cinco personas que han avalado su candidatura al Cervantes han sido Miguel Delibes, Fernando Savater, José Jiménez Lozano, Gonzalo Rojas y Javier Cercas, autor de Soldados de Salamina novela que trata sobre su padre, Rafael Sánchez Mazas. ¿Es, tal vez, una forma de agradecimiento o descargo de conciencia de Cercas por haber utilizado a su progenitor en esa obra de tanto éxito? -Hombre, Cercas tuvo la gentileza de mandarme mecanografiado el original de su obra, pero no leo novelas, porque me aburren. Y la de Cercas tampoco la he leído, ni he visto la película. En cierta ocasión me pidió permiso para venir a verme. Yo le dije que sí, pero sin interrogatorios le apunté. El escritor, ayer en su casa de Madrid, tras conocer la noticia