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54 Sociedad VIERNES 3 12 2004 ABC Ciencia El Mediterráneo sufrió en el pasado abruptos cambios climáticos ABC MADRID. Un equipo de las Universidades de Barcelona, Salamanca y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha confirmado que en los teóricamente estables periodos interglaciales, como el que vive la Tierra en la actualidad, las temperaturas de la superficie del mar Mediterráneo occidental experimentan cambios abruptos. En un estudio que publica hoy Science este grupo detalla los resultados de su análisis sobre la evolución natural de las temperaturas en las aguas superficiales del Mediterráneo a lo largo de los últimos 250.000 años, una tarea que fue posible con el estudio de sedimentos obtenidos en perforaciones de los fondos del Mar de Alborán. Los resultados de esas pesquisas indican que hace de 230.000 a 130.000 años, cuando tuvo lugar el último periodo interglacial, se produjeron alteraciones repentinas de temperaturas en el Mediterráneo, lo que produjo cambios climáticos en la Península Ibérica. Los episodios de rápido calentamiento fueron más frecuentes que los de enfriamiento durante el periodo interglacial (desde hace 230.009 a 130.000 años atrás) Los periodos de temperaturas calientes también fueron más largos en las aguas del Mar Mediterrráneo que bañan nuestras costas. Las variaciones medias de calentamiento y enfriamiento eran generalmente de 2,5 a 5 grados centígrados cada mil años. No obstante, en algunos casos la temperatura de la superficie del mar llegó a subir 10 grados en mil años. Esas alteraciones están relacionadas con invasiones de aguas subpolares del Océano Atlántico y variaciones en la intensidad de la corriente del Golfo. Los científicos australianos que descubrieron los fósiles de una nueva especie humana en la isla de Flores han denunciado el traslado del cráneo y de otros restos al laboratorio de un investigador indonesio, conocido por su resistencia a ceder la importante colección de fósiles que custodia La segunda desaparición del pequeño Hombre de Flores TEXTO: A. A. C. MADRID. Los científicos australianos que anunciaron en octubre el descubrimiento del Hombre de Flores una especie de humanos diminutos que desapareció hace 18.000 años, se han llevado una sorpresa mayúscula al comprobar que el espectacular cráneo y otros fósiles encontrados en la remota isla de Flores están en manos de un paleontólogo de Yakarta que no forma parte del equipo original de investigación. El incidente salió a la luz cuando Richard Roberts, de la Universidad de Wollongong y codescubridor del Homo floresiensis se dirigió al Centro de Arqueología de Yakarta, donde trabajan los científicos indonesios que colaboraron en el hallazgo. Se suponía que allí estaba custodiado el cráneo, pero cuando Roberts comunicó que lo necesitaba para intentar aislar ADN de los dientes se enteró que el fósil estaba en la Universidad Gadjah Mada, donde trabaja el más conocido paleontólogo de ese país asiático, Teuku Jacob. La sorpresa de Roberts fue aún mayor porque Jacob había cuestiondo públicamente el descubrimiento. En opinión de ese científico indonesio, el cráneo es de una población de Homo sapiens enanos, que tenían el cerebro del tamaño de un pomelo a causa de una microcefalia congénita. Celoso custodio de fósiles Discípulo del célebre antropólogo alemán von Koenigswald, Teuku Jacob, de 72 años, es el guardián de la colección más importante de fósiles humanos del sureste asiático, restos que sólo en ocasiones contadas ha cedido por espacios muy cortos, nunca para un análisis detallado. Esa reputación ha hecho temblar ahora a buena parte de la comunidad científica internacional. Muchos piensan que podría suceder lo mismo con el cráneo de la isla de Flores. Chris Stringer, del Museo de Historia Natural de Londres, dice que los futuros estudios sobre el Homo floresiensis están claramente amenazados. Más categórico y pesimista es uno de sus codescubridores, Peter Brown, de la Universidad australiana de Nueva Inglaterra: Dudo de que ese material pueda ser estudiado de nuevo Lo cierto es que el polémico guardián del cráneo de Flores asegura que solicitó de forma oficial el traslado de esos restos humanos para analizarlos en su laboratorio, una petición que autorizó Radien Soejono, investigador del Centro de Arqueología de Yakarta y miembro del equipo indonesio- australiano que descubrió los restos. Tras estallar la polémica científica, Soejono declaró que no sabe cuándo Jacob devolverá el cráneo, pero aseguró que El profesor Teuku Jacob tiene ahora en su poder el cráneo del nuevo homínido AFP Guardado en un cajón Hasta su traslado a la Universidad Gadjah Mada, el cráneo del Hombre de Flores estuvo almacenado durante un tiempo en un cajón de un centro gubernamental de Yakarta, según Thomas Sutikna, el primer científico que vio ese fabuloso fósil en una cueva. La falta de medidas de protección se explica por la ausencia de fondos públicos y una normativa inadecuada en ese país, explicó ese investigador. En la Universidad Gadjah Mada, sede de una importante colección de fósiles, la seguridad es superior. Sin embargo, los científicos occidentales temen que ya no podrán estudiar el cráneo. no piensa presionarlo: Jacob es un científico experimentado aseguró. El supuesto villano de esta historia aseguró a la revista Science que espera haber completado su estudio antes de final de año. Jacob agregó que el destino final de los fósiles es una decisión que deberá tomar el Centro de Arqueología de Yakarta, aunque desli- Inestabilidades futuras El trabajo forma parte de la tesis doctoral de Belén Martrat y ha sido dirigido por Joan Grimalt, ambos pertenecientes al Instituto de Investigaciones Químicas y Ambientales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Barcelona. Grimalt dijo ayer en declaraciones a Europa Press que, a nivel práctico, lo que dice el estudio es que no podemos confiar en que el clima de la Tierra será en el futuro próximo tan estable como ha sido hasta ahora Grimalt puntualizó que este futuro próximo en términos geológicos abarca los próximos cinco mil años. El estudio tienen importantes implicaciones para la comprensión del cambio climático y sus potenciales consecuencias para la Península Ibérica. Los investigadores hallaron fósiles de vegetales de nuestra península, que documentan ciclos de desertificación. zó la idea de que en su laboratorio estarían mucho más seguros Los medios de comunicación australianos han incidido en que el acuerdo de cesión de los fósiles entre Seojono y Jacob, antiguos colaboradores, fue un pacto privado que no se comunicó al director del Centro de Arqueología de Yakarta, Tony Djubiantono. Los científicos australianos subrayan también que en el acuerdo de colaboración suscrito por las Universidades de Nueva Inglaterra y el Centro Indonesia de Arqueología se impedía la cesión de los fósiles descubiertos sin el consentimiento de ambas partes. La gran pregunta que se hacen ahora muchos investigadores occidentales es si, en manos de Teuku Jacob, el Hombre de Flores extinguido hace unos 18.000 años por una erupción volcánica en esa isla, volverá a desaparecer por segunda vez, esta vez recluido en las cámaras frigoríficas del laboratorio donde el discípulo de von Koenigswald guarda los restos de otros homínidos asiáticos que son fundamentales para entender un capítulo de la evolución humana.