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26 Internacional VIERNES 3 12 2004 ABC Sharón, la mejor baza de los palestinos J. C. JERUSALÉN. Hosni Mubarak ha caído rendido, sin aviso previo, ante el embrujo destilado desde Tel Aviv por Ariel Sharón. El primer ministro hebreo se entrevistó el miércoles con el jefe de la diplomacia egipcia, con quien abordó las cuestiones más peliagudas para intentar recuperar el proceso de paz. Ayer, el canciller egipcio se reunió de vuelta con su presidente y le transmitió mensajes, parece que convincentes, de su interlocutor israelí. Así, Mubarak llegó a calificar a Ariel Sharón como la mejor baza de los palestinos para la paz Si los palestinos no son capaces de cerrar su transición hacia la democracia con Ariel Sharón en el poder será muy difícil lograr progreso alguno hacia la paz. Sharón es capaz de luchar por la paz, es capaz de presentar soluciones para la paz, desea la paz. Sólo pide una cosa: el final de los atentados. Debemos dárselo entre todos dijo el rais egipcio. Y en Ramala, Yaser Arafat se revolvía en su tumba. El primer ministro Ariel Sharón, a su llegada ayer a una rueda de prensa celebrada en Tel Aviv EPA Palestinos e israelíes comparten, amén de la sangre derramada, crisis políticas Sharón quiere reconstruir su Gobierno con los laboristas y los religiosos b Diez candidatos, entre ellos Abu Mazen y Marwán Barghuti, concurrirán a las presidenciales del 9 de enero, boicoteadas por Hamás, por el Yihad Islámico y el FPLP JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Hermanos de sangre derramada y con crisis políticas gemelas. Palestinos e israelíes, israelíes y palestinos han aparcado, nunca del todo, nunca para siempre, las balas, las bombas, los misiles, las piedras y han sacado de la chistera palabras hasta ahora fuera de contexto. No se han cruzado demasiadas veces todavía en el camino pero lo harán en breve, incluso en las más altas instancias. Por ahora, hablan de puertas para dentro y lo hacen para intentar solventar sus problemas internos y reconstruir sus Gobiernos e instituciones de las ruinas políticas por las que deambulan despistados. A un lado de ese muro ilegal que se construye y no para pese a modificaciones de cara a la galería, nunca a la justicia internacional, Ariel Sharón se lame las heridas sufridas en la Kneset y en el seno de la coalición gubernamental. El primer ministro israelí intenta no sólo curar esos rasguños y sanar esos daños, sino poner los remedios necesarios para que no se vuelvan a abrir y cicatricen lo antes posible. Busca los medicamentos a la desesperada entre los galenos laboristas, claves de nuevo para recuperar al enfermo. Y al frente de ellos, el doctor Simón Peres, curtido en mil batallas, con mucha cirugía de campaña a sus espaldas, a quien ya se le hace la boca agua sólo de pensar que la cartera de Asuntos Exteriores, u otra de similar relumbrón, le espera a la vuelta de la esquina. Así lo reconoció ayer en Tel Aviv el jefe del Ejecutivo hebreo, sólo horas después de quedarse sin coalición de Gobierno y de destituir a los ministros de sus otrora fieles aliados, los laicos del Shinui. A día de hoy, Sharón sólo cuenta en el Parlamento con el apoyo de 40 diputados, y no todos ellos a muerte con él pues varios parlamentarios del Likud le hacen la cama por la espalda por la polémica evacuación de Gaza. De no lograr incorporar a su Gobier- no a los laboristas y a los representantes de los partidos ultraortodoxos, siempre dispuestos a pescar en ríos revueltos, Arik se vería obligado a convocar elecciones anticipadas y la citada retirada unilateral de la Franja mediterránea, su verdadero objetivo en el año 2005, sería demasiado arriesgada. También asoma por el horizonte el frente sirio, viejo conocido de un Sharón que ayer dijo estar dispuesto a recuperar pero siempre y cuando Damasco combata de veras el terrorismo y rompa sus lazos con Hamás, el Yihad Islámico y Hizbolá. Las autoridades sirias negaron la mayor y reiteraron que están dispuestas a dialogar pero sin condiciones previas. Todo esto, que no es poco, a un lado del muro ilegal. Al otro, el panorama no es menos convulso. Cerrado el plazo, diez son finalmente los candidatos que concurrirán a las elecciones presidenciales palestinas del 9 de enero. Entre ellos, Mahmud Abbas (Abu Mazen) jefe de la OLP y favorito; Marwán Barghuti, con las divisiones a cuestas que ha provocado en Al Fatah su decisión de última hora de presentarse, y el activista de derechos humanos Mustafá Barghuti. Acusaciones cruzadas La campaña electoral se antoja muy interesante. Las acusaciones cruzadas y nada veladas, desde los viejos cuadros hacia el líder encarcelado de la Intifada, no se han hecho esperar. Por opinar han opinado incluso Colin Powell y Hosni Mubarak en la distancia, quienes han reconocido que la entrada en acción de Marwán Barghuti es un problema y una preocupación. No para Sharón, quien fue rotundo al respecto: Puede hacer campaña pero sólo con las reglas que le impongan los servicios penitenciarios Como preocupa también el boicot contra las elecciones lanzado la víspera por Hamás y rubricado ayer por el FPLP y el Yihad Islámico. Para evitarlo, o rodearlo, se reunió ayer en Gaza Abu Mazen con los responsables de Hamás. Hablaron de eso y de un posible alto el fuego que rija de aquí a la fecha de los comicios. Sharón, desde Tel Aviv, lanzó el anzuelo y prometió que Israel limitará sus acciones salvo provocaciones. El tiempo, una vez más, dictará sentencia.