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36 Madrid JUEVES 2 12 2004 ABC MADRID AL DÍA MENSAJE NAVIDEÑO PEDRO MONTOLIÚ l centro de Madrid ha sido blindado como si de una cumbre de Jefes de Estado se tratara. Nada menos que 1.750 agentes municipales uniformados y de paisano van a controlar aparcamientos, aceras, accesos a áreas comerciales y cruces. El top manta no sabrá así si quien parece interesado por el cedé de la última película estrenada le va a decomisar la mercancía. El conductor tendrá que confiar al azar el hallazgo de una plaza en un aparcamiento del centro antes de que, ante el cartel de completo un agente de movilidad le impida pararse para ver si sale alguno. El joven, cargado con bebidas alcohólicas, se verá obligado a mirar con desconfianza a cualquier adulto que pase por las cercanías de donde se celebre el botellón para evitar la multa. Y robar el bolso o la cartera en una calle comercial va a ser bastante más difícil. Bienvenido sea este refuerzo que puede arreglar algunos de los problemas tradicionales de estas fechas, aunque desconfío que solucione el del tráfico, tema en el que sigo clamando en el desierto sobre las ventajas que supondría cerrar el área central al tráfico privado- -salvo a residentes, taxis y urgencias- -y dotar a este espacio central de líneas de autobuses y microbuses ecológicos que, continuamente y de forma gratuita, lo cruzaran en todos los sentidos. Ya sé que habría que el Ayuntamiento tendría que indemnizar a los concesionarios de estacionamientos, que los comerciantes afectados afirmarían inicialmente que eso sería dar la puntilla a sus negocios- -también protestaron cuando la calle Preciados se hizo peatonal- -y que habría que buscar aparcamientos exteriores vigilados donde dejar los vehículos, pero más difícil es hacer una M- 30 subterránea y ahí estamos. Lo que no es posible es la contradicción de decir que no se quiere prohibir el automóvil para, luego, poner infinitas trabas a su uso. No es extraño que en el batiburrillo con el que se ha iluminado el paseo de Recoletos, la artista Eva Lootz haya incluido palabras como otra vez siempre esperando garaje completo Será el mensaje subliminal de la Navidad. E La opinión del lector Progresismo 0 Ante las noticias de la inminente presencia de profesores de religión islámica en los centros públicos, me hago los siguientes planteamientos: 1- ¿Cómo es posible que este gobierno, que presume de progresista consienta la propagación de unas creencias retrógradas que desplazan a la mujer a las antípodas de la dignidad? 2- Yo, transmisora de valores de la cultura occidental, cómo voy a compartir aula en un centro público- -pagado por todos- -con quien trata de exterminar nuestra historia y sus imbricaciones ideológicas? 3- ¿De qué han servido tantos años de lucha por la igualdad? 4- Cuando haya votaciones, ¿cómo explicaré a mis alumnas que su voto vale la mitad que el de sus compañeros? 5- ¿Acaso no nos prometían un Estado laico? ¿O es que estamos aniquilando nuestras raíces culturales en pro de quién sabe qué? 6- Me pregunto dónde habrá ido la cordura y la sensatez de aquellas que aun llenándose la boca de paridad, cuotas, consensos y talantes han contribuido con su connivencia a esta aberrante humillación, para Occidente en general y la mujer en particular, de constitucionalidad dudosa y de progresismo 0 Luz M Saceda de la Torre Pueden dirigir sus cartas a esta sección: Por correo: C Juan Ignacio Luca de Tena, 7. 28027 Madrid Por fax: 91 742 41 04. Por correo electrónico: cartas abc. es ERNESTO AGUDO Invasión de papelitos Son como la plaga de la langosta. Aparecen a miles por toda la ciudad. Afean el paisaje urbano. En vez de ser residuos en el suelo son basura pegada en las farolas, marquesinas de autobús y paredes. Me refiero a los millones de anuncios de toda clase en papelitos pegados en las paredes. He leído que el Ayuntamiento quiere impedirlo y ha establecido sanciones. Hasta ahora no ha tenido precisamente éxito. Trinidad de la Sota Decoración navideña Bastante intrigado me quedé el viernes pasado mientras acompañaba a un amigo a los autobuses nocturnos que salen de Cibeles. Sí, intrigado, puesto que no sabía muy bien a qué evento pertenecía tan extraña decoración en la Castellana. Viviendo en una ciudad universal en cuanto sus actividades culturales, busqué la justificación de mi ignorancia en el hecho de que en Madrid no se puede estar al tanto de todo lo que ocurre, y más si uno ha vivido en un pueblo toda su vida. Al día siguiente, leí en ABC que tan original obra son las lu- ces navideñas para este año. El sentimiento de depresión que me invadió no pudo ser máximo, ya que evitaré en mis paseos nocturnos esa zona, puesto que el engendro allí colgado no podría ser más destructivo a todo lo que la Navidad me inspira. Si ése va a ser el tipo de decoración navideña para años venideros, prefiero pasear en Navidades por mi pueblo. James John Fandel Camuñas