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26 Internacional JUEVES 2 12 2004 ABC ZAPATERO Y CUBA HUBER MATOS B. Secretario general de Cuba Independiente y Democrática (CID) Oswaldo Alfonso, con su madre e hijo, poco después de su liberación el martes AP El régimen cubano reagrupa a más disidentes en un hospital penitenciario Elizardo Sánchez se muestra escéptico sobre nuevas liberaciones de presos políticos Palacios afirma que el disidente le dijo por teléfono que pudo ver en el hospital de Combinado del Este a opositores como Óscar Elías Biscet ABC LA HABANA. Al menos veinte disidentes recluidos en diversas prisiones de Cuba fueron reagrupados ayer en un hospital penitenciario de La Habana, en momentos de gran expectación tras las excarcelaciones de opositores de esta semana. El lunes fueron liberados tres disidentes, entre ellos el economista Óscar Espinosa Chepe, y el martes otros dos, uno de ellos el poeta y periodista Raúl Rivero. El presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y para la Reconciliación Nacional (Ccdhrn) Elizardo Sánchez Santa Cruz, confirmó ayer que un grupo de veinte activistas procedentes de cárceles del interior de la isla se encuentran en el hospital penitenciario de Combinado del Este en los suburbios de la capital. El dirigente de la organización ilegal agregó que otros veinte prisioneros, procedentes de penales en Guantánamo, Santiago de Cuba, Holguín y Santa Clara, ya se encuentran en camino hacia el hospital penitenciario. Todos están siendo sometidos a exámenes médicos, pero pocos de ellos van a ser excarcelados estimó el activista, quien se mostró escéptico sobre nuevas liberaciones de opositores. No hay voluntad política de excarcelaciones sino la de liberar a presos con graves problemas de salud b La esposa de Héctor que podrían morir en la cárcel dijo. Gisela Delgado, esposa del disidente Héctor Palacios, condenado a 25 años, informó de que los presos que se encontraban en Pinar del Río fueron trasladados a Combinado del Este En el penal Kilo 5 1 2 de Pinar del Río había siete disidentes detenidos, sobre quienes recayeron las sentencias más duras en los juicios sumarios a los que fueron sometidos 75 opositores en abril de 2003. Hablé por teléfono con Héctor y me dijo que les estaban haciendo chequeos clínicos aseguró Delgado, activa militante de la oposición al Gobierno de Fidel Castro y presidente de las ilegales Bibliotecas independientes de la isla. Palacios relató a su esposa que pudo ver en el hospital penitenciario a otros conocidos opositores, entre ellos al médico Óscar Elías Biscet, de 43 años de edad y condenado a 25 años de prisión. Firmeza con la dictadura Carlos Alberto Montaner, presidente de la Unión Liberal Cubana, consideró por su parte que la liberación de Rivero y los otros cuatro prisioneros es la demostración de que la firmeza acaba por vencer la resistencia de la dictadura. Castro no ha excarcelado a estos presos de conciencia como una concesión al Gobierno de Zapatero y a su oferta de intentar que la Unión Europea suavice su política frente a La Habana Castro, añadió el vicepresidente de la Internacional Liberal ha utilizado al Gobierno de Zapatero como coartada para comenzar a corregir el repugnante crimen de haber hecho condenar a 75 inocentes L presidente del Gobierno español ha manifestado que: España tiene un compromiso importante de inversión económica en Cuba y lo que queremos es ayudar a los cambios, propiciarlos, exigirlos si es necesario desde la política y desde la convicción que tenemos de que ese régimen tiene que cambiar a fondo Agregó que el Gobierno cubano tiene que cambiar profundamente dando pasos rápidos y firmes Estas declaraciones sorprenden por la urgencia y por la insensibilidad que implican. La necesidad de cambios rápidos y firmes en Cuba tiene un atraso de más de cuarenta años. ¿Por qué después de cuatro décadas es hasta ahora importante la ausencia de institucionalidad democrática y la sistemática violación de los derechos humanos? La explicación se encuentra en las mismas declaraciones de Rodríguez Zapatero: España tiene un compromiso importante de inversión económica en Cuba Durante la existencia de la Unión Soviética, España era el segundo socio de la dictadura cubana y se convirtió en su más importante aliado comercial cuando la URSS desapareció. La España de Franco fue muy cercana a Fidel Castro, algo que no debe extrañarnos porque, aparte de su inclinación ideológica, los dictadores tiene mucho en común. Paradójicamente los gobiernos socialistas de Felipe González fueron estrechos aliados del tirano como lo es hoy el de Rodríguez Zapatero. Esta relación ha servido a los negocios de las empresas españolas en Cuba y ha sido una vital fuente de divisas para la dictadura como consecuencia del turismo español. En resumen, ninguna diferencia moral entre el apoyo cómplice de EE. UU. a las dictaduras de Batista, Trujillo y Somoza, y el que gobiernos, empresarios y turistas españoles han dado y siguen brindando a la tiranía de Fidel Castro en Cuba. La alianza con la dictadura castrista no puede seguir excusándose con el argumento de que, porque Castro continúa en el poder, el embargo comercial de Estados Unidos no ha dado resultados y es el pueblo quien padece sus consecuencias. Tampoco ha dado resultado la política de acercamiento, comercio, financiamiento y diálogo practicada por España y otros países europeos durante casi medio siglo. A pesar de esta política y en buena parte por ella, Castro sigue violando los derechos humanos, encarcelando periodistas y atropellando a los disidentes. Me inclino a creer que el apuro de Zapatero en la cuestión cubana tiene que ver con la precaria salud de Castro. Hoy día a nadie sorprendería su muerte. Quienes lo conocimos de cerca en la Sierra Maestra y en los primeros meses del gobierno revolucionario vemos en sus últimas comparecencias un deterioro mental acompañado de momentos de lucidez. Es lógico que el Gobierno español se preocupe por sus inversiones en Cuba. Mien- E Rodríguez Zapatero cree que a España y a sus empresarios les conviene en Cuba un fidelismo sin Fidel Castro tras Fidel Castro esté en el poder las empresas españolas en nuestro país podrán seguir pagándoles sueldos de miseria a los trabajadores, que en la isla no tienen ninguna posibilidad de sindicalizarse ni reclamar sus derechos. Es una nueva versión de la esclavitud de los tiempos coloniales. Estas empresas continuarán cosechando con absoluta impunidad contratos millonarios por medio de la corrupción sistemática a los miembros del Gobierno cubano. Con Fidel Castro o sus herederos las inversiones españolas tampoco tendrán verdadera competencia. Una burda versión del neocolonialismo. Es lógico que al acercarse el fin del tirano a Rodríguez Zapatero y a los empresarios españoles les interesen cambios rápidos y firmes que les garanticen sus inversiones. El Gobierno español no tiene como prioridad la democracia y el respeto a los derechos humanos del pueblo de Cuba. Lo que le interesa es apaciguar a la tiranía, aunque el precio sea humillar, deslegitimar y desproteger a los disidentes que representan una creciente aunque reprimida floración de la sociedad civil cubana. Por esta razón Rodríguez Zapatero está cabildeando para que se suavice la posición de la Unión Europea que en junio de 2004, como una respuesta al encarcelamiento de 75 disidentes pacíficos y el fusilamiento de tres secuestradores que trataron de huir de la isla, decidió invitar a los disidentes a sus actos en las embajadas en La Habana y suspendió la ayuda al Gobierno castrista. Esta política de apaciguamiento está más dirigida a los herederos de Castro que a lo que queda del tirano. Esos herederos son los que practicando una transición, rápida y firme, podrán garantizar las inversiones españolas y, a cambio, seguirán recibiendo las divisas del turismo español. Rodríguez Zapatero cree que a España y a sus empresarios les conviene en Cuba un fidelismo sin Fidel. No importa que sus acciones sean una bofetada al pueblo cubano, ni que continúen aliados a un régimen que practica el terrorismo de estado que incluye la protección a los asesinos de ETA. Posiblemente piense que no tenemos capacidad para discernir una política de dos caras, por un lado apoyando y apaciguando a la dictadura y por el otro, por si la estrategia fracasa y el régimen se desploma, un discurso dirigido a los cubanos demócratas. El Gobierno español dice querer cambios profundos en Cuba, por supuesto, aunque propicie lo contrario.