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ABC JUEVES 2 12 2004 25 El régimen castrista reagrupa a más disidentes en un hospital penitenciario después de las últimas liberaciones Marwán Barghuti, dirigente palestino encarcelado en Israel, anuncia su candidatura electoral Acuerdo en Kiev para repetir los comicios R. M. M. KIEV. Los mediadores europeos lograron ayer catalizar un acuerdo entre las autoridades ucranianas y la oposición que, si se cumple honestamente por ambas partes, conducirá a la superación de la actual crisis. El líder opositor, Viktor Yúshenko, dijo al final de las negociaciones que el documento de siete puntos consensuado ayer con el presidente Leonid Kuchma y el primer ministro, Viktor Yanukóvich, incluye la convocatoria de una nuevas elecciones. Antes de la celebración de los comicios, deberá aprobarse una nueva ley electoral y modificarse algunos artículos de la Constitución. Visiblemente satisfecho, Yúshenko compareció ayer ante la prensa para anunciar que sus partidarios cesan el bloqueo de las sedes de la Presidencia y el Gobierno para permitir el normal funcionamiento de la Administración auque advirtió de que la indignación popular volverá a desatarse si el poder no juega limpio La posible fecha para la celebración de los comicios podría situarse en los diez últimos días de diciembre o en la primera semana de enero. Parlamentarios de la oposición, ayer, tras el voto de censura al actual Gobierno ucraniano REUTERS La región ucraniana de Donetsk convoca para enero un referéndum de autonomía El conflicto postelectoral da alas a los separatistas, apoyados por Moscú b El referéndum, que podría conta- giarse a las vecinas regiones de Lugansk y Járkov, responde a la negativa a proclamar presidente al candidato prorruso, Yanukóvich RAFAEL M. MAÑUECO ENVIADO ESPECIAL KIEV. Rusia, cuya responsabilidad en la actual crisis ucraniana ha sido directa y decisiva, intenta ahora maniobrar para minimizar las consecuencias negativas que para sus intereses podría tener la llegada al poder del líder opositor, Viktor Yúshenko. Eso sin haber renunciado aún a la posibilidad de evitar que Yúshenko llegue algún día a ser presidente de la república. Desde Moscú se pidió ayer que se deje a los ucranianos resolver sus problemas sin injerencias ni presiones exteriores. Casi al mismo tiempo, la Asamblea Local de la región de Donetsk, situada en el extremo suroriental de Ucrania y patria chica del primer ministro, Viktor Yanukóvich, se reafirmaba en su decisión de convocar un referéndum autonómico, medida a la que se ha llegado no sin el concurso del Kremlin. Cuando Rusia fracasa en su empeño de imponer su dictado a los países que considera su patio trasero se consuela con desestabilizarlos para que no cunda el ejemplo. Tal es el caso de Georgia, país al que las autoridades rusas no dejan levantar cabeza. Uno de los métodos más socorridos para meter cizaña es fomentar el separatismo, algo que el presidente Vladímir Putin no tolera que haga nadie en relación con su país. Todos aquellos que han sugerido a Moscú que dialogue con la guerrilla independentista chechena para poner fin al sangriento conflicto que asola la república desde hace una década son acusados sin contemplaciones de instigadores del separatismo e incluso de ser cómplices del terrorismo. Presencia sospechosa Nadie desea siquiera imaginarse qué sucedería si al alcalde de Tiflis o al de Kiev se les ocurriese asistir a un encuentro organizado en el sur de Chechenia por el líder separatista Aslán Masjádov. Sin embargo, el jefe del consistorio moscovita, Yuri Luzhkov, sí puede trasladarse tranquilamente a las repúblicas autónomas de Georgia o a Donetsk en apoyo de posturas nada integradoras. El pasado domingo, Luzhkov asistió en la localidad de Severedonetsk a un congreso de gobernadores de las regiones del Este de Ucrania, en el que se escucharon gritos a favor de desgajarse del poder central por no haber sido proclamado todavía Yanukóvich presidente de Ucrania, e incluso de solicitar, como han hecho las regiones georgianas de Abjasia y Osetia del Sur, su incorporación a Rusia. Ayer, el ex ministro de Exteriores ruso Igor Ivanov, actual secretario del Consejo de Seguridad del Kremlin, dijo que estamos a favor de que sean las fuerzas políticas de Ucrania las que adopten una decisión que les permita superar la delicada situación que atraviesa ese país Ivanov señaló que hay que evitar toda injerencia exterior. Sin embargo, el daño ya está hecho. Las autoridades de Donetsk dieron ayer un paso que complica aún más la situación en Ucrania. El domingo pasado anunciaron la convocatoria de un Rusia intenta equilibrar la posible llegada al poder de un presidente prooccidental como Yúshenko alentando la autonomía y eventual secesión de las regiones del este del país referéndum para el día 5 de diciembre a fin de determinar si la región será o no un ente administrativo autónomo dentro de una federación. Ucrania, a diferencia de Rusia, no está organizada como un Estado federal. El martes, el órgano legislativo de Donetsk dio señales de que podría recapacitar pero ayer se reafirmó en su intención de celebrar la consulta. Únicamente, por razones de tiempo, se limitó a trasladar la fecha del referéndum al 9 de enero de 2005. El presidente de la Cámara local, Borís Kolesnikov, dijo que debido a una mala interpretación, nos acusan de separatismo dando así a entender que a las acusaciones de secesionismo, lanzadas por los partidarios de Yúshenko, responderán con más secesionismo todavía. Kolesnikov aseguró que la legislación ucraniana permite que los poderes locales convoquen consultas para enmendar la Constitución Esta misma situación de separatismo embrionario podría repetirse en las vecinas Lugansk y Járkov. La región de Donetsk y parte de la de Járkov pertenecieron a Rusia hasta 1918, razón por la que en los círculos nacionalistas rusos más radicales, a los que pertenecen el alcalde de Moscú y muchas personas del entorno de Putin, ya se ha empezado a hablar de la recuperación de esos territorios.