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ABC JUEVES 2 12 2004 11 Cientos de inmigrantes jornaleros vagan por las calles de las ciudades de Jaén en condiciones lamentables Zapatero elogia a su ministro, pero elude dar un apoyo expreso a su continuidad Rajoy descalifica a Moratinos para pedir el voto en el referéndum del Gobierno aprovechó su intervención en el Pleno para descalificar a su antecesor, del que dijo que trata de imponerse siempre J. L. LORENTE MADRID. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, rompió ayer, ante el Pleno del Congreso, el silencio que ha mantenido en estos últimos diez días sobre la polémica suscitada por las acusaciones de su ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, contra el ex presidente del Gobierno José María Aznar. Durante la sesión de control al Gobierno de la Cámara Baja, Zapatero quiso alabar la actitud de Moratinos ante las duras críticas lanzadas por el líder de la oposición, Mariano Rajoy, que pidió reiteradamente la destitución del jefe de la diplomacia española. Eso sí, el presidente del Ejecutivo eludió mostrar un apoyo expreso a la continuidad de Moratinos en el cargo, lo que alimenta los rumores sobre su próxima salida del Gabinete socialista. b El presidente DANIEL G. LOPEZ listas, dieron por buenas las disculpas y las pruebas presentadas por el ministro. CiU se desmarcó al destacar que en este caso el fondo y las formas se confundían en el error del ministro. Arístegui encajó el reiterado golpe del Moratinos a su grupo, destacó la situación en que dejaba a los embajadores a partir de ahora al saber que sus informes se van a difundir cuando al ministro de turno le convengan para sus problemas de partido y dio por cegada cualquier posibilidad de pacto en materia de Exteriores mientras esté Moratinos en el Ministerio. Rajoy, Acebes y Zaplana, en un momento del pleno abril de 2002 en Venezuela y, además, ha pedido disculpas A partir de ahí, todo fueron críticas al PP. En primer lugar, hizo hincapié en que siete grupos de ocho han dado por buenas sus explicaciones y han aceptado sus disculpas. Sólo falta que un grupo se sume al consenso pleno en esta Cámara señaló en alusión al PP. A continuación, el presidente del Gobierno aprovechó el caso Moratinos para arremeter contra su antecesor, José María Aznar. Señor Rajoy- -dijo Zapatero al líder de la oposición- -el ministro de Asuntos Exteriores ha dado argumentos y razones y esto es importante. Pero es mucho más importante en democracia, teniendo razones, no querer imponerse y, además, pedir disculpas. ¡Qué ejemplo y qué contraste! Porque hay gente que, sin tener razón, sin tener ninguna razón, quiere imponerse siempre. Y no me refiero a usted, señor Rajoy. A usted, como siempre, le deseo suerte DANIEL G. LÓPEZ El PRESIDENTE DEL GOBIERNO Moratinos, teniendo razones, no ha querido imponerse. ¡Qué ejemplo y que contraste! Porque hay gente que, sin tener razón, quiere imponerse siempre. Y no me refiero a usted, señor Rajoy EL LÍDER DE LA OPOSICIÓN Su ministro debe ser cesado por sufrir calentones dialécticos a menudo. ¿Con qué autoridad moral va a pedir el voto para apoyar la Constitución Europea? vagas como tardías. Se ha calumniado al Gobierno de España. Se ha puesto en entredicho al país que representa en un momento en el que Su Majestad el Rey estaba en Estados Unidos intentando arreglar sus entuertos dijo el líder de la oposición al jefe del Ejecutivo. A renglón seguido, Rajoy cargó contra el propio Zapatero: Piense usted en esto, señor presidente, porque su papel en este asunto ha sido también insólito. Durante diez días estuvo callado, no apoyó al ministro de Asuntos Exteriores, no le mandó rectificar y no le cesó. Eso es impropio de un jefe del Ejecutivo en un país como el nuestro. Y ya son muchas las ocasiones que usted actúa así, no como un presidente del Gobierno Los argumentos del presidente Zapatero se limitó a afirmar que el ministro de Asuntos Exteriores ha dado una información exhaustiva, con datos, con hechos, con documentación sobre lo que acontenció en mo defensa que sabía de lo que hablaba al haber estudiado el expediente de aquel suceso nada más aterrizar en el Ministerio. ¿Por qué entonces, y si tan real, grave e insólito era aquello, no llevó el caso al Parlamento y esperó a que en un calentón tertulianil se le escapase ¡mecachis en la mar! la ofensa? De un canciller caben esperar muchas menos calenturas y efervescencias verbales en prime time. Ni en un minuto ni en una hora. Los folclorismos han de quedar en las coplas en tierra extraña o en la Casa de España donde antaño los emigrantes entretenían la nostalgia los domingos por la tarde mirando una foto de las Rías Bajas. Y no puede pretender Moratinos que el PP diga ¡vaya por Dios, señor ministro! así que se le escapó. Vale, vale, no pasa nada Porque ya ha pasado y porque el daño ya está hecho, fuera y dentro. Aquí, el más grave afecta al pacto de Estado en política exterior que el Gobierno de Zapatero dice perseguir para terminar con el supuesto unilatera- lismo previgente. Como se repitan más y más 59 segundos como aquéllos va a ser imposible alcanzar el sosiego necesario que precisa tan medular y sensible materia de Estado. En el lecho de este río turbulento descansa, en fin, un problema de más calado que reside en la falta de un programa serio y consecuente de acción exterior, donde las improvisaciones y las ocurrencias sean las mínimas y estén sólo sujetas a coyunturas exógenas e imprevistas. Pero para ello, lo primero es tener claro qué es lo importante y qué lo más conveniente para los intereses de España, cuya tutela en el extranjero le está encomendada al ministro de Exteriores. Moratinos, al que sus amigos le llaman Curro, debiera dedicar mucho más tiempo al oficio de primer embajador, más parecido al de bombero que al de pirómano. Y evitar que la diplomacia esté, como aquel otro Curro del anuncio, siempre de vacaciones y chapoteando sonriente en el Caribe. La réplica del líder de la oposición Por su parte, el líder de la oposición consideró las explicaciones de Miguel Ángel Moratinos tan vagas como tardías se mostró convencido de que debe ser cesado por sufrir calentones dialécticos a menudo y lanzó un aviso donde más duele al Gobierno socialista: ¿Con qué autoridad moral va a pedir su ministro de Asuntos Exteriores a millones y millones de españoles que apoyen con su voto la Constitución Europea? Para Rajoy, el caso Moratinos es insólito en nuestra democracia e impropio en cualquier país de nuestro entorno. Sus rectificaciones son tan